Cataluña permite la eliminación de la sexta hora en la pública el próximo curso

Las instrucciones enviadas a los centros especifican que las escuelas públicas que quieran mantener la hora adicional deberán solicitarlo expresamente

Alumnos en una escuela de Barcelona.
Alumnos en una escuela de Barcelona.Joan Sánchez

Algunas escuelas públicas que todavía mantenían la sexta hora escolar por concentrar un alto número de alumnos vulnerables han decido renunciar a ella el próximo curso. El Departamento de Educación ha abierto la puerta para que estos centros renuncien a esta hora adicional si ello les supone un problema de organización. Varios centros ya lo han solicitado, aduciendo que no es un recurso que haya demostrado ser útil. Pero el anuncio ha soliviantado a muchas familias, que critican que no se les haya consultado antes de tomar una decisión y lo ven como un nuevo recorte a los alumnos más necesitados.

Más información
La escuela concertada de Barcelona aumenta la acogida de alumnos vulnerables hasta el 37%
Cataluña reforzará las escuelas el próximo curso con 8.258 nuevas contrataciones
El Síndic de Greuges pide 1.164 millones para acabar con la segregación escolar

Las ocho escuelas públicas de Salt (Gironès) están calificadas como centros de máxima complejidad por el alto número de alumnos vulnerables que acogen. Por sus características y necesidades especiales son colegios que cuentan con algo más de profesorado, pero también con una hora adicional de clase diaria, lo que se conoce como sexta hora. El próximo curso, los ocho colegios se han puesto de acuerdo para no impartirla. “Con las instrucciones especiales por la covid, Educación pide que en las aulas no entren más de cinco profesores diferentes y eso, con la sexta hora, no se podía hacer manteniendo la misma plantilla”, justifica Xavier Fàbrega, director de la escuela Veïnat.

La sexta hora se empezó a aplicar en 2006 en la escuela pública como una forma de equiparar el horario con la concertada, que al final de año impartía 175 horas de clase más. Pero fue una de las primeras medidas que fulminó la exconsejera convergente Irene Rigau en 2011, al principio de la oleada de recortes. No obstante, la Generalitat decidió mantenerla en unos 400 centros: en aquellos con mayor número de alumnos vulnerables y en las escuelas rurales.

Educación ha abierto un nuevo filón de cara al próximo curso. En las instrucciones enviadas a los centros se especifica que las escuelas públicas que quieran continuar impartiendo la sexta hora “deberán presentar una solicitud” y Educación lo valorará. Es decir, por defecto las escuelas que cuentan con la sexta hora la perderán. El plazo finalizaba el 15 de julio y desde el Departamento de Educación aseguran que tardarán hasta dos semanas en contabilizar cuántas de ellas no la impartirán.

El consejero de Educación, Josep Bargalló, recordó el martes que se trata de una medida “excepcional”, pensada solo para el próximo curso y en caso de que “los centros que por su reorganización horaria y de espacios piensen que es más factible no hacer la sexta hora”. Además, apuntó que los centros de máxima complejidad que la mantengan contarán con más dotación de personal, ya que son escuelas que padecen adicionalmente un problema de exceso de ratio. Educación ya anunció que los casi 6.700 docentes y personal de apoyo que se contratarán para el próximo curso se destinarían prioritariamente, entre otros aspectos, a reducir aquellos grupos que se superan el máximo legal de alumnos por aula.

Pero no todos los colegios que han decidido no seguir con la sexta hora lo hacen por motivos organizativos. Desde la escuela Drassanes de Barcelona admiten que han renunciado a ella porque no la ven útil. “No creemos que sea una ventaja ni un recurso que favorezca. Tampoco creemos en el argumento que sirva para equipararla con la concertada, esto es una forma de justificar la sexta hora de la concertada”, abunda el director, Alfons Espinosa. El docente defiende, asimismo, que “más horas no significa mejor” y considera que para los alumnos vulnerables es más beneficioso potenciar las actividades extraescolares y relacionadas con el barrio y la comunidad.

En esta línea también se expresa Xavier Fàbrega, director de la escuela Veïnat de Salt. “¿Con el tiempo que hace que funciona la sexta hora, hay algún estudio que demuestre que sea positiva? Nos da la sensación de que lo que se nos pide es que tengamos guardados a los alumnos”. Fàbrega también pone el foco en la necesidad de potenciar un tiempo extraescolar de calidad. “Los alumnos deben tener la oportunidad de relacionarse con otros niños y aprender cosas diferentes”.

Con todo, la eliminación de la sexta hora ha soliviantado a muchas familias, especialmente por las formas. “No nos han consultado, nos han ignorado. Nos hemos enterado por un correo y sin argumentar la decisión”, lamenta Èlia Llinàs, miembro de la coordinadora de AMPA de Salt. El director de la escuela Veïnat admite que no han consultado a las familias. La coordinadora se reúne este jueves para posicionarse en este asunto, pero ya avanza que lo ve como “un nuevo recorte”. “Se trata de alumnos que han estado desconectados durante el confinamiento y ahora tendrán menos clase. En una hora se pueden hacer proyectos muy interesantes”, opina esta madre, que también añade que el cambio de horario trastocará la organización de familias y de extraescolares.

Por su parte, el colectivo Escuelas contra la Segregación pide que se mantenga la sexta hora y que la decisión no se deje en manos de las direcciones de los centros. Y, en todo caso, que se acuerde con las familias y que esté argumentada.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS