El Liceo amenaza con suspender ‘La traviata’ si sigue el aforo limitado a 500 personas

Interior y Cultura mediarán con el Procicat para permitir el 50% de la ocupación del coliseo barcelonés

Un momento de La Traviata en el Gran Teatre del Liceu. Foto: Antoni Bofill
Un momento de La Traviata en el Gran Teatre del Liceu. Foto: Antoni BofillEL PAÍS

Peligran las funciones de La traviata en el Liceo. La dura restricción del aforo (la Generalitat no cede y mantiene el tope de 500 espectadores en los grandes equipamientos para frenar los rebrotes) condena al coliseo a una agonía en taquilla tan cruel como la que sufre Violetta Valéry en el escenario. Así, los responsables del teatro lírico no han tenido otra opción que reubicar en dos funciones (el pasado viernes tuvo lugar la primera) los mil espectadores que tenían entrada para disfrutar este sábado la famosa ópera de Giuseppe Verdi en la reposición del montaje de David McVicar, bajo la batuta de Speranza Scappucci. La situación, si la Generalitat no revisa una restricción que tiene efectos letales en las arcas del teatro, es tan grave que avisan de que deberán cancelar las representaciones a partir del próximo lunes, según una nota hecha pública este sábado.

Suenan campanas de cierre de la temporada navideña. Levantar el telón con solo el 21% de su aforo (2.228 butacas) disponible es una ruina económica que, según los responsables del teatro, no pueden asumir. Ante la angustiosa situación (el centro no deja de aumentar su déficit), la comisión ejecutiva del Gran Teatro del Liceo, en una reunión de urgencia este sábado, lanzó un ultimátum a la Generalitat para evitar el cierre.

“La comisión ha constatado la imposibilidad de continuar celebrando representaciones con una presencia máxima de 500 personas, poco más del 20% del aforo del teatro (...) y ha ratificado la propuesta de la dirección de cancelar las representaciones de La traviata a partir del lunes 7, en el caso de que no se elimine el tope de 500 espectadores”, especificaba la nota de la comisión, donde están representadas las instituciones públicas y a la que se invitó al consejero de Interior de la Generalitat, Miquel Samper. Según la nota, tanto los representantes de Cultura como de Interior de la Generalitat “han manifestado su disposición a informar con urgencia de los datos percibidos al Procicat, para revisar los topes de asistencia a los grandes equipamientos”, entre los que está el Liceo.

En espera de la decisión del Procicat, el teatro “mantiene la función del martes día 8 y las futuras representaciones con la previsión d ocupación de ocupación del 50%, teniendo todo el taquillaje prácticamente vendido”. Si la respuesta es negativa anuncian que “se suspendería la futura programación del Liceo”.

Las dos primeras funciones han dejado una imagen insólita, con la sensación de que había más personas trabajando que en la platea. Entre los abonados que liberaron su entrada y el público que decidió no acudir a última hora (el confinamiento perimetral de fin de semana y el puente en ciernes no facilitó las cosas) el teatro apenas superó los 400 espectadores. En la producción trabaja un equipo de 300 personas.

Diferencia con Madrid

El Liceo mira de reojo lo que pasa en el Teatro Real de Madrid, que sigue funcionando con el 50% de su aforo sin topes y tiene programadas 15 funciones de Don Giovanni entre diciembre y enero. Salvando las distancias, ocurre algo similar a con la actividad de la restauración, que tiene menos restricciones en la capital española que en la catalana.

Con 15.000 entradas vendidas con antelación, el coliseo amplió a 16 las funciones hasta el 30 de diciembre (La traviata es el espectáculo estrella en la oferta navideña) con el convencimiento de que dispondría del 50% del aforo. El teatro ha intentado que el Govern reconsidere una restricción imposible de afrontar, ya que no se podían desdoblar todas las funciones para dar cabida a los espectadores con entrada ya adquirida.

Frente a tanta adversidad, el equipo artístico y técnico ha demostrado en estas dos primeras funciones que la pasión por seguir ofreciendo ópera en directo sigue intacta. En el foso, Scappucci lleva las riendas con energía y fuerza, en un montaje que evita el glamur y explora el drama interior de Violetta en una atmósfera de tristeza y negra amargura. Al frente del reparto, el viernes actuaron la soprano Kristina Mkhitaryan, el tenor Pavol Breslik y el barítono George Gagnidze; el sábado asumieron los papeles estelares Pretty Yende, Dimitry Korchak y Giovanni Meoni.

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