Así es el Pilatus PC-21, el nuevo avión de entrenamiento de los pilotos de combate del Ejército del Aire

Las 24 aeronaves proceden de Suiza y se pretende que sustituyan a los vetustos cazas CASA C-101 que cuentan con más de 40 años de antigüedad

Dos miembros del Ejército del Aire español ante a un avión Pilatus PC-21, los nuevos cazas que usará la Academia General del Aire para entrenar a sus pilotos, en San Javier (Murcia).
Dos miembros del Ejército del Aire español ante a un avión Pilatus PC-21, los nuevos cazas que usará la Academia General del Aire para entrenar a sus pilotos, en San Javier (Murcia).Aviación militar española

Los inicios de curso siempre son un buen momento para estrenar los nuevos materiales con los que se va a trabajar a lo largo del mismo. Y en este caso, la Academia General del Aire ha presentado en sociedad su renovada flota de cazas para entrenar a los futuros pilotos del Ejército español. La puesta de largo de los Pilatus PC-21 ha sido en San Javier (Murcia): 24 aviones suizos que fueron adquiridos el pasado 14 de septiembre de 2021, con los que el Ministerio de Defensa quiere renovar las estructuras y herramientas tanto de entrenamiento como de combate de las Fuerzas Armadas. Pero, como todo inicio de curso, unos entran y otros están de salida. Los nuevos aviones sustituirán a los veteranos CASA C-101 Aviojet dedicados a la formación de los pilotos desde 1980. Esta aeronave deja atrás 42 años de formación, más de 285.000 horas de vuelo y a casi 1.800 pilotos formados, para dar paso a nuevas formas y nuevos métodos de enseñanza.

Los nuevos biplaza son considerados entrenadores avanzados de última generación, que permiten una formación completa para los pilotos, desde las fases más básicas, hasta el paso a los aviones de combate. De esta manera, se pretende cerrar la gran brecha tecnológica que existía hasta ahora entre los aviones de entrenamiento y los de combate, que sí cuentan con complejos sistemas digitales. Dentro de la cabina de los cazas, el estudiante se coloca delante, mientras que el profesor se sienta en la parte de atrás. La barrera física que les separa y divide la cabina está compuesta por pantallas digitales con la que el profesor puede instruir al alumno y hacer seguimiento de su aprendizaje de forma monitorizada. Asientos eyectables, pantallas multifunción, programadores de misión, sistemas de anticolisión o un certificado para volar rutas basadas exclusivamente en el GPS son algunas de sus disposiciones.

Una cabina interna del caza de entrenamiento Pilatus PC-21 en el que se puede observar su complejo equipamiento tecnológico.
Una cabina interna del caza de entrenamiento Pilatus PC-21 en el que se puede observar su complejo equipamiento tecnológico.

Con sus 11 metros de longitud y 9 metros de envergadura, los Pilatus PC-21 son aviones biplaza turbohélice que provienen de la ciudad suiza de Stans. Desde allí llegaron los dos últimos ejemplares para completar la flota el pasado 22 de junio. Su estructura aerodinámica contiene una hélice de grafito de cinco palas en la parte delantera. Decorados con los colores rojo y amarillo de la bandera española, los Pilatus PC-21 son capaces de alcanzar una altura de vuelo máxima de 8.000 metros, poseen una potencia de 1.600 caballos y una autonomía de vuelo de 1.333 kilómetros, lo suficiente como para recorrer cualquier punto de la Península Ibérica desde la base de San Javier.

Con estas nuevas adquisiciones se pretende no solo mejorar la formación de los pilotos españoles, sino también ahorrar los gastos que han supuesto durante los últimos años las tareas constantes de reparación y mantenimiento de los envejecidos equipos en uso. También se desea mejorar la calidad de entrenamiento de los pilotos en formación, así como la prevención de accidentes y riesgos para los alumnos, según explica el Ministerio de Defensa. En el año 2019 se produjo un accidente que supuso la muerte del instructor y de la alumna en la Academia General del Aire, cuando el avión se estrelló en el mar Menor. Los CASA C-101, sin embargo, no van a desaparecer. Sus capacidades serán aprovechadas por la Patrulla Águila, el grupo de vuelo acrobático del Ejército del Aire.

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La Academia General del Aire deja atrás los libros, los manuales y las presentaciones en diapositivas para adoptar nuevas formas virtuales con sistemas muy complejos y realistas, procesos de e-learning y realidad aumentada en su proceso de instrucción, según un dosier facilitado por el Ejército del Aire. La gran ventaja de estas nuevas equipaciones es que los Pilatus C-21 llevan incorporado un Sistema Integrado de Entrenamiento de Vuelo (ITS por sus siglas en inglés), porque tan importante es el vuelo como el control del mismo desde la cabina terrestre. En este punto, las nuevas aeronaves vienen acompañadas de simuladores virtuales que pueden reducir las horas de vuelo durante los entrenamientos y mejorar la formación desde las instalaciones terrestres. Hasta ahora se hacen 80 horas de vuelo frente a 20 de simulación. Con los nuevos cazas se quiere reducir esta proporción a un 60/40 o, incluso, a un 50/50. Todo un cambio, tanto en la formación técnica de los pilotos como en la calidad que se les ofrece durante su entrenamiento.

Las características del nuevo avión de entrenamiento del Ejército del Aire con los que se formarán los pilotos durante los próximos años en su etapa de enseñanza básica.
Las características del nuevo avión de entrenamiento del Ejército del Aire con los que se formarán los pilotos durante los próximos años en su etapa de enseñanza básica.

El cambio no para aquí, en San Javier. Actualmente, la formación de un piloto cuenta con cuatro fases. Las dos primeras se realizan en la Academia General del Aire; la tercera se da en otras partes del territorio, como Talavera la Real (Badajoz), en Matacán (Salamanca) o Armilla (Granada), para luego incorporarse a su zona de destino, en la cuarta y última fase. El nuevo sistema se va a incorporar, de momento, solo a la formación básica. Pero, en el medio plazo, se quiere mejorar la coordinación de la dos primeras fases con la tercera y la cuarta. Para ello, el Pilatus PC-21 cuenta con radares aire-aire y aire-suelo que facilitan la conexión de lo aprendido en San Javier con las fases posteriores más específicas. Los próximos en caer serán los cazas F-5M de Northrop, con 50 años de antigüedad, que sirven en Talavera la Real para la formación. Próxima parada, 2028.

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