DANZA

La coreógrafa Lali Ayguadé bucea en el subconsciente en el TNC

Su pieza de danza/teatro ‘Hidden’ deja imágenes imborrables, pero la dramaturgia no está a la altura del baile

Un momento de 'Hidden' de Laia Ayguadé, en el TNC.
Un momento de 'Hidden' de Laia Ayguadé, en el TNC.Meri Varó

Lali Ayguadé ha presentado en la Sala Tallers del Teatre Nacional de Catalunya (TNC), Hidden, su tercera pieza de danza/teatro sobre la identidad después de Kokoro (2015) y IUanMI (2017). En esta ocasión lo mejor son sus bailarines Diego Sinninger, Lisard Tranis y Akira Yoshia. Sus cuerpos trenzan expresividad, riqueza gestual y acrobacia en un vocabulario coreográfico bello e hipnótico creado entre la coreógrafa y los intérpretes. Su forma de bailar, de convertirse en peonzas o arrojarse sutilmente sobre el suelo con una elegancia inaudita o de forma agresiva, recuerda a los bailarines del grupo belga C de la B. Discreta la intervención de la bailarina, Anna Calsina.

En Hidden late el miedo a la muerte y muy especialmente como determina las actuaciones del ser humano los secretos del subconsciente. La pieza reúne elementos escenográficos de los anteriores montajes a los que se suma una gran cortina de plástico transparente para que el público perciba lo que separa la realidad de la memoria, que con el paso del tiempo se distorsiona. La imagen de los intérpretes luchando con la cortina, empujados por la envolvente música de Fanny Thollot, resulta imborrable.

Las intervenciones de la cantante, Joana Gomila y la del actor maduro, Pierot Steiner, son correctas, pero no se equilibran con la fuerza y magnitud del baile. En ocasiones, sus intervenciones resultan crispantes. La dramaturgia de Jordi Oriol Canals no está a la altura en esta ocasión, de la coreografía. La pieza solo pudo verse la primera de las cuatro noches previstas tras dar positivo en coronavirus uno de los bailarines.

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