Comerciantes y restauradores califican las nuevas medidas de “golpe definitivo” al sector

El Gremio de Restauración de Barcelona cifra en 800 millones las ayudas necesarias para sobrevivir hasta Semana Santa

Vista general del interior del Centro Comercial Las Arenas en Barcelona.
Vista general del interior del Centro Comercial Las Arenas en Barcelona.David Zorrakino (Europa Press)

Las medidas aprobadas este jueves por el Govern han caído como un jarro de agua fría para restauradores y comerciantes. Con el objetivo de frenar el avance de la pandemia, el Govern ha alargado 15 días más el cierre de bares y restaurantes y limitó fuertemente la actividad comercial. Las patronales consideran que las medidas son “excesivamente gravosas”, y el Gremio de Restauración de Barcelona lo califica como “golpe definitivo” al sector, que pide ayudas por valor de 800 millones de euros para sobrevivir hasta Semana Santa.

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Ante el auge de los contagios, el Govern ha decidido que los bares y restaurantes, cerrados desde hace dos semanas pese a la oposición del sector, permanecerán sin actividad al menos 15 días más, y solo se permite la recogida de productos o el reparto a domicilio, que a partir de ahora se prolongará hasta las 23.00 horas. En el caso de los comercios, se cerrarán los centros comerciales y las grandes superficies, con la excepción de las tiendas que sirvan productos de primera necesidad en estos espacios. El comercio minorista podrá abrir, pero no podrán ofrecer al público un espacio superior a los 800 metros cuadrados. En todos los casos, el aforo tendrá que ser del 30%.

“Sentimos una enorme decepción. Los datos demuestran que los 15 días de cierre no han conllevado ninguna mejora en el control de la pandemia, pero sí han puesto a miles de empresas ante una situación completamente insostenible”, asevera Roger Pallarols, director del Gremio de Restauración de Barcelona. Pallarols considera que esta medida es “un golpe definitivo que desespera a muchas familias”. El Gremio cree que el Govern da por perdida la campaña de Navidad, y estima que la actividad no se retomará en varios meses.

El sector se ve además abandonado por la Administración. “La cifra de apoyo económico [de 90 millones] es ridícula y no está a la altura. Exigimos un plan presupuestario con una ayuda directa de 180 millones para este mes de cierre, que tendrían que complementarse con 800 millones para proteger la restauración de Barcelona hasta Semana Santa”, detalla Pallarols. La Federación Catalana de Asociaciones de Actividades de Restauración y Musicales (Fecasarm), ha cifrado en 1.800 millones las pérdidas que sufrirá el sector (incluyendo el ocio nocturno) con la prolongación del cierre, y ha acusado a la Generalitat de actuar “de mala fe” y de tomar decisiones “ineficaces e improvisadas”. “Con 90 millones no se pueden cubrir las pérdidas”, ha lamentado el secretario general de Fecaserm, Joaquim Boadas, en un comunicado. Según esta entidad, el sector ha perdido 4.000 millones de euros desde marzo.

También la patronal catalana, Foment del Treball, ha salido al paso de las medidas, que considera “desproporcionadas” y “excesivamente gravosas”. La entidad que preside Josep Sánchez Llibre, pese a compartir con la Generalitat la necesidad de tomar decisiones extraordinarias, cree que no era necesario cerrar los centros comerciales y limitar el comercio de los locales de más de 800 metros cuadrados, y avisa de que la entrada en vigor inmediata de las restricciones no da tiempo a efectuar correctamente los ajustes de personal y logística. Foment, así como la patronal de pequeñas y medianas empresas (Pimec), reclama que al menos se permita la reapertura las terrazas de los bares y restaurantes.

“Pensábamos que con estas medidas se liberalizaría un poco el tema de la restauración”, añade Pròsper Puig, vicepresidente de Barcelona Comerç. Esta asociación representa los comercios de los principales ejes turísticos de la ciudad, y apoya las nuevas restricciones del Govern. “Todo esto servirá si como mucho el 9 de diciembre podemos empezar una campaña de Navidad lo más normal posible, si no, si se demuestra que estos esfuerzos han sido insuficientes, habrá una debacle”, asegura. Según Puig, las medidas no afectan especialmente al comercio minorista y de proximidad: “Como mucho, en las tiendas más pequeñas solo podrán entrar uno o dos a la vez. Pero el resto, que cierren las grandes superficies, no nos engañemos, nos va bien porque son nuestros competidores”.

Sobre la firma

Es redactor de Economía en EL PAÍS. Cubre información sobre empresas, relaciones laborales y desigualdades. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona. Licenciado en Filología por la Universidad de Barcelona y Máster de Periodismo UAM - El País.

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