Sant Andreu y el Born ya trabajan para estrenar las nuevas áreas de promoción económica

Los dos ejes comerciales de Barcelona ya tienen la propuesta madura, que se cobija en una ley del Parlament

Zona comercial aledaña a la catedral de Santa María del Mar, en el barrio barcelonés del Born, en una imagen de archivo
Zona comercial aledaña a la catedral de Santa María del Mar, en el barrio barcelonés del Born, en una imagen de archivoGianluca Battista (EL PAÍS)

Algunos ejes comerciales de Barcelona impulsarán la creación de las Áreas de Promoción Económica (APEU) a partir de 2021 después de que el Parlament aprobara en diciembre la legislación que las desarrolla y regula. Las nuevas áreas serán entidades de colaboración-público privada con el objetivo de dinamizar y revitalizar zonas comerciales urbanas y también polígonos industriales. En el caso de Barcelona, los ejes de Sant Andreu y el Born son los que tienen más definida la idea para crear sus respectivas APEU y ser pioneras.

La ley de las Áreas de Promoción Económica (APEU) llevaba años en estudio y finalmente se aprobó en el último pleno del Parlament. Una gran mayoría de los diputados votaron a favor: C’s, Junts, ERC y PSC, mientras que el PP se abstuvo y los comunes rechazaron el texto. Una situación peculiar ya que en el caso de Barcelona, con un ayuntamiento cogobernado por comunes y PSC, la concejalía de Comercio, que dirige la socialista Montserrat Ballarín, ha sido y es una de las más firmes defensoras del instrumento. “Está claro que se retomará el camino para promover todos los APEU que se puedan impulsar al amparo de la ley”, apuntaban desde esa área municipal.

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La idea compartida por las principales entidades comerciales de Barcelona, la Fundación Barcelona Comerç y Barcelona Oberta, el área de comercio del consistorio y el Departamento de Comercio de la Generalitat es que para preservar y modernizar los ejes comerciales hace falta un nuevo modelo de gestión. Es decir, dejar atrás el tradicional del asociacionismo comercial —basado en las aportaciones voluntarias de sus integrantes— y las subvenciones públicas que, además, en los últimos diez años han mermando un 48%, según la Generalitat.

Pese a que en Cataluña hay más de 100.000 comercios —antes de la pandemia—, cuya actividad representa el 16% del PIB y dan trabajo a más de medio millón de personas, el nivel de asociacionismo es bajo, en torno al 40%. Además se basa en unas cuotas bajas que no pagar quien no lo desea. Lo que se pretende con el nuevo instrumento es que los comerciantes impulsen un proyecto de dinamización por un plazo determinado —cuatro o cinco años— y aportando una cuota anual de obligado cumplimiento, incluidas las empresas sin un negocio que tenga puerta directa a la calle.

Mayoría comercial

Para que una APEU se apruebe hace falta el voto favorable de la mayoría simple de los comerciantes de un eje y posteriormente, la APEU tendrá que ser aprobada por el pleno municipal. Para su funcionamiento se tiene que formar un órgano gestor que es el que se encargará del recaudar la cuota. En el caso de impago, el Ayuntamiento tendrá capacidad de iniciar un expediente y reclamar que se abone. La creación de un APEU puede promoverse por los propios ejes comerciales y también lo puede impulsar el consistorio.

“Nosotros estamos decididos a impulsarlos, si obtenemos el apoyo del 50% de los comerciantes”, explica Juan Carlos Arriaga, presidente de la asociación Born Centre Comercial. Ese APEU comprendería la actividad comercial comprendida entre las calles Princesa y Marques de la Argentera, Via Laietana y Picasso. El mismo territorio de la asociación actual de comerciantes que cuenta con 130 asociados —que pagan cuota— de un censo total de algo más del doble.

“De lo que se trata es también de sumar locales que no son comerciales y están vacíos para revitalizar las segundas calles. Como consecuencia de la pandemia hay un cierre por encima del 35% y creemos que es una oportunidad de redefinir el barrio social y comercialmente. Es el momento de aprovechar que no hay turismo de masas y que hay proyectos muy importantes que pueden modificar el ecosistema, como la reconversión del edificio de Correos en un centro tecnológico”, añade Arriaga.

Uno de los recelos que despertó la figura de los APEU es que sustituyera a la Administración y a los servicios Ayuntamiento y Generalitat tienen que prestar. “Podrán hacer actividades complementarias, nunca suplantar”, en palabras de Muntsa Vilalta, directora de Comercio de la Generalitat.

“Por ejemplo, un APEU podría tener agentes cívicos que no sustituirían las funciones de la Guardia Urbana”, explica Pròsper Puig, presidente de la asociación de comerciantes de Sant Andreu. Esta es otra de las áreas, como la del Born, decidida a promover el nuevo instrumento. Para que los APEU funcionen, considera que será muy importante definir los proyectos buscando la complicidad de los vecinos y de los centros culturales, además de lo estrictamente comercial.

De Canadá al resto del mundo

Los APEU son la adaptación de los BID (Business Improvement District) que surgieron en Toronto (Canadá) en 1969 para desarrollarse después en Estados Unidos, a lo largo de los años 80 y 90. En los primeros compases del milenio se pusieron en marcha en Kingston (Londres). El primero en Alemania se constituyó en Hamburgo en 2004 y a partir de 2005 el modelo de promoción comercial se extendió por otras ciudades y países, como Suecia. En España, Madrid aprobó en 2014 las Zonas de Iniciativa Emprendedora y tanto en Navarra como en Valencia se han aprobado proyectos similares.

Sobre la firma

Blanca Cia

Redactora de la edición de EL PAÍS de Cataluña, en la que ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en diferentes secciones, entre ellas información judicial, local, cultural y política. Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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