Ciudadanos y PP cortejan al sector de la hostelería en Barcelona

La vicealcaldesa de Madrid defiende las demandas de la restauración frente a las restricciones de la Generalitat

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, junto a Carlos Carrizosa y Luz Guiliarte en Barcelona.
La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, junto a Carlos Carrizosa y Luz Guiliarte en Barcelona.Albert Garcia

e laDos partidos de la oposición de Cataluña, Ciudadanos y el Partido Popular, se han convertido en los arietes de la defensa de la hostelería y la restauración, dos de las actividades más castigadas por las restricciones que ha impuesto la Generalitat por la situación de la pandemia. Frente a horarios reducidos o cese de actividad, dos de las medidas que se han tomado en Cataluña, Ciudadanos y PP abogan por una opción más liberal, la de Madrid.

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Los gestos de las dos formaciones hacia los gremios hoteleros y de la restauración en Cataluña se han ido incrementando a medida que se acerca la convocatoria de las elecciones autonómicas del próximo mes de febrero. Y todo se produce mientras el sector de la restauración, en el que trabajan unas 200.000 personas — entre afiliados a la Seguridad Social y autónomos en Cataluña— está en pie de guerra contra la Generalitat.

El gesto más reciente ha sido el de este martes, con la reunión que ha mantenido la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, con representantes de los hoteleros y restauradores. El mensaje es claro: “En estos momentos hay que apostar por ayudar al comercio y a la hostelería y eso no se hace con limitaciones arbitrarias porque la restauración es un espacio seguro si se toman todas las medidas y se inspeccionan los locales para controlar ese cumplimiento”, mantenía Villacís después de ese encuentro en un contacto con los medios de comunicación.

La restauración de Madrid estuvo cerrada durante el estado de alarma y desde su levantamiento reinició su actividad con las limitaciones de aforos. Cuando los indicadores de la pandemia se dispararon, al inicio de este otoño, siguieron abiertos. En Cataluña se cerraron durante 40 días y solo se permitió su funcionamiento para el take away. El toque de queda impuesto en Madrid también fue más laxo y pueden estar abiertos hasta las 12 de la noche. En Cataluña, antes de la nueva tanda de restricciones, la hora límite para servir en los locales era las 10 de la noche hasta que el pasado 21 de diciembre se limitó a dos franjas horarias, de mañana y mediodía, y solo permitir el servicio para llevar en el resto del día.

La vicealcaldesa de Madrid sostiene que son los propios datos de la pandemia los que “demuestran que los contagios son mínimos en la actividad de la hostelería, no representan más del 2% y está claro que los contagios se producen más en la esfera privada”. Lo que hace falta, en su opinión, es dejarles trabajar y una política activa de ayudas.

Ciudadanos pone como ejemplo a Madrid en contraposición a Barcelona: “En Madrid se ha bajado el IBI a los hoteles al 50% y la tasa de residuos el 50%. Lo que toca es apoyarlos”, insistía Villacís, junto a Carlos Carrizosa, candidato de Cs a las autonómicas.

El argumentario de Ciudadanos es el mismo que mantiene el PP, ambos en plena sintonía con las demandas del sector. Un apoyo de los populares que también se ve en gestos, como el encuentro que mantuvo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con empresas de restauración cuando visitó Barcelona hace un mes. O la participación en primera línea y pancarta en alto del presidente del grupo municipal del Partido Popular, Josep Bou, en la concentración de los restauradores contra las restricciones hace poco más de una semana en la plaza de Sant Jaume que acabó en una marcha por el centro de la ciudad.

El gremio de restauración agradece el interés de los partidos en la búsqueda de soluciones o reflexiones. No obtienen ningún compromiso y son conscientes de que son contactos institucionales que se producen en un momento de casi cortocircuito con el Govern catalán. Los restauradores se quejan de que, además, las medidas restrictivas se toman sin ningún contacto previo. Y levantan su dedo acusador contra Pere Aragonès y Alba Vergés.

Abierto o cerrado según la ciudad

El impacto de las diferentes directrices sanitarias que se siguen en las ciudades de Madrid y Barcelona lo conocen bien las cadenas de restauración con establecimientos en las dos ciudades. El grupo Sagardi, por ejemplo, tiene los cinco restaurantes de Madrid en funcionamiento con normalidad, mientras que en Barcelona están abiertos 4 y otros 10 permanecen cerrados. “Y los que están abiertos lo están por política de empresa y de marca, no por el movimiento de clientela”, explicaba un conocedor de la gestión del grupo que se quejaba de esa disparidad en función de la ciudad.

Como otros restauradores, defiende que los locales son seguros y que son los primeros interesados en cumplir las normativas. Y también comparte sus críticas hacia una administración que les “criminaliza” y no les ayuda.

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