18 millones para impulsar la industria aeroespacial

El Govern asegura que pondrá en órbita una constelación de nanosatélites para impulsar la conectividad del 5G

Conquistar el espacio vuelve a estar de moda. Y no con la intención de pisar de nuevo la Luna o habitar Marte, sino todo más cerca de la Tierra. La evolución tecnológica, hiper acelerada con la crisis del coronavirus, ha permitido que surjan proyectos impensables hasta ahora. Esta es la idea que transmitió el martes pasado el consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, cuando presentó la estrategia para crear una nueva economía espacial en Cataluña. Una inversión de 18 millones de euros en cuatro años con los que, si se cumplen las previsiones, pondrá en órbita una constelación de nanosatélites —los dos primeros entre 2020 y 2021— para impulsar la conectividad 5G y la industria aeroespacial.

Las diferencias de estos artefactos en comparación con sus hermanos mayores son evidentes. Orbitan a 520 kilómetros de la Tierra, en vez de a los 36.000 habituales; su tamaño es similar al de un microondas; y giran alrededor del planeta, lo que facilita que siempre haya alguno operativo. Esto se traduce en menos costes, mayor facilidad para escalarlos y eliminación de intermediarios para conectarse a la señal. “Es un ámbito en el que no estábamos presentes. Es una gran oportunidad para generar una nueva economía, determinante para el futuro del país como impulso de riqueza y empleo. Y es ahora. Dentro de cinco años iríamos tarde", asegura Puigneró.

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El desarrollo de la industria de nanosatélites responde a las nuevas demandas digitales de la sociedad. De acuerdo con las previsiones de la consultora Gartner, 21.000 millones de aparatos, el denominado Internet de las cosas, estarán conectados cuando finalice el año y aumentarán un 130% en 2024.

Ante esta realidad, tecnologías como el 5G, aún pendiente de desplegarse en su totalidad para demostrar su eficacia, están llamadas a ser trascendentales. Permitirá que el intercambio de datos sea casi en tiempo real y que la conectividad llegue a zonas impensables gracias a las constelaciones previstas por la Generalitat y otras empresas privadas. “En el ámbito rural, por ejemplo, servirá para controlar el ganado desde el espacio. Es una gran ayuda en muchos sitios donde no hay conexión por 5G e Internet de las cosas", precisa el consejero.

“En el ámbito rural, por ejemplo, servirá para controlar el ganado desde el espacio", dice Puigneró

Sobre el papel, la mayor proximidad a la Tierra también permite abordar problemas mundiales de gran calado, como la emergencia climática. Las imágenes que capta tienen mayor resolución y cubren todo el globo terráqueo. Con una buena estrategia de analítica de datos e inteligencia artificial, es más sencillo extraer información relevante acerca de la evolución medioambiental del planeta. “También podemos sacarle partido en muchos más ámbitos. Pueden detectar obras ilegales o que un agricultor sepa si un cultivo tiene una plaga. Esto es imposible con los satélites que ahora hay en órbita”, dice Daniel Marco, director general de Innovación y Economía Digital del Govern.

El sector aeroespacial generó 57.000 empleos el año pasado

La irrupción de la Generalitat en la carrera espacial responde al buen momento que vive la industria. Según datos del sector, el año pasado generó más de 57.000 puestos de trabajo y facturó 13.040 millones de euros. Como explica Rafael Jordà, CEO y fundador de Open Cosmos, aunque España se ha enganchado ligeramente tarde, parece una apuesta evidente por no dejar escapar el tren de lo que internamente denominan new space. “Singapur, Noruega, Luxemburgo y Portugal son algunos ejemplos recientes de países pequeños posicionados en la misma línea. Reino Unido, en cambio, lo tuvo claro desde hace algo más de cinco años”.

Desde la Agencia Espacial Europea, con la que el consejero asegura que colabora, ya existen varios proyectos sobre la mesa destinados a mejorar la innovación y tecnología aeroespacial. Copernicus, Galileo o EGNOS forman parte de esta política comunitaria. Puigneró entiende que no va de competir unas Administraciones con otras, sino de colaborar. Desarrollar unas bases sólidas de la economía del siglo XXI. “Ahora, la transformación es claramente una prioridad para Gobiernos y sociedad. Hemos visto que o vamos hacia adelante con este tipo de proyectos o no habrá trabajo para todos”, zanja.

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