El Museo de Lleida entregará todas las obras en litigio de las parroquias de Huesca a lo largo de marzo

Este lunes llegarán a Barbastro cinco piezas más y el próximo mes el resto hasta las 111 que enfrentan a Cataluña y Aragón

Momento en el que son montadas en el camión las obras enviadas a Barbastro desde el Museo de Lleida.
Momento en el que son montadas en el camión las obras enviadas a Barbastro desde el Museo de Lleida.Marc Carnicer (EFE)

Los miembros del consorcio del Museo Diocesano y Comarcal de Lleida no quieren volver a vivir la traumática experiencia que supuso que las fuerzas de seguridad entraran al museo para llevarse las obras de arte de Sijena, como ocurrió en diciembre de 2017. Por eso, en otro de los conflictos abiertos entre la diócesis de Barbastro-Monzón y la de Lleida; el de las 111 obras de arte provenientes de 43 parroquias que cambiaron de diócesis en 1995, han decidido entregar las obras. No por voluntad propia, sino tras pedir el juez de Barbastro que se ejecute la sentencia de diciembre de 2019 que ordenaba que todas pasaran del museo de Lleida al de Barbastro. Una sentencia que, por otra parte, no es firme, que está recurrida a la Audiencia Provincial y pendiente de que la juez responsa a las alegaciones que han presentado el museo, el consorcio y la Generalitat.

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El pasado lunes 15 de febrero, el último día fijado por el juez salieron de Lleida 23 de las 28 obras que desde Lleida siempre han reconocido no ser propietarios, sino que estaban allí como depósito. Este lunes llegarán a Barbastro cinco obras más de este primer conjunto, según ha dado a conocer el museo en un comunicado.

Pero lo importante es que el Museo de Lleida reconoce que entregará el resto de las piezas, hasta completar las 111 obras en litigio. El pasado día 17 el consorcio adjudicó la contratación del trabajo de embalaje, manipulación y traslado de estas obras a la empresa SIT Expedición Arte y Seguridad SL por 25.385,80 euros. En los próximos días, aseguran desde el museo, consorcio y empresa cerrarán un plan de entrega definitivo. “Serán en varias entregas, tres o cuatro, que se realizarán a lo largo del mes de marzo. Habrá que elaborar muchas de las cajas atendiendo a la especificidad de cada una de las obras”, explican desde el museo.

El traslado se llevará a cabo después de que, en la última reunión del consorcio, celebrada de urgencia el pasado domingo 14, día de las elecciones autonómicas, ninguno de sus miembros, con la consejera de Cultura en funciones Àngels Ponsa, se opusiera a la entrega. Parece que ya no se tienen en cuenta argumentos que hasta ahora se han hecho valer, como el de la unidad de la colección del museo desde 1999 en el que catalogaron unas 1.800 obras, entre ellas estas; el que todas estas obras forman parte del patrimonio catalán y habría que descatalogarlas en un proceso largo y que este traslado puede ser contrario a la Ley del Patrimonio Catalán y, por lo tanto, a la consejería se le puede acusar de dejadez de funciones. El 18 de febrero, en declaraciones a los periodistas durante una visita a Bellpuig, la consejera dijo: “facilitaremos la vuelta del arte”, rompiendo con la línea que habían marcado los anteriores consejeros de cultura, dos de ellos, Santi Vila y Lluís Puig, por haberse negado a entregar las obras de Sijena.

Ponsa, que usó por primera vez un concepto que siempre se ha rechazado desde el Museo de Lleida de “retorno”, ya que siempre han considerado que las obras no ‘vuelven’ a su lugar de origen, las parroquias oscenses que formaban parte del obispado de Lleida, sino que van a otro museo, también quiso dejar claro que el “propietario” de las obras, refiriéndose al obispado de Lleida, anunció su disposición de entregarlas. Se refiere a la carta que envió el 8 de febrero el obispo de Lleida, Salvador Giménez, a la propia consejera y al juzgado número 1 de Barbastro en el que dejaba clara su intención de entregar todas estas piezas. Y decía que, si no lo hacía, era porque “las obras no se encuentran depositadas en un local de este obispado”. “No seré yo quien me ponga en contra del obispo, ¡Dios me libre!... estábamos conjurados para mantener la unidad de acción, pero no podemos oponernos a su decisión”, dijo Ponsa durante su visita a Bellpuig a los medios.

Las piezas que se han entregado este lunes tienen mayor valor que las que viajaron hace una semana (candelabros, copones y campanillas de plata). Se trata de un retablo formado por 26 fragmentos dedicado a la Virgen, procedente de Cirés (Bonansa), de la primera mitad del siglo XVII; un retablo de la vida de la Virgen procedente de Montanuy, formado por tres tablas de pintura sobre madera del siglo XVI; dos fragmentos de un artesonado gótico con restos de policromía procedente de Ballobar, de los siglos XIV-XV, un sagrario de madera dorada del siglo XVIII procedente de Gabarret y un San Obispo, una talla de madera de pino procedente de Centenera (Erdau), de los siglos XVI-XVII.

Según el museo, estas obras, debido a su estado de conservación, necesitaban otro tipo de transporte, con mayores medidas de seguridad que las 18 primeras que viajaron en dos cajas de madera. A las puertas del museo esperaban esta mañana las furgonetas que realizarían la entrega horas después en el Museo de Barbastro donde las esperan desde hace diez años, cuando se inauguraron estas instalaciones.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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