El turismo local, la apuesta para salvar la temporada más corta

Negocios y patronatos de la Costa Daurada y de la Costa Brava tejen estrategias a contrarreloj

Turistas en la playa de Aiguablava en Begur en verano del año pasado.
Turistas en la playa de Aiguablava en Begur en verano del año pasado.Toni Ferragut

La irrupción del coronavirus y el obligado confinamiento han fulminado las expectativas que tenía depositadas el sector turístico en la Semana Santa. El disparo de salida de la temporada se ha aplazado pero, más allá de las pérdidas que ello conlleva, se han activado las alertas sobre la necesidad de reaccionar para evitar daños mayores en la campaña de verano. Negocios y patronatos de turismo de la Costa Daurada y de la Costa Brava tejen estrategias a contrarreloj para evitar que el descalabro sea más profundo en su temporada más corta.

El año pasado se recibieron más de 19 millones de turistas, un impacto económico de 21.000 millones de euros, según cifras de la Generalitat. La temporada 2020 estaba llamada a ser otra etapa de crecimiento, pero el frenazo ha sido tan repentino como doloroso. A los empresarios hoteleros se les acusa a menudo de difundir un mantra plañidero. Por buena que haya sido una campaña, la valoración suele tener una coletilla en forma de “pero”. Esta vez, no hay dudas: el negocio ha sufrido un martillazo terrible de consecuencias difícilmente predecibles.

La crisis que ha desatado el coronavirus ha penalizado a un sector que tiene una importancia estratégica en el desarrollo económico de Cataluña y un papel protagonista en el mercado laboral, ya que supone en torno al 15% del total del empleo. La Costa Brava y la Costa Daurada son dos sólidos pilares en el turismo de sol y playa y, por consiguiente, muy vulnerables a la estacionalidad.

“Nos encontramos en un escenario incierto y complicado”, asegura Francesc Pintado, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de la provincia de Tarragona (AEHT). Y señala que el problema abarca no solo a los empresarios de hostelería “sino también a los proveedores”. Pese a las dudas sobre la duración del confinamiento, se quiere poner la mirada en el día que se levanten las restricciones. “Es imprescindible que, cuando el virus esté controlado y todo vuelva gradualmente a la normalidad, nuestros establecimientos puedan subir persianas”, apunta Pintado.

En la Costa Brava el foco está puesto en “la reactivación del sector” pese a admitir que “la recuperación total” no será antes de un año vista. El Patronato de Turismo de Turismo Costa Brava-Girona tiene preparadas diversas campañas para cuando acabe el estado de alarma. El objetivo es pasar de la “pausa” motivada por la Covid-19 al “play” para redescubrir un destino que está esperando recibir visitantes. Para ello, prevé una campaña de publicidad extraordinaria para Cataluña, España y Europa. Pretende mostrar a las familias una imagen de seguridad de la Costa Brava y el Pirineo de Girona. Se destinarán 160.000 euros para comprar medios para la campaña y un presupuesto extraordinario de 55.000 euros.

En la Costa Daurada la estrategia es sensiblemente distinta. Xavier Guardià, portavoz de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de Tarragona (FEHT), duda de la efectividad de una campaña de promoción al uso. “Si la gente no viene no es porque no quiera, sino porque no la dejan salir de casa”. Insiste en que destinos como Salou, Cambrils o La Pineda son “muy potentes, muy maduros” y avanza que el mensaje deberá destacar unos valores muy claros: “No se trata de vender que nuestro territorio es muy bonito, porque ya se sabe, lo importante es decirle a la gente que aquí puede venir tranquila”. “La única ventaja que tiene esta crisis es que todos nuestros competidores están igual que nosotros”, añade Guardià y que, una vez pasen los días más crudos del virus, “el turista no buscará aventuras, sino destinos sólidos y seguros, y eso nos favorece”.

“El panorama es totalmente incierto. No se pueden hacer previsiones”, dice Martí Sabrià, de la Unión de Empresarios de Hostelería y Turismo Costa Brava Centro. Señala que aún se desconoce cuando acabará el curso escolar en España y en el resto de países. También destaca otros factores, como el posible temor a compartir aviones con más de 200 personas o que el paro en los países escandinavos, situado en un 3% suba hasta 7 puntos: “Esto les puede generar una tendencia a querer vigilar los gastos y optar por no salir de su país en vacaciones”.

Fidelizar al cliente para lograr salir adelante

Fidelizar el cliente se presenta como una de las claves para evitar que el alud de cancelaciones hagan la herida más profunda en el sector turístico. Hoteles y campings tratan de posponer para 2021 las reservas que estaban contratadas para los meses venideros. “Se intenta dar facilidades, incluso descuentos, para que las reservas no se cancelen, sino para que se aplacen”, explica Xavier Guardià, portavoz de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de Tarragona (FEHT). De este modo se evita la devolución de dinero, y la consecuente erosión para la magullada tesorería de los negocios, y se reafirma el compromiso con el cliente. “En estos momentos cualquier ayuda es buena, tanto la económica como la emocional. Al cliente le sirve saber que en un momento u otro podrá disfrutar de las vacaciones que tenía programadas, y al hotel o al camping le da una expectativa”, indica Guardià. El gerente de la Unión de Empresarios de Hostelería y Turismo Costa Brava Centro, Martí Sabrià, fía las perspectivas a la confianza generada en los clientes. “Sólo les podemos decir que tengan memoria y que vuelvan a confiar en nuestro producto”, indica. “Sufriremos muchos”, augura.


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