El centro comunitario BCN Checkpoint alerta de que un millar de personas esperan la pastilla preventiva del VIH

Cataluña culmina el primer año del programa de la PrEP con 2.159 usuarios y retrasos en las nuevas incorporaciones a causa de la pandemia

El director de Bcn Checkpoint, Ferran Pujol, hace el test rápido de VIH a un usuario del centro comunitario.
El director de Bcn Checkpoint, Ferran Pujol, hace el test rápido de VIH a un usuario del centro comunitario.Consuelo Bautista

La pastilla preventiva contra el VIH celebra su primer año de vida dentro del sistema público de salud con un récord de usuarios en Cataluña: 2.159 personas, según la Generalitat. La llamada PrEP (profilaxis pre-exposición), un antiviral que se toma antes de tener relaciones sexuales de riesgo para prevenir el VIH, empezó a ser financiada por la sanidad pública el año pasado y, desde entonces, Cataluña es la comunidad que acumula más usuarios dentro del programa integral que suministra, bajo controles médicos y vigilancia de otras infecciones de transmisión sexual (ITS), esta píldora. “La PrEP en Cataluña funciona perfectamente. Es un éxito”, asegura el director general de Drogodependencias del Govern, Joan Colom. Cataluña va a buen ritmo, pero la demanda es aún mayor, advierten desde el centro comunitario BCN Checkpoint. La entidad, que dispensa la PrEP, advierte de que la pandemia ha ralentizado la entrada de nuevos usuarios y hay más de un millar aguardando la píldora.

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La PrEP es una terapia que consiste en administrar antiretrovirales a colectivos con alto riesgo de infección por VIH (chicos gais o transexuales que tienen relaciones sexuales sin condón) para evitar los contagios. En Cataluña se detectan entre 600 y 700 infecciones al año, dos de cada tres entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Los estudios científicos realizados con uno de estos antivirales, llamado Truvada, concluyeron que reducía el riesgo de VIH hasta un 90%. Francia y Reino Unido son algunos de los países que también lo financian dentro de su sistema de salud.

“La implementación en Cataluña no es la óptima, pero es muy superior a otras comunidades autónomas”, tercia Ferran Pujol, director de BCN Checkpoint. El centro comunitario, que cuenta con un dispositivo específico (el PreP-Point) para atender a las personas que toman la PrEP, fue pionero en incorporar personas a esta terapia a través de ensayos clínicos y ahora acumula en grueso de los nuevos usuarios dentro del sistema público de salud de Cataluña. “En algunas comunidades autónomas aún no se ha puesto en marcha ningún programa. En Canarias, donde hay una gran comunidad homosexual, no disponen de un acceso a la PrEP”, lamenta Pujol. Colom, por su parte, defiende que Cataluña es la comunidad que ha hecho “la apuesta más potente” en favor de esta terapia y asegura que la Comunidad de Madrid ha incorporado en este año a unas 500 personas.

El acelerón que pegó este fármaco al ser financiado por la sanidad pública frenó en seco con la llegada de la pandemia. Los centros comunitarios como BCN Checkpoint tuvieron que bajar la persiana y se limitaron a atender solo a los usuarios que ya estaban dentro del programa y querían seguir con la terapia preventiva. Las unidades funcionales habilitadas en los hospitales se desmontaron para dar respuesta a la covid-19 y los servicios específicos, como el centro Drassanes en Barcelona, también se reubicaron —en su caso, en el hospital Vall d’Hebron— para reorganizar la demanda en torno a las necesidades de la pandemia. “Estos programas se han visto muy afectados por la covid-19 y ahora vamos a intentar incorporar más usuarios. La pandemia ha resentido el acceso normalizado de las personas a esta terapia. Lo que intentamos ahora es ver cómo lo recuperamos”, explica Colom.

El coronavirus voló por los aires todos los dispositivos asistenciales vinculados a la PrEP. “Se interrumpió la incorporación de nuevas personas. Lo que no paramos fue el suministro de los fármacos a los domicilios a través de mensajería, que iban también acompañados de test de VIH para continuar con los controles”, relata Pujol. En ese tiempo, más de un millar de personas se fueron acumulando a las puertas del PrEP-Point para entrar a formar parte del programa de la PrEP. “No podemos permitir que la covid-19 u otros condicionantes no nos permita continuar con el despliegue de esta medida. Son muchos meses de espera”, advierte Pujol, quien asegura que las demoras en los tratamientos se cristalizarán en forma de nuevas infecciones por VIH.

Pujo asegura, además, que la financiación del programa de la PrEP es “insuficiente”. Según su explicación, la Generalitat presupuestó 240.000 euros para atender a 2.500 personas y, además de quedarse corto en las estimaciones de potenciales usuarios, Ferran asegura que para atender a 2.500 usuarios se necesitaría 270.000 euros. “A estas alturas no se cuenta con la financiación adecuada para hacer efectiva su implementación. Debemos tener claro que la PrEP no es solo una caja de pastillas, sino que conlleva también una considerable carga asistencial por parte de los profesionales de la salud”, advirtió.

Colom, por su parte, admite la necesidad de terminar con la lista de espera y estima que, en menos de un año, la cifra global de usuarios de la PrEP en Cataluña ascenderá a 3.500 perosnas. “No queremos que haya lista de espera. Estamos estudiando cómo hacer para que diferentes unidades funcionales asuman más casos, a no ser que la situación de la pandemia nos lo vuelva a impedir”, señala.



Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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