Los bloques de hormigón de las terrazas de Barcelona desaparecerán en un año

El Ayuntamiento subvenciona con dos millones el embellecimiento de los veladores

La alcaldesa Ada Colau, Jaume Collboni, Janet Saenz y Roger Pallarols en una de las nuevas terrazas de calzada en pruebas en Barcelona.
La alcaldesa Ada Colau, Jaume Collboni, Janet Saenz y Roger Pallarols en una de las nuevas terrazas de calzada en pruebas en Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)

Los bloques de hormigón amarillos o los palos del mismo color que hacen de separadores de las terrazas de restaurantes y bares que han surgido en las calzadas de Barcelona desde la pandemia empezarán a desaparecer paulatinamente con una fecha tope: junio de 2022. Ese es el plazo máximo que ha dado el Ayuntamiento de Barcelona a la sustitución de las piezas del “urbanismo táctico” que ha dado espacio a bares y restaurantes. Las new jersey se sustituirán por cuatro prototipos que se prueban en 11 puntos de la ciudad, en los distritos de Eixample, Ciutat Vella, el Poble Sec y Nou Barris. Serán los restauradores los que afronten el gasto y el consistorio aportará una subvención de dos millones de euros.

En un año, desde el fin del estado de alarma de la primavera de 2020, el Ayuntamiento de Barcelona ha concedido 3.668 licencias para nuevas terrazas y ampliaciones excepcionales, 1.588 de ellas nuevas o ampliadas en calzadas. La forma de ganar esos espacios para bares y restaurantes ha sido objeto de críticas diversas: porque ha anulado espacio de aparcamiento en la calzada, por la falta de seguridad de algunas de ellas —al lado de carriles de tráfico o de aparcamiento— y por la fealdad de los elementos de hormigón.

El consistorio contrapone a esas críticas que se ha ganado espacio para las personas en detrimento del coche y que el urbanismo “táctico” es válido para momentos como el de una emergencia: “Pero ahora toca pasar del urbanismo táctico, el provisional, al definitivo”, argumentaba la segunda teniente de alcalde y responsable de Urbanismo, Janet Sanz, al presentar los cuatro modelos de terrazas que se implantarán en las calzadas de forma progresiva hasta junio de 2022, fecha tope para que las licencias provisionales sean definitivas. Ya están en periodo de pruebas en 11 puntos de la ciudad y en diferentes tipos de vías y ubicaciones: en chaflán, cordón de aparcamientos, calles con velocidad de 30 km/h y de 50 km/hora. Una comisión integrada por técnicos del Ayuntamiento, Foment de les Arts i el Disseny (FAD) y del Gremio de Restauradores validará los prototipos y las pruebas piloto para aprobar la homologación de los modelos entre los que los restauradores podrán escoger.

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Todas las terrazas quedarán al mismo nivel que la acera. Los diseños son modulares y adaptables al número de mesas y sillas de cada licencia y han sido fabricados con microhormigón, madera tratada o materiales de piedra y la mayor parte de ellos incluye jardineras. El Ayuntamiento no sabe precisar cuál será el coste de las nuevas terrazas para los restauradores y solo apunta que los dos millones de euros de subvención —que podrá cubrir entre un 50% y un 60% de la inversión— se destinará a quien no pueda afrontar ese desembolso.

Tasas sin fecha

Además de las 1.588 terrazas de las calzadas, otras 2.080 han aparecido o crecido en las aceras lo que han supuesto 10.170 mesas 39.300 sillas más. En calzada, las terrazas han ganado cerca de 30.000 metros cuadrados más. Un total de 3.668 licencias provisionales que será examinadas para que se conviertan en definitivas, según avanzó Jaume Collboni, primer teniente de alcalde en un acto del pasado martes, cuando se presentaba una campaña de promoción del sector. No fue tan clara la teniente de alcalde de Urbanismo al ser preguntada sobre esa cuestión: “Ahora solo estamos hablando de las que están en calzada y de la sustitución de esas terrazas. Del resto ya se verá caso por caso”, zanjó.

Desde que estalló la pandemia, el Ayuntamiento ha aplicado una rebaja de un 75% en las tasas que cobra por las terrazas que se ha prorrogado durante este 2021 y no hay fecha clara del punto final de esa medida aplicada para compensar la caída de la actividad de los bares y restaurantes, un sector considerado “clave” para la economía de la ciudad. “Es algo que ahora empezaremos a hablar con los grupos de la oposición y con el sector aunque la posición del sector ya la conocemos un poco”, ironizaba Collboni.

La “empatía” de Ada Colau y los restauradores

No es muy habitual que las tres primeras figuras del Ayuntamiento de Barcelona, la alcaldesa, Ada Colau; el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y la segunda teniente, Janet Sanz comparezcan al alimón. Ayer lo hicieron junto con el director del gremio de los restauradores, Roger Pallarols, para presentar las nuevas terrazas con un intercambio mutuo de lisonjas. Por un lado, Colau poniendo de manifiesto la “empatía” del consistorio que dirige con los restauradores en tiempos de pandemia. Collboni apuntando que las terrazas extras han propiciado unos dos mil empleos a un sector muy castigado y Pallarols mostrándose satisfecho por la mano abierta del Ayuntamiento. Un consistorio que antes de la pandemia estaba en pie de guerra con ese sector, con el incremento de las tasas de las terrazas y con la inspección y retirada de las que se excedían.

 




Sobre la firma

Blanca Cia

Redactora de la edición de EL PAÍS de Cataluña, en la que ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en diferentes secciones, entre ellas información judicial, local, cultural y política. Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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