Las joyas de Picasso y su primera musa, bazas del museo barcelonés del artista para este año

Una ‘radiografía’ de la época azul y los paisajes catalanes en la obra del pintor también tendrán exposición esta temporada

'Françoise Gilot seguida de Picasso, con parasol', de Robert Capa (1948).
'Françoise Gilot seguida de Picasso, con parasol', de Robert Capa (1948).Musée National Picasso-París

Pablo Picasso tuvo una relación muy intensa con las mujeres, en lo personal y en lo artístico. Sus dos esposas y sus varias amantes aparecen en muchas de sus pinturas, ya que fueron sus musas en los años en los que compartieron su vida. Pero hay una primera musa que ha pasado desapercibida. Su hermana Lola, que fue su inspiración y modelos durante seis años y la llegó a pintar más de medio centenar de veces, en dibujos y óleos desde 1894, durante la estancia de la familia Ruiz Picasso en La Coruña, hasta 1900, cuando el pintor comenzó su época azul y Lola dejó de tener cabida en la iconografía simbolista del artista. A esta primera musa del genial pintor está dedicada una de las exposiciones de esta temporada en el Museo Picasso de Barcelona, un año, lleno de incertidumbres, por la pandemia, que viene marcado por un 2020 funesto en el que se ha vivido el cierre del centro varios meses y un descenso brusco de los visitantes en un 89% y, por lo tanto, de los ingresos.

Pero el centro que dirige Emmanuel Guigon quiero apostar por la presencialidad y reivindicar sus orígenes. “Será un año que se regirá por el signo de la generosidad, como la que tuvo Picasso en 1970 al donar todas las obras que estaban en Barcelona a la ciudad. Nos volcaremos en seguir dando a conocer este acto generoso”, dijo ayer, en la presentación, Guigon.

'Lola, hermana del artista', pintada por Picasso en novembre del 1899. Museo Picasso de Barcelona.
'Lola, hermana del artista', pintada por Picasso en novembre del 1899. Museo Picasso de Barcelona.Marçal Folch

La exposición, Dolores (Lola) Ruiz Picasso, comisariada por la conservadora Malen Gual, no solo mostrará estas obras —las que forman parte del museo, las que conserva la familia de Picasso y la que están en colecciones privadas—. También pondrá en valor el papel que realizó para conservar las obras de su hermano hasta que ella falleció en 1958. “Fue la guardiana de las obras de juventud que fueron el germen de este museo”, dijo, efusivo, Guigon. Además, mostrará la correspondencia entre los hermanos y, por primera vez, a una Lola Ruiz Picasso artista. “Ella que era hija, hermana y madre de artistas”, subrayó el director.

La exposición se podrá ver a partir del mes del 12 noviembre, pero antes el museo se convertirá en una auténtica joyería de lujo. Será cuando acoja (a partir del 21 de mayo) la esperada exposición Picasso y las joyas de artista. Esperada, porque estaba programada para la temporada pasada y la pandemia obligó a posponerla en espera de momentos mejores.

Picasso fue un gran pintor, pero también un escultor, grabador, ceramista, escenógrafo, poeta, pero también un joyero que creo unas piezas tan excepcionales como las que hizo en las otras artes. Es lo que reivindicará esta exposición que reunirá, por primera vez, los collares de conchas que hizo para Dora Maar recogidas de las playas de Juan-les-Pins en 1937, hasta las obras de orfebrería de los años sesenta, y las piezas de cerámica que modeló en el taller de Madoura para Françoise Gilot, otra de sus musas, amantes y madre de dos de sus hijos, Claude y Paloma. Muchas de estas piezas “que realizó siempre para las personas de su entorno más próximo”, resaltó Guigon, se podrán ver algunas de las muchas veces que Picasso las representó en sus obras o aparecen en fotografías.

'Mujer con cofia' de Picasso y su imagen en reflectografía en la que se ve la imagen que subyace.
'Mujer con cofia' de Picasso y su imagen en reflectografía en la que se ve la imagen que subyace.Marius Clapés

Además de las obras de Picasso en la exposición podrán verse piezas de joyería creadas por artistas como Juli González, Lucio Fontana, Louise Bourgeois, Man Ray, Salvador Dalí, Magritte, Calder y Giacometti, entre otros. Todas pertenecientes a la colección Clo Fleiss. “Será un museo en miniatura, pese a que las restricciones de movilidad de la covid han hecho que se vea reducida, será una muestra muy importante porque nunca se ha tratado este tema”, puntualizó Guigon.

La exposición se extenderá al Museo Etnológico y de las Culturas del Mundo, vecino en la calle Montcada, que exhibirá, a la vez, joyas etnográficas de su colección de África Occidental y de la cultura afgana Kafir.

Conocer las entrañas de una obra genera interés. La exposición La época azul en la colección. Estudio científico (a comienzos de 2022) comisariada por la responsable la conservación preventiva del museo, Reyes Jiménez, permitirá saber el proceso creativo, los materiales, las capas de color de esta primera gran etapa de Picasso, así como conocer la relación en obras conservadas en diferentes instituciones de todo el mundo. Después de dos décadas de uso de la última tecnología se podrá conocer un Picasso diferente, más allá del que estamos acostumbrados a ver a simple vista.

La temporada se completará con otras muestras, como la dedicada a la cartografía barcelonesa del pintor; sus casas, talleres, locales y espacios que frecuentaba. Comisariada por Claustre Rafart, permitirá conocer mejor la relación tan estrecha que tuvo el malagueño durante toda su ciudad de adopción, Barcelona.

Una inyección municipal de nueve millones

Antes de la llegada de la covid, el Museo Picasso era uno de los más visitados de Barcelona: 1.072.887 personas en 2019. Datos que le permitían autofinanciarse con las entradas y los alquileres de espacios.

Pero la pandemia lo ha cambiado todo. De los 4.000 o 4.500 personas que lo visitaban a diario, ahora, son una media de entre 350 y 400 visitantes; 900 los días de acceso gratuito. Si desde 2014, año en que se constituyó la Fundación Museo Picasso, el Ayuntamiento redujo su aportación hasta el 0% en 2019. En 2020, el descenso del 89% de los visitantes (hasta solo 194.900) y del 85% de los ingresos (7,8 millones menos) hicieron que se volviera a mirar al Ayuntamiento para poder sobrevivir. Y se ha estado a la altura, ya que el Icub inyectó, de forma extraordinaria, seis millones de euros.

Para este 2021 está previsto que aporte tres millones más, que junto con los ingresos propios que se esperan generar cuando la actividad y los visitantes vuelvan, permite cerrar un presupuesto para este 2021 de casi siete millones, un 30% menos que en 2019.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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