La Generalitat paraliza el proyecto de la incineradora de Cercs

El Departamento de Territorio apunta a una “incompatibilidad urbanística” de la planta de valorización energética de residuos que se quería instalar en la antigua central térmica

La antigua central térmica de Cercs, cuando estaba en funcionamiento, en 2010.
La antigua central térmica de Cercs, cuando estaba en funcionamiento, en 2010.Susanna Sáez

El Departamento de Territorio y Sostenibilidad ha anunciado la paralización del proyecto de construcción de una incineradora en la localidad de Cercs (Barcelona). La Comisión territorial de urbanismo de la Cataluña Central ha emitido un informe urbanístico desfavorable a este proyecto de planta de valorización energética de residuos. “La tramitación de este proyecto queda parada por incompatibilidad urbanística. La Generalitat no lo tramitará”, ha afirmado el conseller en una comparecencia telemática junto al presidente del consejo comarcal del Berguedà, Josep Lara.

Se trata del proyecto que la empresa EM Spain Waste & Treatment registró en diciembre pasado a través del portal de la Oficina Virtual de Trámites de la Generalitat para solicitar la autorización ambiental para la actividad, situada en las antiguas instalaciones de la central térmica de Cercs, clausuradas el año 2011. La nueva planta de incineración iba a suponer una inversión de 130 millones de euros y la creación de 60 puestos de trabajo, según informó en octubre del 2019 el Ayuntamiento de Cercs, que también ha votado en contra del proyecto.

"Para que los proyectos tiren adelante es necesario cumplir con unos requisitos urbanísticos y ambientales, y este no los tiene", ha reflexionado el conseller de Territorio y Sostenibilidad, que ha recordado que en Catalunya existen otras plantas similares, gestionadas por municipios y mancomunidades de todo signo político, y que éstas tienen mejor aceptación que los vertederos.

Calvet ha explicado que la Generalitat se vio obligada por ley a tramitar el proyecto propuesto por la empresa, pero que, tras estudiarlo desde un punto de vista urbanístico y ambiental, ha decidido paralizarlo sine die por incompatibilidades con el plan de ordenamiento urbano vigente.

Por su parte, Lara ha insistido en que la decisión de detener el proyecto cuenta con el apoyo de la amplia mayoría de municipios de la comarca, ya que "no encajaba" con la actividad económica del territorio –encarado al turismo-- ni con sus proyectos de futuro, y ha reconocido que la idea había generado un amplio rechazo social e institucional.

“Debemos continuar trabajando conjuntamente para encontrar actividades que sean compatibles con lo que deseamos que sea la actividad del Berguedà”, ha añadido Calvet, que ha coincidido con el presidente del consejo comarcal en la necesidad de encontrar otros proyectos para la central y el territorio.

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