Barcelona inyecta casi 69 millones para convertir la cultura en el epicentro de la ciudad

El plan global que impulsa Colau cuenta con 100 acciones, como la utilización de bajos para talleres, ensayos y exhibición de arte, el impulso de una moneda cultural y la gratuidad de los museos

Stay Homas en su concierto en el Teatre Grec, en el festival de verano de Barcelona en 2020.
Stay Homas en su concierto en el Teatre Grec, en el festival de verano de Barcelona en 2020.JUAN BARBOSA

El gobierno de Ada Colau quiere que la cultura barcelonesa sea, junto con la salud y la educación, un derecho para todos los ciudadanos, con el objetivo de conseguir una sociedad más igualitaria. Por eso llevará al pleno municipal de este viernes un plan específico de derechos culturales ambicioso, ya que está dotado, al menos en sus planteamientos, con casi 69 millones de euros. Se desplegará en 100 acciones que se irán desarrollando hasta 2023 e intenta abordar todos los aspectos que se puedan imaginar de la cultura más allá de los museos, teatros, auditorios o centros cívicos. Según Colau, que lo ha presentado este miércoles por la mañana junto con Joan Subirats, teniente de alcaldía de Cultura, Educación, Ciencia y Comunidad, y Daniel Granados, delegado de Derechos Culturales de Barcelona, “se trata de un punto de inflexión que ha de permitir hacer políticas culturales a largo plazo, con el fin de que el barcelonés tenga acceso total a la cultura, no solo como consumidor, sino como creador de cultura”.

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Para paliar los efectos de la pandemia en la cultura barcelonesa a lo largo de 2020, el Ayuntamiento de Barcelona ha llevado a cabo tres planes de choque dotados con 9,5 millones de euros. Ahora, el plan presentado, que se irá desplegando y presentando en diferentes momentos hasta finales de 2022, trata de planificar la cultura de Barcelona a largo plazo. Se hará a través de nueve medidas y 100 acciones de gobierno que tendrán como objetivo incentivar la cultura en los barrios, favorecer la cultura popular, que la educación incorpore los contenidos artísticos con normalidad, que aborde los temas de género, que esté presente en todos los espacios públicos, que se aproveche la innovación y las nuevas tecnologías y que los museos, el patrimonio y las bibliotecas de la ciudad participen de este nuevo impulso cultural de la ciudad.

Subirats, Colau y Granados, durante la presentación del plan de fomento de la cultura.
Subirats, Colau y Granados, durante la presentación del plan de fomento de la cultura.

Entre las medidas concretas que se aplicarán están la de implementar la sexta hora para actividades artísticas en todas las escuelas (hasta ahora solo en todas las concertadas y el 18% de las públicas); la gratuidad de los museos para visitar las colecciones permanentes; el refuerzo de programas ya existentes como el de Barcelona Distrito Cultural; el crecimiento en número de 5 a 30 de las residencias artísticas y científicas; el aumento del programa de lectura en las bibliotecas municipales, además del impulso de otras nuevas iniciativas como la recientemente anunciada Bienal Manifiesta que se celebrará en 2024 no solo en Barcelona sino en diez localidades del área metropolitana; la creación de la Casa de la Música, el impulso de la moneda cultural REC, para la participación de las actividades culturales de la ciudad y el impulso de lo que se ha llamado Bajos de Protección Oficial Cultural para talleres, locales de ensayo o exhibición de pequeño y mediano formato.

De los 68,7 millones que se destinarán hasta final del mandato actual, 42,5 provienen de los programas ordinarios del Icub, 17,1 son presupuestos extraordinarios para implementar el plan, con incidencia en los centros cívicos, las fábricas de creación, el canódromo, la cultura popular y actividades como la Mercè, las bienales de pensamiento y ciencia, Barcelona Ciutat Literaria.

Los 9,1 millones de inversiones para mejorar, adquirir o rehabilitar equipamientos se destinarán en centros como el Canódromo, la Casa del Agua, el Museo Verdaguer, la casa y los jardines de Julio Muñoz Ramonet, la Fabra i Coats, la Escocesa y la compra de locales para destinarlos a usos culturales.

El Ayuntamiento pretende no solo que diferentes áreas del Ayuntamiento, sino todos los agentes que promueven acciones culturales de Barcelona trabajen coordinados, desde la televisión pública de Barcelona betevé, las áreas de derechos sociales, las regidurías de feminismo y urbanismo, el consorcio de educación, Barcelona Activa y el Consorcio de Bibliotecas de Barcelona, entre ellos.

En la presentación realizada esta mañana, tras las intervenciones de Colau y Subirats, que han asegurado que “el plan no se trata de un bolet, sino que llevamos trabajando años que se ha acentuado en los últimos meses”, mientras que la alcaldesa ha recordado que destinan el 6% del presupuesto a cultura, mientras que otras administraciones como la Generalitat, no llega al 1%, Granados han enumerado las nueve medidas. La primera estará centrada en desplegar la cultura en los barrios que se presentará el mes de junio. “No se trata solo de llevar actividades relevantes a la periferia, que también, sino de identificar realidades culturales que cohabitan en esta periferia y facilitar recursos para generar cultura en estas zonas”, ha dicho Granados que anunció que también se desplegará el distrito cultural aumentando los centros cívicos de 20 a 32 al final de 2023. En este sentido también dijo que la Mercè, que en los últimos años había comenzado a desplegarse por diferentes espacios de la ciudad “en unos cinco o seis espacios, ahora pasará a extenderse por unos 30”.

En octubre se pondrá en marcha un programa que da soporte a los procesos de creación, impulsando nuevas vías de relación entre agentes y garantizando el acceso más amplio de la ciudadanía, mediante becas, la apertura de la Casa de la Música (en la actual sala Barts); la creación de un nuevo plan de residencias artísticas que pasen de 5 a 20; el diseño del programa de la Bienal de Arte Manifesta 2024; despliegue de la nueva Oficina Ciudadana de la Cultura, que tendrá su sede en el Palau de la Virreina, en plena Rambla que también es objeto de unas de las 100 medidas: la Línea Cultural Rambla que cuenta con iniciativas como Ràdio Rambles, una emisora situada en uno de los antiguos puestos de flores para dar voz a entidades e instituciones de la popular calle.

También se llevará a cado la implementación de un plan de formación para profesionales de la Cultura; el despliegue de las fiestas populares de la ciudad “como espacio de cohesión social y participación intercultural, un tejido que se ha visto muy afectado por la pandemia”; la consolidación de las becas para impulsar la creación artística “porque hay que llegar a los creadores que arriesgan”, ha dicho y un plan de bibliotecas con el horizonte 2030 para garantizar “que estos templos, de los más valorados de la ciudad se mantengan el acceso a todos a los contenidos e inciten a la práctica cultural”.

Una de las medidas estrella es el impulso de transformar bajos de viviendas en espacios con alquileres asequibles donde se instalen talleres, espacios de trabajo culturas, ensayo o exhibición de actividades artísticas de pequeño y mediano formato; una medida para la que Granados aseguró que se destinará uno de los millones previstos. “Estamos todavía mapeando los espacios, para ver si se compran o alquilan, pero todavía no está su número cerrado”, ha contado Granados.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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