Barcelona compra locales vacíos para reimpulsar el comercio

El Ayuntamiento impulsa una bolsa de establecimientos de protección oficial para alquilarlos

La calle Ferran, una de las que concentra más locales vacíos en Ciutat Vella.
La calle Ferran, una de las que concentra más locales vacíos en Ciutat Vella.Joan Sanchez

Una eléctrica, un servicio de dentista público y ahora el Ayuntamiento de Barcelona se ha propuesto impulsar una inmobiliaria pública de locales comerciales. El primer paso lo da invirtiendo 16 millones de euros para comprar entre 30 y 60 locales en planta baja que están vacíos para crear una cartera de locales públicos de protección oficial y después alquilarlos. De esa manera se quiere facilitar actividades que a menudo se ven excluidas por los precios de mercado, como el comercio de proximidad e iniciativas empresariales.

La pandemia no ha hecho más que agravar los problemas de locales vacíos que ya sufrían algunas zonas de la ciudad. Ahora, según un estudio del consistorio a partir de la información de los portales inmobiliarios, en la ciudad hay 5.323 locales de planta baja sin actividad, que suponen 1.500.000 de metros cuadrados sin actividad. Esos son solo los que se anuncian a los que habría que sumar un número indeterminado que también están cerrados pero que ni se alquilan ni se venden. De hecho, según un inventario municipal de 2016, ese año la ciudad tenía 78.000 locales de planta baja de los que 60.000 estaban activos.

La media de la recuperación comercial post pandemia es de un 69% del conjunto de la ciudad, según datos del Ayuntamiento. Pero hay farolillos rojos y Ciutat Vella solo ha recuperado el 37%, Sant Martí —la zona de las playas—el 53% y el Eixample el 59%. Las zonas turísticas son las más castigadas por la crisis económica derivada del coronavirus y son las que acumulan más letreros de “se alquila” o “en venta”. El Eixample y Ciutat Vella acumulan el 40% de los locales sin actividad.

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A Ciutat Vella, el Ayuntamiento destinará seis de los 16 millones para comprar locales. “De la misma manera que hemos impulsado la compra de vivienda para tener una bolsa de pisos de protección oficial, o tenemos políticas de escuelas, ahora lo hacemos con los locales por la importancia que tiene que no haya muchas persianas bajadas en una calle, por razones de convivencia y económicas, y por la necesidad de buscar un equilibrio”, apuntaba el concejal de Presupuesto, Jordi Martí, en la presentación de la medida de gobierno que forma parte del pacto con ERC en los presupuestos del consistorio.

Los republicanos fueron los que plantearon la iniciativa de promover medidas para dinamizar zonas semidesertizadas comercialmente, recuperar el comercio de proximidad y evitar que los fondos de inversión acaparen más metros cuadrados de la ciudad. La prueba de ese sistema se ha realizado en Londres, Bruselas y París, especialmente para emprendedores de negocios que no pueden acceder a los precios de mercado. Hace unos días, el consistorio triplicó el presupuesto a 87 millones para la reactivación económica de la ciudad y la operación de la compra de locales forma parte de ese paquete.

“Seremos caseros”, resumió Martí al explicar el sistema de generación de esa bolsa de locales. Será por un proceso de concurrencia pública al que se podrán presentar los propietarios de locales en venta y se valorarán distintos parámetros como el precio, el estado de conservación, los metros cuadrados y su situación.

A favor y en contra

El proceso de compra se hará esta primavera y el consistorio cree que se podrán comprar entre 30 y 60 locales, en función del precio. Los locales se alquilarán a partir de 2022 con precios públicos —más económicos que los de mercado dada su condición de locales de protección— por un periodo de entre cinco y siete años.

“Estamos a favor de la colaboración público privada y esa iniciativa va en esa línea. Barcelona tiene un exceso de locales vacíos y desde el sector se puede ayudar a buscar y ofrecer locales para actividades empresariales diferentes”, comenta Anna Puigdevall, directora general de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya (AIC).

No lo ve igual otra voz del sector inmobiliario, Gerard Marcet, de Laborde Marcet, para quien la iniciativa del consistorio no deja de ser “intervencionismo en un mercado que se autorregula”. Opina que, en el fondo, son iniciativas oportunistas “tal vez puedan tener réditos políticos pero dudo de que sean útiles para facilitar actividades comerciales. Probablemente sí lo puedan ser para iniciativas culturales”.

Movilizar 400 espacios con ayudas

La compra de locales es una de las patas del proyecto “Arriba las persianas” que se complementa con la creación de una bolsa de unos 200 locales de alquiler ahora vacíos con la colaboración de los operadores del sector inmobiliario y con nuevas líneas de ayudas de 700.000 euros para movilizar otros 200 locales sin actividad. Esas ayudas también se extienden a las actividades situadas en los entresuelos para que bajen a los locales a nivel de calle. “Son varias medidas que podrán reactivar a unos 400 locales vacíos”, apuntaba la regidora de Comercio, Montserrat Ballarín.


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