La onda expansiva del matrimonio en crisis de las izquierdas andaluzas

Dos de las seis formaciones que componen Por Andalucía achacan las desavenencias internas a una orden de Podemos de torpedear el proyecto Sumar de Yolanda Díaz

Inmaculada Nieto, líder de Por Andalucía, en su comparecencia con el resto de candidatos de la confluencia, tras conocer los resultados electorales del 19 de junio.
Inmaculada Nieto, líder de Por Andalucía, en su comparecencia con el resto de candidatos de la confluencia, tras conocer los resultados electorales del 19 de junio.Maria Sopena (EFE)

La nueva aventura de la izquierda andaluza, llamada Por Andalucía, se ha descuajeringado nada más empezada la legislatura. El panorama es el siguiente: hay un Gobierno del PP con mayoría absoluta, un total de 18 comisiones parlamentarias y cinco diputados de ese grupo con un trabajo de oposición inmenso, que apenas se saludan ni aplauden a su portavoz, como se ha visto este jueves en la sesión de control del Parlamento. Sus propuestas no se oyen entre tanto ruido.

Seis formaciones (Unidas Podemos, Izquierda Unida. Más País, Equo, Alianza Verde e Iniciativa del Pueblo Andaluz) se unieron después de la expulsión de Podemos por transfuguismo de los de Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía) en la pasada legislatura. Todo nació a trompicones: la coalición a seis no pudo registrarse como tal porque Podemos aguantó tanto para arrancar más concesiones que llegó tarde al registro y a partir de ahí todo lo que ha podido ir mal va mal.

Existe un documento político firmado por Podemos e IU, con un reparto de puestos, dinero y asesores que el coordinador de IU, Toni Valero, calificó de “trágala”. Existe otro, este sí registrado en la junta electoral, firmado a cuatro (sin Podemos ni Alianza Verde) con otros compromisos; y hay un tercero, firmado a seis, que son una especie capitulaciones matrimoniales en caso de divorcio.

Los 19 folios del contrato hablan sobre todo de cómo resolver los conflictos; qué pasa si hay empate en las votaciones de cuestiones internas entre los socios; de equipos de mediación; de colegio de arbitraje; de laudos... Un ejemplo: “Los conflictos que se susciten entre dos o más organizaciones de la coalición se intentarán resolver, en primera instancia, entre las partes implicadas. De no alcanzarse una resolución satisfactoria, se intentará alcanzar a través de la mediación del resto de organizaciones de la coalición. De persistir, podrá recurrirse a la mediación del Equipo de Mediación…”.

La desconfianza recorre línea a línea el documento de la coalición, como ya se vio en el origen de Por Andalucía. La campaña electoral del 19 de junio trocó los ceños fruncidos de sus dirigentes en abrazos obligados, con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, como protagonista en tres mítines. Y tras el resultado de las urnas volvieron las muecas de disgusto. No solo eso: tres diputados de Podemos (que figuraron en las listas como independientes), Juan Antonio Delgado, José Manuel Gómez y Alejandra Durán, registraron por su cuenta la normativa interna de funcionamiento del grupo; la representante en la Mesa (Durán) no informó al resto y la portavoz del grupo, Inmaculada Nieto (IU) pidió su retirada. El presidente del Parlamento, Jesús Aguirre, ha tenido que advertirles de que no permitirá que trasieguen sus peleas al órgano de gobierno de la Cámara. Nieto, como portavoz, tiene el Reglamento (reformado ad hoc para echar a Teresa Rodríguez) a su favor para registrar las iniciativas y haciendo uso de esa facultad y del apoyo de cuatro de los seis socios de lo que llaman coalición propuso la expulsión de la Mesa de Durán por Esperanza Gómez (Más País).

En IU y Más País achacan todos estos tirones a una “orden de Podemos de torpedear” el proyecto Sumar que abandera Yolanda Díaz con vistas a las elecciones generales. Díaz fue determinante para que Nieto fuera la candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía y para que Más País se sumara a la confluencia.

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Con estos mimbres se pretende que la confluencia presente candidaturas en las municipales de mayo de 2023. Hay principio de acuerdo en algunos municipios, pero desde la dirección de UP ya se ha abortado el alcanzado en Málaga capital. En otras localidades, los militantes de Podemos han desoído las órdenes centrales de romper. Los locales son unos comicios propicios para IU porque presenta candidaturas en 463 de los 785 municipios de Andalucía. Hace cuatro años, de las 64 alcaldías de ese espacio político, 63 fueron de IU y 1.055 de los 1.170 concejales electos.

Nadie sabe cuándo se romperá la coalición ni cuál será la onda expansiva de ese suceso en el panorama político nacional, pero por ahora no se ve a los componedores del laudo al que aluden las capitulaciones del matrimonio de la izquierda andaluza.

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