Los Cines Girona celebran 10 años fieles a sí mismos

Las salas, que critican los nuevos cierres, no abrirán hasta finales de agosto

Espectadores del festival Americana, en los Cines Girona, el pasado mes de marzo.
Espectadores del festival Americana, en los Cines Girona, el pasado mes de marzo.

El de 2020 no es el mejor escenario para celebrar un décimo aniversario. El estado de alarma decretado por el Gobierno a mediados de marzo pilló justo cuando se cumplían 10 años desde que un grupo de pequeños empresarios, con el productor Toni Espinosa a la cabeza, decidieron salvar una sala de cine que, como tantas otras, en plena crisis, parecía destinada al cierre. “Pasaría lo mismo con otros espacios en España”, recuerda Espinosa: “El CineCiutat de Mallorca, los cines Zoco de Majadahonda… Creo que fuimos los primeros, pero ni mucho menos los únicos”, añade, con orgullo, el responsable de los Cines Girona.

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No hubo celebraciones. Solo ganas de superar el trance sanitario de la mejor manera posible. Tras una reapertura que ha durado un visto y no visto, el Gremio de Cines de Cataluña puso este lunes un recurso contra el cierre de las salas decretado el 17 de julio por el Procicat (órgano de control sanitario de la Generalitat), que no ha respondido todavía a las instancias que requirió hace 10 días a estas empresas. “Apoyamos este recurso al 100%”, dice Espinosa. “Cerrar las salas de cine ha sido una decisión sin sentido e injustificada, porque donde de verdad hay problemas de contagios no han atacado. No se entiende”.

Pero los cines Girona ya han decidido que no volverán a abrir hasta finales de agosto o principios de septiembre. “Sabemos que en julio y agosto los cines perdemos dinero, pero de ahí a no ingresar nada y seguir pagando gastos… Hemos decidido esperar y abrir con los deberes hechos”, explica el gerente. “Nuestro trabajo no se reduce solo a poner un póster anunciando una película y esperar a que la gente vaya a verla. Cuando nos volvieron a cerrar teníamos un ciclo documental brasileño; uno de cine de Afganistán, con Casa Àsia, la presentación de una película chilena que se iba a estrenar el domingo… Todas estas cosas requieren mucha dedicación y cortarlas de golpe nos hace mucho daño”. Hasta ese momento, la reapertura iba a buen ritmo: “El primer fin de semana, alcanzamos el 30% de la ocupación media de las mismas fechas un año atrás. La tercera semana ya estábamos en un 56%”, resume el responsable de los cines.

Es el precio de fomentar el buen cine. En estas tres salas del límite sur del barrio de Gràcia se celebran 22 festivales de cine al año, ciclos de contenidos específicos, se ve cine alemán, polaco… “¡Hay un montón de cine buenísimo por el mundo!”, subraya Espinosa. En estos 10 años, se ha apostado descarada y concienzudamente por un cine independiente, de calidad, que defiende la diversidad. “¿Estrenos? ¡Claro! Parásitos la estrenamos el 25 octubre, mucho antes del boom de los Oscar, nadie sabía ni lo que era aunque ya había ganado la Palma de Oro en Cannes. También habíamos pasado películas de su director, Bong Joon-ho, como Snowpiercer. Pero no somos de estrenar La La Land, película que nos encanta, cuando hay en Barcelona 17 copias. Buscamos estrenos no tan evidentes”. Y añade Espinosa que juegan, encantados, en la liga de otros espacios emblemáticos de Barcelona como los Verdi, los Renoir, el Phenomena…

La personalidad de los Cines Girona se ha forjado a lo largo de esta década. “Alguien nos dijo que éramos el cine más inclusivo de Barcelona. No lo sé, pero me halaga”, reconoce el también productor. “Fue un día que teníamos en cartel un documental sobre la ablación, una ópera y una sesión de cortometrajes de autores jóvenes. Imagínese los públicos tan diferentes que coincidían en el vestíbulo…”. Ese público heterogéneo, al que se suman cada vez más jóvenes, lo divide en dos Espinosa: “El del barrio, al que cuidamos con todo el mimo que podemos, y el de fuera, que acude por los contenidos que ofrecemos”.

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La filosofía del equipo de Espinosa es clara: apostar por el cine. Así de fácil. Y no ve peligros externos. “Las plataformas no son una amenaza, son competencia. Nos hacen ver que debemos ser más atractivos que ellos en nuestro terreno, que es el de la calidad, la inmersión, la capacidad para absorberlo todo, algo que en casa, ante una tableta, no tenemos”, sostiene. “Yo suelo ir dos veces por semana al cine, a otros que no son el nuestro, y tengo Netflix y HBO. Pero la experiencia que me gusta de verdad es la del cine”.

Otras de las apuestas son el cine infantil (“hay niños de 8 y 9 años que nunca han ido a un cine”) y el cine en catalán. “Es una propuesta que solo puede mejorar. Porque peor no puede estar”, confiesa. “No creo que sea una cuestión política: la gente se siente más cómoda con lo que conoce. ¡Les cuesta oír a Bruce Willis o a Brad Pitt con otras voces! Pero si la radio y la televisión funcionan a tope en catalán, ¿por qué no el cine?”. Y recuerda éxitos como Intocable, “que generó colas para verla doblada al catalán”. “Hay distribuidoras pequeñas que quieren copias en catalán, el problema son la majors, que no tienen ninguna sensibilidad”.

Abonos de un año por 59 euros

Los abonos para todo un año en los Cines Girona tienen un precio de 190 euros, pero desde el 15 de julio, a través de su página web, se puede conseguir un número limitado de abonos a 59€. De este modo, los cines conmemoran que la gente los ayudó a digitalizar las salas en 2013, dando continuidad a Cinemes Girona. Además, los que tenían abono para la temporada 2019-2020 podrán disfrutar de un precio especial de 49€.

Los abonados tienen acceso al cine de estreno a lo largo de todo el año y descuentos en proyecciones especiales, muestras, festivales, óperas, ballets y conciertos.

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Sobre la firma

Toni Polo Bettonica

Es periodista de Cultura en la redacción de Cataluña y ha formado parte del equipo de Elpais.cat. Antes de llegar a EL PAÍS, trabajó en la sección de Cultura de Público en Barcelona, entre otros medios. Es fundador de la web de contenido teatral Recomana.cat. Es licenciado en Historia Contemporánea y Máster de Periodismo El País.

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