Los 120 de la Historia de Cataluña

Un centenar de especialistas, dirigidos por Borja de Riquer, ponen rostro a 2000 años de episodios en ‘Vides catalanes que han fet història’. El recorrido incluye nombres desde Indíbil y Mandonio a Kubala

La periodista Irene Polo en 1934; Ladislao Kubala, con el Barça, en 1958, y Juan Antonio Samaranch, durante el recorrido de la antorcha olímpica previo las Olimpiadas de 1992.
La periodista Irene Polo en 1934; Ladislao Kubala, con el Barça, en 1958, y Juan Antonio Samaranch, durante el recorrido de la antorcha olímpica previo las Olimpiadas de 1992.

La Historia se escribe y se explica mayormente desde la geopolítica, las estructuras sociales, el pensamiento económico... ¿Y dónde queda el factor humano? O sea, “aquél que hizo mucho más de lo que se podía esperar de uno, el que cuya trayectoria explica de algún modo la historia de los que con él convivieron y acabaron construyendo el lugar y el momento donde vivieron; porque la Historia la protagonizan todos, sin contar el lugar que ocupan en la sociedad”, perfila el catedrático de historia medieval Josep Maria Salrach. Él y sus colegas Joaquim Albareda, Margarida Casacuberta e Isabel Rodà, dirigidos todos por el también catedrático de Historia Borja de Riquer, han rastreado esos personajes en la historia de Cataluña para poder elaborar Vides catalanes que han fet Història (Edicions 62). El resultado: un mosaico de 2000 años a partir de 120 figuras, desde Jaume I, Rafael Casanova y Jaume Balmes a Manuel Girona, Pau Casals, Joan Miró y Montserrat Caballé, pero también Eulàlia, la adolescente rebelde que sería santa y patrona, los futbolistas Samitier o Kubala, el escenógrafo Fabià Puigserver y la agente literaria Carme Balcells, entre muchísimos otros.

“La gracia es la lectura aleatoria”, invita de este modo De Riquer a encarar las mil páginas de biografías, resumidas cada una en apenas ocho, escritas con voluntad de estilo y claves interpretativas por más de un centenar de expertos, en un volumen que recoge los últimos escritos de los ya desaparecidos historiadores Hilari Raguer (sobre la figura del cardenal Vidal i Barraquer durante la Guerra Civil) y Antoni Moliner (que aborda al general Prim y al más ignoto Tomàs de Puig, un afrancesado catalanista).

Así, fruto del azar y picoteando más allá de los grandes nombres (los taimados ilergetes Indíbil y Mandonio, Gala Placidia, Wifredo el Velloso, Ausiàs March, Rosa Sensat, Fabra, D’Ors, Pla, Dalí…), el lector que siga el método riqueriano se puede cruzar con Ferran Sor, guitarrista por antonomasia del XVIII, una composición del cual sirvió para inaugurar el teatro Bolshoi de Moscú en 1825 y nombre con el que el malogrado Ernest Lluch comprobaba si una tienda discográfica era seria o no. Y tropezar luego con Lucio Licinio Secundus, tarraconense que acabó administrando en la Barcino del siglo I d.C. el patrimonio de su patrón, con tal destreza que “se levantaron al menos 24 estatuas en su honor, demostración de que la romana era una sociedad clasista, pero también con posibilidad de rápido ascenso social”, remarca Rodà, que ha coordinado la parte de historia antigua.

El jurista Francesc Ametller también rompió moldes porque, siendo borbónico, “gracias a él se salvó el derecho civil catalán después de 1714 y fue muy crítico con la administración altamente militarizada de Felipe V en Cataluña”, recuerda Albareda, que, como responsable de la época moderna, destaca también la figura no menos desconocida de Juliana Morell, monja dominicana del XVII, que dominaba seis lenguas, era doctora en Derecho y puede considerarse “impulsora de un primer feminismo cristiano”.

El de Morell es de los relativamente escasos perfiles de mujeres que pueblan el volumen: son 23 en total, un 19% de los biografiados, cifras que, además, se maquillan gracias a la etapa contemporánea, que aporta 15. “Es extremadamente difícil encontrar documentación y biografías de mujeres de los siglos XII o XVI; mejora algo en el XIX y XX, pero la mujer tiene un papel subalterno y no hay suficiente investigación desde la perspectiva de género”, enmarcan, al alimón, De Riquer y Casacuberta, coordinadores de la etapa contemporánea, donde aflora mucha vida de saga familiar (los Vayreda, Güell, Pi i Sunyer, Rubió…) , “un signo de continuidad en un periodo de discontinuidad, con dos dictaduras sufridas”, recuerda la historiadora.

Gaziel ‘independentista’ y Maragall oculto

Las figuras del ámbito cultural y económico predominan en el periodo más cercano (que se cierra con Montserrat Roig, nacida en 1946), donde apenas asoman Juan Antonio Samaranch y Josep Benet. “El corte estaba en que los que aparecían debía estar muertos, no quería a nadie vivo actualmente”, fija De Riquer, que recalca tanto la pluralidad de la obra y del periodo en concreto (“va de Frederica Montseny a Samaranch, o sea de la CNT al franquismo”) como la calificación de “indiscutibles” de los que están (“Ramon Margalef es el científico catalán más importante del XX, una figura mundial en Ecología; Irene Polo es la mejor reportera de la década de 1930 y Kubala revolucionó el Barça y si está él y no Cruyff es porque acabó más catalanizado”, recita aplicando su fórmula aleatoria).

Amén de huir de la entrada del diccionario, las biografías también intentan aportar novedades estrictas. En esa línea, el director destaca el perfil del periodista Agustí Calvet, Gaziel, donde, a través de una carta inédita a Jordi Rubió i Balaguer, se desvela que, a pesar de haber apostado años por la convivencia con el resto de España, al final de su vida sólo veía como solución “el separatismo integral (…), pero como no creo en él por imposible, me refugio en el separatismo platónico o mental”. También llama la atención sobre la nueva mirada a Joan Maragall: “Se han ocultado cosas de su vida”, dice, recordando que el texto habla de lecturas heterodoxas y eróticas de su obra silenciadas, así como elogia el retrato de Manuel Vázquez Montalbán, “la mejor biografía que he leído nunca sobre él”.

No aparecen figuras indiscutibles como Llull, Gaudí, Víctor Català o Tarradellas porque formaron parte ya de la Història mundial de Catalunya (2018), que también coordinó Borja de Riquer y de la que Vides catalanes que han fet història no deja de ser una continuación o complemento, con una tirada inicial de 10.000 ejemplares, espoleada por los casi 30.000 vendidos ya del primero: “Los catalanes han leído el doble que los franceses del título equivalente en el que nos inspiramos”, apunta De Riquer. La causa, clara, según el historiador. “Se trata de alta divulgación histórica bajo un formato atractivo que llega aquí en una coyuntura política de notable sensibilidad por el pasado debido a los problemas del presente”. Historia, antes como ahora, siempre con nombres y apellidos.

Sobre la firma

Carles Geli

Es periodista de la sección de Cultura en Barcelona, especializado en el sector editorial. Coordina el suplemento ‘Quadern’ del diario. Es coautor de los libros ‘Las tres vidas de Destino’, ‘Mirador, la Catalunya impossible’ y ‘El mundo según Manuel Vázquez Montalbán’. Profesor de periodismo, trabajó en ‘Diari de Barcelona’ y ‘El Periódico’.

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