Los cementerios se refuerzan ante el recrudecimiento de la pandemia

El Ayuntamiento de Barcelona anuncia la licitación de un nuevo horno para incineraciones

Una mujer deposita flores en un nicho del cementerio del Poblenou
Una mujer deposita flores en un nicho del cementerio del PoblenouAlbert Garcia

Los nueve cementerios de la ciudad de Barcelona están preparados por si la nueva ola de contagios implica una nueva saturación de los servicios fúnebres. Barcelona cuenta con cuatro hornos crematorios más otro portátil que alquiló el Consistorio al inicio de la pandemia. Esta infraestructura sigue funcionando instalada provisionalmente en una calle de nichos del cementerio de Montjuïc. Ante un posible repunte de la mortalidad, los operarios ya saben a lo que se enfrentan y ya se ha alertado a los bomberos por si se necesita más personal. Además, el consistorio ha anunciado la licitación de un nuevo horno fijo.

El número de servicios fúnebres comenzó a crecer en Barcelona el pasado septiembre. En lo que llevamos de año se calcula un “exceso de mortalidad” de unas 3.500 personas sobre la media de los años anteriores a la pandemia. En los dos primeros meses del año se realizaron 2.518 incineraciones e inhumaciones en los nueve cementerios de la ciudad. Un número de servicios muy inferior al arranque de 2019, cuando fueron 3.022. A partir de entonces, la cifra de servicios se disparó por el coronavirus. En marzo de este año se realizaron 1.905 mientras que en 2019 fueron 1.249. En abril de 2019 se realizaron 1.232 servicios fúnebres pero este año la cifra llegó a 3.472. En mayo comenzó a estabilizarse el número pasando de 1.093 en 2019 a 1.255 este año. A partir de entonces empezó a notarse una disminución del número de servicios. En junio hubo 992 (en 2019 fueron 1007), en julio 996 (el año pasado fueron 1.209). En agosto el número de servicios fue idéntico en los dos años: 1.097. En septiembre, justo cuando empieza la segunda ola, ha habido 971 servicios, mientras que en 2019 fueron 920.

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El presidente de Cementerios de Barcelona, Eloi Badia, asegura que la empresa municipal está preparada para “replicar” el trabajo que efectuaron en las instalaciones fúnebres durante marzo y abril. Entonces, el Ayuntamiento detectó que los cuatro hornos crematorios de Montjuïc eran insuficientes y optaron por alquilar un horno portátil a una empresa alemana. El horno alquilado estaba en Gran Bretaña y llegó con retraso tras quedar retenido dos días en una frontera. Se instaló en una de las calles del cementerio de Montjuïc y allí sigue. Durante los meses de abril y mayo funcionó ininterrumpidamente, en él se han realizado 500 incineraciones. Además, cuando se estabilizaron los servicios fúnebres, la presencia de esta instalación permitió realizar el mantenimiento al resto de hornos fijos. Todavía no hay fecha para devolver al propietario el horno portátil pero Badia ha anunciado que el Consistorio va a licitar un quinto horno fijo en Montjuïc para no tener que seguir dependiendo del portátil. Entre marzo, abril y mayo en Barcelona se realizaron 3.408 incineraciones. El 61% de las urnas se entregaron gratis a domicilio, el 30% se recogieron en el centro de incineración de Montjuïc durante el verano, el 55% las recogieron las empresas funerarias y del resto, un 4% están a la espera de que algún familiar las recoja.

“En Barcelona estamos preparados. Tenemos la experiencia de la situación durante el Estado de Alarma. Ahora disponemos de epis y otros materiales que antes escaseaban. Entonces también hubo errores. Uno que intentamos solventar fue el acompañamiento de los difuntos. Hubo personas que la última vez que vieron a sus seres queridos fue en las puertas del hospital. No se podían celebrar funerales pero nosotros accedimos a que dos o tres familiares acompañaran el ataúd hasta el nicho”, recuerda Badia. Además, 124 familias han realizado ceremonias de despedida en las instalaciones de Cementerios de Barcelona una vez terminado el confinamiento.

A punto de usar hornos obsoletos

En el cementerio de Collserola existen tres hornos que fueron clausurados en junio de 2019 porque los filtros no se adecuaban a la normativa medioambiental de la Generalitat. En abril, en el momento de mayor saturación de servicios fúnebres, el departamento de Territorio y Sostenibilidad y el Ayuntamiento llegaron a barajar la posibilidad de crear una normativa que permitiera, excepcionalmente, volver a utilizar los hornos obsoletos de Collserola. Ambas administraciones sabían del daño medioambiental y ante la llegada del horno portátil optaron por no volver a poner en funcionamiento la antigua instalación, una de las primeras inauguradas en España.

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