ARTE

¿Un homenaje al gran tótem de la contemporaneidad?

El objeto encontrado en la Costa Brava invita a recordar el célebre icono de ’2001: una odisea del espacio’, de Kubrick

El monolito de la playa de Sa Conca.
El monolito de la playa de Sa Conca.Joan Sanchez (EL PAÍS)

No está claro si los primeros observadores del monolito de Platja d’Aro han aumentado exponencialmente su inteligencia a los sones de Así habló Zaratustra como Moon-Watcher, el famoso homínido de 2001: una odisea del espacio. De ser así, el nuevo salto de la evolución humana habrá tenido lugar en la Costa Brava.

Es imposible no pensar en la película de Stanley Kubrick al mirar el extraño monumento dejado por alguien sobre la arena, a la manera en que los aqueos abandonaron su caballo de madera en la playa de Troya. Es cierto que el propósito del caballo era malsano mientras que el monolito es en 2001 una herramienta de siembra estelar de conciencia puesta por una raza de sabios extraterrestres para que nuestros antepasados dieran el gran paso; es decir, un instrumento prometeico. En subsiguientes apariciones en el filme es una alarma en la luna para anunciar nuestro desarrollo y una puerta estelar junto a Júpiter para que pasemos a tomar nuestro puesto en el cosmos.

Resulta bonito creer que quienes han hecho la broma de instalar la escultura en la playa de Sa Conca (y que quizá sean los mismos de otros happening similares) han querido homenajear el filme de Kubrick y proporcionarnos un poco de belleza y misterio estos días desoladores de plaga, fallida investidura y Semana Santa que se prevé rara.

El monolito kubricko (bautizado cuando lo encuentran en la luna TMA 1, Tycho Magnetic Anomaly 1), es uno de los grandes hallazgos icónicos de la soberana película, junto con el ojo de HAL. En el relato breve original de Arthur C. Clarke El centinela, que dio pie al filme (cuyo guion escribió el propio maestro de la ciencia ficción), ese extraño objeto extraterrestre era una pirámide de cristal. Y en primeros intentos, Kubrick hizo diseñar un bloque transparente de Plexiglas, que no le convenció (400.000 dólares lanzados a la basura: así era el genio). Finalmente prefirió esa losa negra, rotunda y pura, verdadero tótem de la contemporaneidad. Gracias desde aquí a los anónimos creadores, sean aliens o no, que nos han hecho recordarlo.

Sobre la firma

Jacinto Antón

Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.

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