El Instituto Cartográfico descarta temblores por el vertedero pero el Colegio de Geólogos impulsa una investigación

El informe desplaza el origen del movimiento sísmico a kilómetros del basurero

El antiguo vertedero de Garraf en una imagen de 2007.
El antiguo vertedero de Garraf en una imagen de 2007.Gianluca Battista

Los temblores de tierra percibidos en urbanizaciones y municipios cercanos al vertedero del Garraf no se deben a los gases que emanan de las toneladas de basura que hay enterradas bajo tierra. Así lo afirma el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC) en un informe que concluye que no se puede establecer ninguna relación entre el basurero de la Vall de Joan y los seísmos registrados en el macizo del Garraf durante varios días de este mes de mayo. La señal grabada en la estación sísmica de Garraf (CGAR), situada a 300 metros de la ladera donde están enterradas las basuras, “es inferior a la que sería esperable en caso de un temblor más próximo al vertedero”, sostiene el ICGC. Pese a ello, no facilita ninguna explicación que aclare el porqué de los latigazos de tierra y mantiene que sigue analizando las causas.

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El veredicto del ICGC lo ha hecho público este viernes el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), responsable del vertedero. Se detalla que el seísmo más notorio, registrado el pasado día 11, con una intensidad de 2,3 grados en la escala Richter, no fue de origen tectónico y que, en todo caso, el epicentro estaría situado a unos 5 kilómetros del antiguo vertedero.

El Colegio Oficial de Geólogos de Cataluña ha decidido impulsar una investigación que ayude a esclarecer qué está provocando los temblores. Ramon Pérez, su presidente, señala que la acumulación de gases bajo tierra, por efecto de la fermentación de las toneladas de basura que hay enterradas, “podría ser una explicación” de unos movimientos que, según dice, “no son para alarmarse”. El Colegio de Geólogos ha previsto convocar un encuentro informativo para dar voz a técnicos, geólogos independientes y a la AMB, con el objetivo de dar datos veraces y contrastados sobre el suceso. En su día, el colegio ya trató de impulsar una mesa de consenso técnico para “conocer la verdad” sobre los seísmos provocados por la plataforma Castor en el Delta de l’Ebre. “Que no se demonicen los usos del subsuelo”, reclamó entonces la institución colegial.

Ramon Pérez descarta que el episodio de seísmos en torno al vertedero sea comparable a lo que sucedía en la Castor. “Allí el gas se metía presión y a gran profundidad, en cambio el macizo del Garraf es cárstico, lo que implica que tiene grietas por donde sale el gas que puedan generar las basuras, básicamente metano, y se evita una gran acumulación bajo tierra”. El presidente de los geólogos opina que “extrañamente” se puede acumular tanto gas bajo el vertedero como para que se desencadene un terremoto grande. “Pero quien percibe el movimiento tiene todo el derecho a sentir malestar, y más aún si no recibe información”.

El vertedero de Vall de Joan se clausuró hace 15 años, pero bajo tierra fermentan más de 26 millones de toneladas de basura. Son los desperdicios y desechos que generó Barcelona y su área metropolitana durante tres décadas. Unas obras de sellado de la superficie del vertedero han alterado la fluidez en las tuberías que expulsan el gas que queda acumulado en el subsuelo por efecto de la fermentación.

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