La directora del CNI se reúne en Rabat con el jefe del espionaje en un inédito encuentro público

Casteleiro viaja al frente de una amplia delegación que busca situar la cooperación en seguridad a la altura de la “relación estratégica bilateral”

La directora del CNI, Esperanza Casteleiro, saluda a su homólogo marroquí, Abdelatif Hamuchi, el jueves en Rabat.
La directora del CNI, Esperanza Casteleiro, saluda a su homólogo marroquí, Abdelatif Hamuchi, el jueves en Rabat.EFE (Seguridad marroquí/EFE)

La directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Esperanza Casteleiro, se ha reunido este jueves en Rabat con su homólogo marroquí, Abdelatif Hamuchi, responsable de Seguridad Nacional y de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST, por sus siglas en francés) en un inédito encuentro público aireado por los medios de comunicación oficiales. Casteleiro, que ha viajado a la capital de Marruecos tras una visita efectuada en junio a Madrid por Hamuchi, se halla al frente de una amplia delegación, en un gesto que se interpreta como un nuevo paso en el proceso de acercamiento de España a Marruecos.

El encuentro, de cuya publicidad no recuerdan precedentes veteranos corresponsales, se produce en paralelo a una visita de trabajo española de alto nivel en materia de seguridad e inteligencia, de acuerdo con un comunicado de la DGST difundido por la agencia oficial de noticias MAP. Persigue el objetivo de reforzar la cooperación hispano-marroquí “en el contexto regional” y en ámbitos de interés común ante los “crecientes riesgos vinculados al terrorismo, el extremismo (religioso), la ciberdelincuencia y las distintas modalidades de crimen organizado transfronterizo, incluidas la inmigración clandestina y el narcotráfico”.

Formalmente, ambas partes buscan consolidar la cooperación en materia de seguridad para situarla, según el comunicado marroquí, “a la altura de la asociación estratégica bilateral (...) en un contexto de nuevos y crecientes desafíos tanto a escala nacional como internacional”. Fuentes diplomáticas españolas consultadas en Rabat declinaron comentar la visita de Casteleiro, que no había sido anunciada por ninguno de los dos países.

Hamuchi visitó Madrid en una escala de regreso de un viaje de trabajo con la CIA y el FBI en Estados Unidos el pasado mes de junio, antes de la trágica entrada masiva en la frontera de Melilla en la que perdieron la vida decenas de inmigrantes irregulares subsaharianos. En aquella ocasión no hubo insólitas fotografías, como ha ocurrido ahora en Rabat, ni se detalló la agenda de sus encuentros oficiales en la capital española al frente de una importante delegación de los servicios de seguridad e inteligencia marroquí.

El encuentro entre las cúpulas del CNI y la DGST se escenifica en público en medio del creciente antagonismo entre Rabat y Argel, cuyas consecuencias han salpicado a España tras el giro en la posición sobre el Sáhara. Y también después de que la ONU haya intentado reactivar este mes la vía para una salida política a la descolonización del Sáhara Occidental, territorio español hasta 1975. Los dirigentes del Frente Polisario, que se aferran al plan de autodeterminación mediante un referéndum que abriría la puerta a la independencia, diseñado hace tres décadas por Naciones Unidas, frente a la autonomía ofrecida por Marruecos, que administra de hecho la mayor parte de la antigua colonia, se están viendo orillados en la escena internacional.

El Gobierno de Rabat se ha enrocado en su tesis tras la deriva a su favor de Estados Unidos y varios países occidentales, entre ellos España, que ve ahora la propuesta de autonomía marroquí como la “más seria, realista y creíble”. El Polisario ya no considera a España un actor “positivo” en la solución del conflicto tras acusarla de “aliarse” con la postura de Marruecos. “Ha pasado a ser un actor que crea más problemas en el proceso de descolonización”, ha advertido Sidi Omar, representante saharaui ante la ONU.

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Un informe “reservado” del CNI al que tuvo acceso EL PAÍS el pasado mes de junio, reveló que las relaciones entre los servicios de inteligencia a ambas orillas del Estrecho han atravesado momentos de particular tensión. Durante la crisis diplomática entre España y Marruecos por la acogida en España al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, los servicios marroquíes activaron una doble estrategia “judicial y mediática” con el fin de “acosar” a Ghali y “dificultar su movilidad”, así como “crear un estado de opinión en la prensa [española] afín a sus intereses”.

Maniobras contra el Frente Polisario

El documento, fechado el 24 de junio del año pasado, aseguraba que Rabat empleó “bastantes recursos, incluso económicos”, en “reactivar todas las denuncias y demandas” interpuestas ante la justicia española contra el Frente Polisario y su líder, “además de otras [denuncias] nuevas”, y en “movilizar a la colonia marroquí” para que se manifestara contra la decisión de acoger a Ghali en un hospital de Logroño tras contraer covid. El objetivo era “presionar al Gobierno de España para conseguir un posicionamiento favorable a Marruecos en el contencioso del Sáhara Occidental”, concluía el informe.

Queda también pendiente de aclarar el caso del espionaje a los teléfonos móviles de miembros del Gobierno con el programa informático Pegasus —entre ellos el del presidente, Pedro Sánchez— en días coincidentes con la crisis de la avalancha migratoria hacia Ceuta en 2021, que está siendo investigado por la Audiencia Nacional. El CNI atribuyó la crisis de Ceuta al “discurso agresivo” de Rabat sobre el Sáhara Occidental, en el marco de una estrategia de “presión” para que Madrid reconociera su soberanía sobre la excolonia magrebí.

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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para el Magreb. Antes lo fue en Jerusalén durante siete años y, previamente, ejerció como jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid.

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