Las fiestas mayores de verano cuelgan de un hilo

Los organizadores asumen que las celebraciones dependen de los criterios sanitarios y que se modificarán

Momento del piromusical que cierra La Mercè.
Momento del piromusical que cierra La Mercè.Albert Garcia

Nadie sabe nada y todo el mundo aprieta los dientes. ¿Qué pasará con las fiestas mayores y festivales de verano? Las de Gràcia, en Barcelona; el concurso de fuegos artificiales de Blanes, Sant Magí, en Tarragona… Celebraciones que congregan a miles o decenas de miles de personas. En Barcelona, la alcaldesa Ada Colau señala en que “la pauta la marcará el criterio sanitario y que hay que asumir que habrá una fase de transición de meses” hasta volver a la normalidad. “Las cosas como el año pasado no se podrán hacer”, ha advertido en las últimas semanas, consciente de que las fiestas “seguramente serán de lo último que se autorizará”.

Sobre la Mercè de Barcelona, a finales de septiembre, fuentes municipales aseguran que el Instituto de Cultura (ICUB) “trabaja por hacerla posible, aunque la evolución de la pandemia marcará el formato de la fiesta”.

Sobre las fiestas de los barrios, silencio. Fuentes de la Fundación de las fiestas de Gràcia y la Federación de las de Sants explican que las calles ya han comenzado a preparar los adornos. “Estamos a la expectativa y somos conscientes de que habrá cambios, menos aforo, por ejemplo”, apunta Gemma Solsona, la presidenta de los festejos de Sants.

Su homóloga en Gràcia, Carla Carbonell, confía en poder retomar actividades en grupo en julio y asegura que “las calles estarán adornadas, aunque quizás no tan espectaculares”. “Si tenemos limitaciones de aforo, lo gestionaremos”, dice, y recuerda que la fiesta solo se suspendió algunos años de la Guerra Civil. Incluso tras los atentados del 17A se reformuló, pero no se detuvo, “para demostrar que el miedo no nos podía echar de la calle”.

En Lleida la epidemia ha impactado de pleno en la temporada de fiestas, porque tanto el Aplec del Cargol como la fiesta mayor de la capital, o la Fira de Titelles se celebran tradicionalmente en mayo y se han aplazado a septiembre u otoño.

En las comarcas de Girona, los municipios han suspendido o aplazado fiestas, ferias y festivales desde el inicio de la pandemia. Blanes está pendiente de las autoridades. A finales de julio tiene previsto celebrar el 50 aniversario del Concurso Internacional de Fuegos artificiales, en el que participan empresas de Italia o Francia. Solo el concurso suele reunir a diario más de 100.000 espectadores.

En la capital, tras anular en otoño pasado la programación de las Ferias de Girona por los disturbios posteriores a la sentencia del procés, confían en poder celebrarlas con normalidad, porque son de las últimas del calendario, entre finales de octubre y noviembre. Los principales festivales musicales de verano se mantienen de momento.

En Tarragona, el alcalde de la ciudad, Pau Ricomà, ya ha advertido de la incertidumbre que pesa sobre las fiestas de Sant Magí, programadas para mediados de agosto. Las dudas van más allá del verano e incluso ponen en entredicho lo que pueda pasar con las fiestas de Santa Tecla, a finales de septiembre, o con el Concurs de Castells, el macroevento del universo casteller que, cada dos años, se celebra en la Tarraco Arena Plaça.

En Reus se ha aplazado a julio el festival de circo, el Trapezi, pero no se da por perdida la fiesta mayor de Sant Pere, a finales de julio. En las Terres de l'Ebre, el virus ya se ha llevado por delante la fiesta del Mercat a la plaça en Amposta, prevista para mayo, y amenaza la edición de este año del Renaixement de Tortosa, en julio. También es una incógnita qué pasará con los correbous.

Los Castells, los últimos

Los castellers (mucha gente, muy cerca y muy apretada) asumen que su regreso va para largo. Los ensayos para la temporada de verano ya habían comenzado y se acabaron de un día para otro, como todo. Desde la Coordinadora de Colles Castelleres explican que tienen asumido que su actividad “será de las últimas” en recuperar la normalidad. “Incluso el escenario más pesimista, que no haya temporada, es una opción”, admiten mientras indican que están “muy pendientes de que las colles puedan pasar la crisis con las mínimas repercusiones posibles”. Este año, además, toca celebrar el concurso de cada dos años en Tarragona: la edición 2020 está fijada para principios de octubre y reúne a 7.000 espectadores y 40 colles con centenares de castellers cada una.

Con información de Clara Blanchar, Alfonso L. Congostrina, Marc Rovira y Marta Rodríguez.

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