Calaf, de nuevo sin agua potable por contaminación

Los niveles de nitrato en el municipio anoiense son demasiado altos por tercera vez en menos de dos años

Un deposito de agua municipal en Calaf (Anoia).
Un deposito de agua municipal en Calaf (Anoia).AYUNTAMIENTO DE CALAF

Los habitantes de Calaf (Anoia) se han quedado de nuevo sin agua potable. No es una situación nueva: en febrero de este año ocurrió lo mismo. En octubre de 2018, también. El Ayuntamiento del municipio informó ayer que se registró un aumento de nitratos que superan los 50 miligramos por litro permitidos, por lo que advirtieron a las personas de abstenerse de beber o cocinar con el servicio corriente. Fuentes del consistorio explican a EL PAÍS que sospechan que los purines de las granjas de la zona se filtran hasta llegar a los pozos. Aigües de Manresa, por su parte, añade que el problema es por la reducción del caudal del río Mantellí, de donde se sustrae agua para mezclarla con las reservas de la localidad.

La recurrente situación ya tiene cansados a algunos de los vecinos. Jordi S. tiene un restaurante en el centro de Calaf. Detalla que esta situación altera la logística de su local. Tiene que entregar botellas con agua a los clientes, lo que supone un gasto extra. Apunta que él, ante la duda, no la consume nunca del grifo. “Te dicen que para beber, no. Y para limpiar siempre te queda el interrogante de hasta donde no se puede utilizar”. Diversos comercios se tienen que adaptar frecuentemente a esta cuestión que está fuera de sus manos. A su parecer, existe una incógnita compartida por la gente de hasta cuándo va llegar el servicio “normal y sin problemas” a la zona.

El alcalde de Calaf, Jordi Badia, opina que el problema “viene de lejos”. Badia comenta, en conversación telefónica, que en el territorio no hay agua suficiente para abastecer a la población del municipio, que asciende a 3.500 habitantes. Por ello, la sustraen del caudal del río Mantellí, se mezcla con la de sus pozos, y se reducen los niveles de contaminación por debajo de los 50 miligramos por litro. “En los últimos años se ha incrementado el número de granjas de cerdos. Entonces, la posibilidad de que vengan de fuera a tirar purines agrava la situación”, señala, y destaca que estos líquidos con orinas animales se utilizan como abono en siembras y se filtran hasta el subsuelo.

Badia remarca que ya tienen dos soluciones en marcha, que esperan que estén listas el verano próximo o en otoño de 2021. Primero, expone, sustituirán la actual recaudación en el Mantellí por la del embalse de la Llosa del Cavall para no sufrir cuando el caudal disminuye. Segundo, construirán una planta para limpiar los nitratos de sus pozos. El alcalde asegura que esto no se había llevado a cabo antes porque estaban buscando una tecnología que les diera “garantías”. Además, no tenían subvenciones y una financiación de la Agencia Catalana del Agua (ACA).

Desde el Ayuntamiento alertan en un comunicado que la ingesta de cantidades elevadas de nitratos puede producir “una alteración de la capacidad de transporte de oxígeno a la sangre”. También, avisan de que las mujeres embarazadas o las personas que sufren acidez gástrica reducida pueden ser especialmente sensibles a su consumo; y enfatizan que el colectivo de mayor riesgo son los lactantes alimentados con leche artificial. Por ello, recomiendan utilizar agua envasada a la hora de preparar los biberones. “La situación podría ir mejorando en las próximas semanas”, agrega el texto.

Contaminación atmosférica

Los purines, en muchas ocasiones, se relacionan con la contaminación de los acuíferos que sufren las zonas de Cataluña que concentran las granjas porcinas. Pero esta mezcla de desechos líquidos con excrementos causa, además, daños en la atmósfera de la tierra, principalmente a través de los orines. En seis años, la polución en la capa de aire se ha duplicado, pasando de 9.500 toneladas en 2012, a 21.000 en 2018, según datos del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes. En contacto con el exterior, advierten que el amoníaco generado favorece la creación de partículas que impactan en la salud de las personas.

En la comunidad, la mayor parte de la generación de estos gases está asociada a la producción de purines, de acuerdo con el portal divulgativo Comunicació Barcelona. En una imagen de la revista Nature, recogida en uno de sus artículos, se puede apreciar en una gran mancha cómo Cataluña es la fuente principal de estas emisiones en España. En el territorio se registran más cabezas de cerdo (7.912.932) que habitantes (7.727.029), según cifras del Instituto de Estadística de Cataluña.

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