La Policía busca en un acantilado de Asturias a Sandra Bermejo, de 32 años, desaparecida hace una semana

El vehículo de la psicóloga madrileña fue hallado en un parking de la zona de Cabo de Peñas, desde donde su móvil emitió una ultima señal hacia las 17.00 del 8 de noviembre

Imagen difundida por la asociación SosDesaparecidos sobre la desaparición de Sandra Bermejo.
Imagen difundida por la asociación SosDesaparecidos sobre la desaparición de Sandra Bermejo.

Sandra Bermejo, psicóloga madrileña de 32 años afincada en Gijón (Asturias) desde hace dos años, hizo una última consulta on line el pasado martes hacia el mediodía. “Mantenía a algunos pacientes de Madrid, a pesar de haber cambiado de ciudad”, cuenta un familiar. Después, supuestamente cogió su coche y se dirigió hacia la zona de Cabo de Peñas, a una media hora de la ciudad y donde se le pierde la pista hace hoy una semana. “A Sandra le encanta la naturaleza y andar”, cuentan sus allegados. La policía, que ha rastreado la zona estos días con helicópteros, drones y perros en colaboración con la Guardia Civil y la Policía Local, trabaja con la hipótesis de que la joven haya podido sufrir un accidente en ese lugar, aunque mantiene abiertas otras posibilidades.

El Cabo de Peñas está compuesto por acantilados de roca de más de cien metros de altura. Se trata de una zona turística por su espectacular paisaje. El coche de Sandra, aficionada al senderismo y conocedora de ese paraje, fue encontrado allí el pasado viernes en un lugar habilitado para el aparcamiento. Su mochila estaba dentro del vehículo con sus cosas dentro. Aparentemente, solo llevaba su teléfono móvil encima, que según fuentes policiales dejó de emitir señal hacia las 17.00 desde esa zona, según los datos de geolocalización analizados por la Policía. “Aquel día llovió e hizo un poco de viento, pero tampoco demasiado”, recuerda un familiar desde Madrid. Sus padres se han trasladado a Gijón para seguir las tareas de búsqueda. La Policía analiza ahora las cámaras de vídeo para tratar de trazar la ruta que Sandra pudo seguir, al mismo tiempo que indaga en la posibilidad de que pudiera coincidir con otras personas por la zona.

La ausencia

La tarde del martes que desapareció, Sandra no acudió a su grupo de teatro, donde la echaron de menos y no contestó al teléfono de sus amigos. “Es una persona transparente y muy sociable. Está metida en teatro, en un taller de lectura...”, recuerdan sus familiares, que aseguran que eligió irse a vivir a Asturias, precisamente porque buscaba un sitio en el que poder estar más en contacto con la naturaleza. “Una amiga, tras recibir la llamada de su madre que no la localizaba, fue a poner la denuncia de la desaparición a comisaría el pasado miércoles. “De lo que estamos seguros es de que no es una desaparición voluntaria”, aseguran los familiares. “Por todo: por el tipo de vida que tenía, por lo contenta que estaba, porque no tenía problemas con nadie, ni tampoco una relación de pareja, y por las citas que tenía programadas en días próximos”, explican, mientras reclaman que se dote de recursos a la Policía para que puedan seguir buscando a Sandra, hasta que aparezca.

“Si se ha caído por el acantilado, el mar la tiene que devolver”, según han señalado los expertos y recuerdan los familiares, sumidos en el desasosiego de los que son unos días cruciales para la búsqueda. “El tiempo juega en nuestra contra”, dicen. El pasado domingo, en el marco del dispositivo policial de rastreo de la zona, fue hallado el cuerpo de un hombre de más de 80 años que se había precipitado al vacío accidentalmente el día anterior, ante el estupor de decenas de turistas. Pero de Sandra, ni rastro. “Lo que queremos es encontrarla para acabar con esta situación tan difícil”, decía un familiar, “que se pongan todos los recursos posibles”. En el mismo sentido van los llamamientos de sus antiguas compañeras en Madrid y de quien fuera su jefe, el psicólogo y ex Defensor del Menor, Javier Urra.

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Sobre la firma

Patricia Ortega Dolz

Es reportera de EL PAÍS desde 2001, especializada en Interior (Seguridad, Sucesos y Terrorismo). Ha desarrollado su carrera en este diario en distintas secciones: Local, Nacional, Domingo, o Revista, cultivando principalmente el género del Reportaje, ahora también audiovisual. Ha vivido en Nueva York y Shanghai y es autora de "Madrid en 20 vinos".

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