El Cap de Creus veta la entrada de coches en el parque natural

Los visitantes deberán aparcar en la entrada y acceder en buses lanzadera

Vista del Cap de Creus.
Vista del Cap de Creus.JOAN SÁNCHEZ

Las largas colas de coches intentando llegar a la punta del Cap de Creus, o mal estacionados en el arcén, no se repetirán este verano. A partir de junio el Parque Natural y el Ayuntamiento de Cadaqués (Alt Empordà) prohibirán, excepto a vehículos autorizados, llegar en coche al Cap de Creus. Esta restricción, una prueba piloto del proyecto que será realidad en 2023, se hará, con horarios, en los momentos de máxima afluencia: verano, Semana Santa y puentes.

Los vehículos se estacionarán en un aparcamiento justo en la entrada del parque y cada 20 minutos saldrán mini-buses lanzadera para 20 ó 30 personas que harán tres paradas: paraje de Tudela, Cala Guillola y el faro. “Hace años que existía esta problemática, pero se acentuó el verano pasado tras abrir la movilidad tras el confinamiento de la pandemia con cada vez más colapsos y aglomeraciones”, explica el director del Parque, Ponç Feliu.

La masificación a la que llegó el pasado agosto el parque, con puntas de 8.000 coches a la semana, más de un millar al día, ha llevado a acelerar la solución. El proyecto de reordenación y regulación de los accesos del Cap de Creus, que contempla la creación de un centro de interpretación y la ubicación en la zona de s’Alqueria de un aparcamiento disuasorio, este año no estará listo. No obstante, se habilitará otro para unos 200 coches justo antes, en la zona del Corral d’en Morell, poco después del pabellón deportivo municipal.

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Desde allí solo se podrá acceder al parque en buses lanzadera, en bici o a pie. Unas cámaras situadas a la entrada del parque registrarán las matrículas y solo podrán acceder los vehículos autorizados, es decir, quien trabaje en la zona o tenga propiedad y quien pague el impuesto de circulación en Cadaqués.

Roses también proyecta regular los accesos a la media docena de calas, como Montjoi, Jóncols o Pelosa, que tiene dentro del parque natural. Para ello necesitan expropiar a varios propietarios para construir unos mini aparcamientos en cada una de ellas. “La burocracia es lenta, y como además hay actividades económicas de grandes dimensiones esto dificulta la regulación, pero esperamos tenerlo listo el verano de 2022”, apunta la alcaldesa, Montse Mindan.


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