Barcelona quiere decidir este año si la Sagrada Familia crece más

El templo insiste en la escalinata sobre la calle de Mallorca para acceder a la fachada de la Glória y los vecinos afectados se oponen

Una pancarta, en una finca de la calle de Aragó de Barcelona, cercana a la Sagrada Familia, protesta contra las expropiaciones que podrían suponer los planes del templo.
Una pancarta, en una finca de la calle de Aragó de Barcelona, cercana a la Sagrada Familia, protesta contra las expropiaciones que podrían suponer los planes del templo.Joan Sanchez

El Ayuntamiento de Barcelona quiere cerrar el debate del futuro de la Sagrada Familia y decidir si crecerá por encima de la calle de Mallorca —con la afectación de cientos de personas que viven y tienen negocios en esas manzanas— a finales de este año. La primera reunión de la mesa de trabajo, además del propio consistorio forma parte de ella la Junta Constructora del templo, la Plataforma de Afectados por la Sagrada Familia, la Federación de Asociaciones de Vecinos, (FAVB), al Colegio de Arquitectos (COAC) y otras entidades de la ciudad, se celebró ayer para fijar el calendario y los grupos de trabajo que se constituirán a partir del mes de abril. Entre junio y noviembre se trabajarán en diferentes ámbitos del proyecto para consensuar una propuesta en diciembre y “abrirla a la ciudadanía”, un concepto que no se llegó a precisar más, según varias de las personas que asistieron a la reunión realizada a convocatoria del consistorio y presidida por la regidora de Urbanismo, Janet Sanz, y del concejal de Presidencia, Jordi Martí.

“Hay que llegar a una propuesta de ciudad, no la del templo o la que quieran los vecinos. Tenemos que buscar llegar a un acuerdo que incorpore el máximo de miradas”, apuntaba la regidora. Difícil empresa, tal como reconocieron, ya que se parte de posturas más bien antagónicas. El templo parte de la idea de construir la escalinata para acceder a la fachada de la Glória, alegando que ése era el proyecto de Gaudí, algo que es otro punto de discusión. Eso supondría el derribo de edificios de viviendas y negocios —que están afectados desde 1976 por el Plan General Metropolitano (PGM) como reserva de zona verde— desde la calle de Mallorca hasta, por lo menos, la de Valencia lo que obligaría a expropiaciones y a realojamientos en pisos que se deberán construir. ¿Quien pagaría esa expropiación y los pisos? El director general de la Junta Constructora, Xavier Martínez, no lo aclaró: “Es un a de las cosas que se tendrán que acordar”, explicaba antes de entrar en la reunión.

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El templo adquirió hace unos meses el solar de Aguas de Barcelona de la calle de Mallorca que históricamente se había barajado para la reubicación de los vecinos. Un solar que tiene calificación urbanística de equipamiento por lo que para construir vivienda sería necesaria una recalificación lo que apuntaría una permuta entre ese solar y el que ocupan las viviendas que se expropiarían. El consistorio, hasta ahora, ha evitado pronunciarse sobre esa cuestión que quedó pospuesta al aprobarse el Plan Especial de la Sagrada Familia en el verano del año pasado. Ayer, antes del encuentro, Sanz insistía en que los criterios de la fórmula que se decida deben ser garantizar el derecho a la vivienda, conseguir más espacio verde y más equipamiento para el barrio y la ciudad, y reducir el impacto del turismo.

El encuentro de ayer fue correcto y todas las partes expusieron sus puntos de vista, algunos abiertamente opuestos, en un tono de diálogo y sin crispaciones, según coincidieron en señalar varias personas que participaron en él, desde el Colegio de Arquitectos, los representantes de la Sagrada Familia y la plataforma opositora, entre otros. Los afectados por los planes expansivos de la Sagrada Familia dejaron clara su oposición a la escalinata y ayer pidieron al consistorio que no permita al templo construir un voladizo por la calle de Mallorca —ocuparía casi toda la acera de la fachada de la Glória a diez metros de altura y cinco de profundidad— porque entienden que esa es, en la práctica, la primera de las fases de la escalinata. “Si se concluye que no se hacen las escalinatas no tiene sentido el voladizo”, comentó Sanz a preguntas de los medios. El templo es la parte más interesada en llegar a una decisión ya que tiene fecha prevista de fin de obra, 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. “Hay que buscar una solución sin prisa, pero tampoco sin eternizarse”, matizaba el regidor de Presidencia.

Una primera cita en la que también hubo espacio para el debate de la autenticidad de la Sagrada Familia con dos posiciones confrontadas: la del actual arquitecto jefe de la Sagrada Familia, Jordi Faulí, y la de Agapit Borràs, representante de la Agrupación de Urbanistas del Colegio de Arquitectos. Mientras Faulí defendió la continuación del templo porque sigue el proyecto de Gaudí, Borràs rebatió ese criterio señalando que Gaudí solo es autor del 10% del templo -la fachada original del Naixement y la cripta- y que todo lo que se ha construido después es una copia mimetizada.


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