Del confinamiento al campamento

Las inscripciones de niños en actividades para este verano se ha doblado respecto a 2019

Una madre con su hijo y una educadora en la sede de Fundesplai en el Prat de Llobregat.
Una madre con su hijo y una educadora en la sede de Fundesplai en el Prat de Llobregat.joan sánchez

“Los que somos de ciudad y estuvimos confinados en un piso necesitamos este tipo de actividades, hemos podido salir muy poco de Barcelona. Creo que es importante abandonar las pantallas, nos han ayudado mucho, pero ahora hay que hacer un esfuerzo para aparcarlas y estar en contacto con la naturaleza”, explica Anna Camany. Su hijo, Biel, tiene 13 años y está en primero de la ESO. Este año le ha apuntado de nuevo a un campamento de verano: “No solamente hemos repetido, sino que doblamos los días, y con mucha ilusión”, explica.

Desde Fundesplai, una entidad que lleva 50 años impulsando actividades de ocio infantil y juvenil, afirman haber notado este año esta “ansia por apuntarse”, que valoran como “una noticia muy buena porque refleja la confianza en las entidades de ocio y en las actividades de verano”. En una conferencia de prensa este viernes la directora de la entidad, Cristina Rodríguez, decía que “seguramente es cierto que existe el trastorno por déficit de naturaleza, por déficit de relaciones y por exceso de pantallas”.

Anna Camany cuenta que en el instituto de su hijo, el Sant Feip Neri (Ciutat Vella, Barcelona) siempre iban de campamentos durante la primera semana de curso para que los alumnos se conocieran entre ellos. “Este año no habido ninguno y los tutores reconocen que les está siendo muy difícil socializar, que no recuerdan ningún año en el que costara tanto que el grupo se consolidase, y la falta de colonias es una de las claves para entenderlas”, añade la madre.

“Hay que aparcar las pantallas e ir a la naturaleza”, cree una madre
“Hay que aparcar las pantallas e ir a la naturaleza”, cree una madre

Parece que los campamentos intentaran suplir las carencias que la pandemia ha provocado en los más jóvenes. Las cifras que presenta Fundesplai apuntan en esta dirección, el ritmo en las inscripciones a las actividades de verano se ha doblado (+103%) respecto a estas mismas fechas en el 2019, el año anterior a la pandemia. En 2019 la cifra de participantes fue de 68.000, cayó a la mitad con los 35.000 del año pasado, y ahora se espera que iguale, como mínimo, la de hace dos años. “Tenemos que ver cómo evoluciona la campaña, nosotros también estamos a la expectativa”, han reconocido en conferencia.

La buena noticia de las inscripciones llega de la mano con otra más problemática, la del aumento de las solicitudes de ayudas para pagar los campamentos. “El perfil no ha cambiado, lo que está pasando es que hay más familias que están en una situación de precariedad, que se encuentran en el paro o en ERTE”, afirman desde Fundesplai. Se otorgaron 5.275 becas el 2019 y 4.667 el 2020. Pero teniendo en cuenta que el año pasado la participación se redujo en la mitad, el resultado es que hay un 57% más de familias becadas que el anterior. Y se espera que este año las peticiones se disparen.

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“Hemos pedido beca porque yo me quedé en el paro, llevaba 20 años trabajando en una tienda. He solicitado la ayuda porque considero que es un bien para él. El año pasado no fue a ningún campamento por la pandemia, pero sí que le suelo apuntar. Le va bien para desarrollarse, para salir de su grupo de convivencia y se hace más autosuficiente. Y así también yo tengo más tiempo para seguir buscando trabajo”, cuenta María Isabel Jara, la madre de Ramón, de 9 años.

”Está muy bien que incentiven estas cosas, sobre todo por los niños, que bastante mal lo han pasado ya. Con el confinamiento perimetral te agobias. Porque Barcelona es muy grande, pero se hace pequeña, y hay mucha gente. Y los niños necesitan evadirse un poco y eso, ser niños”, concluye María Isabel.

Oriol, a la derecha, monitor de actividades del CRAM da explicaciones a Júlia, responsable de educación ambiental  de Fundesplai. so
Oriol, a la derecha, monitor de actividades del CRAM da explicaciones a Júlia, responsable de educación ambiental de Fundesplai. soJoan Sanchez (EL PAÍS)

Desde la Fundación de Esplai defienden que “el ocio es un derecho esencial en mayúsculas” y señalan que ahora estamos empezando a ver “las consecuencias en muchos niños y muchos jóvenes de no disponer de este ocio”. También insisten en la necesidad de “garantizar la igualdad de oportunidades en la infancia para disfrutar de su derecho a un ocio”. Y, sabiendo que es posible que no puedan hacer frente a todas las solicitudes de ayudas, han llamado “a la movilización individual, de empresas y de la administración para recaudar fondos” a través de la campaña solidaria Un estiu per a tothom (Un verano para todo el mundo), que promocionan en su página web.

En la conferencia de prensa los representantes de Fundesplai también destacaron que la educación medioambiental es un aspecto central en las actividades que organizan. “Estamos en una década decisiva, en la que la emergencia climática es clave. Lo que hagamos en estos años es clave, nuestra capacidad para educar a los jóvenes es vital. Por eso los programas están muy enfocados a trabajar el desarrollo sostenible”, anunciaron. Eso se traduce en campos de trabajo en los que, por ejemplo, se recupera la posidonia marina, se construyen muros de piedra, o, el más reciente, fruto de la colaboración con la fundación CRAM, se aprende de biología a través recuperación de animales marinos, en el Prat de Llobregat.


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