La normalidad vuelve a las residencias con más flexibilidad en las visitas

El departamento de Salud aprueba un nuevo protocolo que termina con el aislamiento de las personas mayores

Personal de la residencia acompaña a una anciano tras la campaña de vacunas en el centro.
Personal de la residencia acompaña a una anciano tras la campaña de vacunas en el centro.Albert Garcia (EL PAÍS)

El avance en la vacunación de las personas mayores que viven en residencias y la caída de contagios que ha conllevado permite dar por fin aire a los residentes después de casi un año afectados por las peores consecuencias de la pandemia. El Departamento de Salud de la Generalitat ha aprobado este jueves un nuevo protocolo que, como pedían las familias, flexibiliza las visitas y las salidas, y que devuelve una cierta normalidad a los centros.

Desde el inicio del proceso de vacunación, los profesionales que trabajan en las residencias de la tercera edad, así como las familias de los residentes, advirtieron de que hacía falta un protocolo para pensar qué se podría hacer y qué no cuando la mayor parte de los ancianos estuviesen vacunados. La nueva normativa ha tardado, pero finalmente el Departamento de Salud ha publicado sus directrices.

Estas devuelven cierta cotidianidad a las residencias, con el objetivo de recuperar las actividades lúdicas y terapéuticas en el interior y el exterior de los centros, después de un año en el que, en la práctica, los ancianos han estado casi confinados.

El primer cambio que aporta el nuevo protocolo tiene que ver con los cribajes y las cuarentenas. A partir de ahora, los usuarios de residencias que hayan tenido un contacto con un positivo no se consideraran contactos estrechos. Y por lo tanto el departamento no realizará cribajes en los centros por este motivo. Solo se harán pruebas diagnósticas si hay síntomas compatibles con la covid 19. Los usuarios tampoco tendrán que hacer cuarentena solo por haber tenido un contacto con un positivo.

Hasta ahora, los nuevos ingresos en las residencias tenían que presentar una prueba PCR negativa y guardar un aislamiento de 14 días. Esto ha desincentivado mucho que las familias ingresen a sus mayores a las residencias, que arrastran muchas plazas vacías por la alta mortalidad de la pandemia y el temor de las familias a hacer un nuevo ingreso. Con el nuevo protocolo, en los centros en los que el 85% de los usuarios hayan sido vacunados, no será necesaria una prueba PCR ni un aislamiento, y el nuevo usuario entrará directamente al centro.

Uno de los cambios más esperados es el que rige las visitas y las salidas. En las residencias verdes y naranjas se mantiene la posibilidad de hacer visitas, pero ya no habrá límite de visitas a la semana, aunque seguirán siendo obligatorias las medidas de protección. Las salidas del centro al exterior acompañadas por personal o por familiares volverán a estar permitidas, algo que los usuarios esperaban con ansia. Y, en el caso de que las salidas duren más de tres semanas, no se precisará una PCR ni cuarentena a la vuelta.

El protocolo se aprueba tras comprobar con creces que la amplia vacunación ha conllevado buenas noticias. De la población en residencias, se han vacunado ya 56.523 personas con la primera dosis y 51.492 con la segunda. Los porcentajes de cobertura en residencias (tanto geriátricas como de discapacidad y salud mental) son del 90,5% en usuarios con la primera dosis, y de 84,9% en la segunda dosis. La cobertura en trabajadores es del 73,9% con la primera dosis y del 66,7% con la segunda.

Esta amplia actuación tiene ya unos resultados claros en la evolución de la situación epidemiológica en los centros. Los casos confirmados por pruebas PCR y antígenos en las residencias están sobre los 40 a la semana, mientras que a mediados de enero, cuando la vacuna todavía estaba empezando a inocularse, rondaban los 1.000 casos. Los residentes ingresados en el hospital o fallecidos por covid 19 también se han reducido drásticamente, y en la última semana de febrero se registraron 36 hospitalizaciones y 15 defunciones. La tasa de positividad de las pruebas diagnósticas realizadas también está muy por debajo de la que tiene la sociedad en su conjunto, ya que en las residencias es de 1,28% y en la población en general es de 5,18%. La mejor situación epidemiológica ha propiciado que el virus esté prácticamente aislado en un segmento de población que, en los meses más duros de la pandemia, lo sufrió como nadie. De todos los centros que hay en Cataluña, 955 (el 91,7%) están catalogados como verdes, es decir, libres de virus; 62 centros (el 5,9%) tienen algún caso bien sectorizado y se clasifican como naranjas; y 24 residencias (el 2,3%) están en rojo, porque tienen un brote del virus y no está bien aislado. El pasado martes, el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon, destacó que solo había 42 personas con covid 19 en las residencias.

Sobre la firma

Josep Catà Figuls

Es redactor de Economía en EL PAÍS. Cubre información sobre empresas, relaciones laborales y desigualdades. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona. Licenciado en Filología por la Universidad de Barcelona y Máster de Periodismo UAM - El País.

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