Una Semana Santa casi ‘prepandémica’ en Cataluña

Hoteles al completo en Girona, Tarragona y Lleida y restaurantes desbordados

Decenas de personas en el paseo Marítimo de Castell-Platja d'Aro el domingo de Semana Santa.
Decenas de personas en el paseo Marítimo de Castell-Platja d'Aro el domingo de Semana Santa.©Toni Ferragut (EL PAÍS)

Las minivacaciones de Semana Santa con la posibilidad de movilidad sin restricciones por el territorio catalán se han dejado notar en buena parte del negocio de la hostelería y la restauración de las localidades costeras de Tarragona, Girona y Barcelona y en la oferta de montaña de Lleida. Un turismo interno ávido de cambiar de aires y agotado por las medidas restrictivas para frenar la pandemia. Y otro turismo, muy menor, de visitantes de algunos países europeos, especialmente de franceses. Más de playa y montaña que urbano. De hecho, Barcelona ciudad es la que ha notado menos el impacto de las vacaciones de Pascua y las ocupaciones hoteleras de los establecimientos abiertos han sido más bien discretas, nada que ver con el 100% de algunos hoteles de la Costa Brava, de los que abrieron en Tarragona y del lleno casi total del Pirineo de Lleida.

”La sensación es buena, la ocupación media ha oscilado entre un 60% y un 80%, en función de si se ha optado por campings, apartamentos turísticos y hoteles. La gran mayoría catalanes, con muchas ganas de salir y cambiar rutinas”, explica Xavier Guardia, portavoz de los hosteleros de Tarragona. En esa provincia estaban abiertos el 80% de los campings, la mitad de los apartamentos turísticos y solo el 20% de los hoteles: “La mayoría son establecimientos grandes a los que abrir para una semana no les sale a cuenta”. Guardia reconoce que ha sido una buena semana “pero falta mucho para la recuperación, mientras no se levanten los perímetros interprovinciales de España y, sobre todo, no llegue el turismo extranjero”.

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Playas a rebosar, aparcamientos para campistas en los que no cabía ni una aguja, como el de la Barra del Trabucador del Delta del Ebre, restauradores incapaces de atender la demanda, paseos marítimos atestados de personas en busca de un banco donde sentarse, montañas atestadas...

“Hemos tenido el 100% toda la semana, desde el sábado anterior y la que viene al completo. Todos catalanes. Este año no han venido franceses. La verdad es que estamos muy contentos, ahora se trata de no dar marcha atrás y que no vuelvan los cierres perimetrales de comarcas”, apunta Maurici Abad, al frente de un hotel en Begur. No es una excepción, muchas localidades de la Costa Brava han tenido lleno total de ocupación y lo mismo ha ocurrido en los hoteles abiertos del Baix Empordà que se han llenado de visitantes que huían de la gran Barcelona. “En Costa Brava central y Baix Empordà estaban abiertos el 55% de la planta hotelera, unas 25.000 habitaciones, y estaban al 100%. Si hubieran abierto más hoteles, se abrían llenado igual. Un hotel de Girona ciudad con 44 habitaciones decidió abrir esta misma semana y en 48 horas lo tenía todo vendido. Ha sido una locura y clara señal de que la gente quiere salir”, apunta Martí Sabrià, un hotelero de la Costa Brava que confía en la llegada del turismo extranjero a partir de mediados de mayo. En esa zona y en el Empordà abrirán más hoteles de cara a Sant Jordi y mayo. “Hay confianza en la llegada de turismo a partir de mediados de mayo de Reino Unido porque varias compañías ya han anunciado que reanudan vuelos con Cataluña”, añade.

Un turismo extranjero del que depende el negocio de buena parte del sector hotelero de Barcelona. Con todo, algunos hoteles de la capital —están abiertos unos 120— han conseguido ocupaciones medianas por las ofertas que han hecho: “Nosotros hemos tenido una ocupación del 65%, mitad catalanes y la otra mitad franceses”, explica un hotelero de un establecimiento al pie del Paseo de Colón. Tanto en el Park Güell como en el exterior de la Sagrada Familia se notaba más afluencia de visitantes franceses. “Un poco más de movimiento sí que hay”, reconocía el conductor de un rickshaw con una pareja francesa a bordo. Desde el gremio se insiste en que la Semana Santa, en Barcelona ciudad, se daba por perdida y que miran a mayo y junio para la reactivación. El panorama era muy diferente en Sitges, con una altísima ocupación hotelera estos días.

En Lleida, se ha llegado al 95% de ocupación de las plazas del Pirineo y unos campings llenos hasta la bandera. “Los hoteles que estaban abiertos suponían el 60% del total y la ocupación ha sido muy buena. Las reservas ya empezaron a notarse desde el fin del cierre perimetral y para el siguiente también hay. Lo que significa que la gente tiene muchas ganas de moverse”, señala Ramón Solsona, de la Federación de Hostelería de Lleida. Según los datos del Patronato de Turismo de esa provincia, en estos días se han contabilizado 300.000 pernoctaciones y unos 100.000 visitantes.


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