Crisis del coronavirus

Los hoteles de Barcelona resisten la quinta ola de coronavirus con ocupaciones del 40%

El sector mira con optimismo las reservas de cara a septiembre y octubre

Cola en las puertas del laboratorio UNilabs en la avenida Meridiana donde realizan pruebas de antígenos  y PCR para la detección de la covid-19.
Cola en las puertas del laboratorio UNilabs en la avenida Meridiana donde realizan pruebas de antígenos y PCR para la detección de la covid-19.Albert Garcia / EL PAÍS

Con moderado optimismo miran los hoteleros de Barcelona el booking de estos días desde que se iniciaron las nuevas restricciones tras el incremento de la incidencia de la pandemia. Pese a ellas, especialmente el toque de queda desde el pasado fin de semana, las cancelaciones han sido pocas y, lo más importante, las expectativas apuntan a un incremento de las reservas, de forma más clara a partir de septiembre. “Se podría afirmar que los que pensaban venir lo hacen porque ya estaban decididos”, apunta Manel Casals, director del gremio de hoteles de Barcelona. Y muy probablemente se trata de viajeros vacunados. Sí se ha experimentado un cierto decrecimiento en el ritmo de entradas, pero no se ha producido una cascada de cancelaciones como ocurrió el verano pasado cuando la segunda ola atacó en pleno julio. Con todo, el nivel de ocupación es discreto y la media es de un 40%.

A 16 de julio, el número de hoteles abiertos en la capital catalana era de 202 —cuando la planta es de algo más de 400— con un total de 44.275 plazas para comercializar, especialmente en los distritos del Eixample, el Gòtic y Sant Martí. Turistas nacionales y extranjeros especialmente de los países más próximos, como Francia, Bélgica y Países Bajos. Y con un muy reciente repunte de los visitantes de Reino Unido y Estados Unidos. “De forma tímida ya se empieza a notar la programación de más vuelos y lo más interesante es que se nota las ganas de viajar que hay. Las reservas no se han parado, especialmente las programadas para septiembre y octubre”, cuentan desde el grupo Derby que ha abierto otros tres establecimientos de la cadena este julio. Con diferencia, lo que les funciona mejor son los apartamentos turísticos. La ocupación de ese grupo se sitúa ahora en un 50% y confían en llegar a un 75% a lo largo del verano. Eso sí, con unas tarifas bastante rebajadas respecto a los precios prepandemia.

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Otro dato que apunta a cierta recuperación de la confianza sobre el destino de Barcelona es que la proporción de las reservas de viajeros extranjeros vuelve a ser mayor que el de los nacionales, algo que siempre ha sido habitual y que solo se alteró en el verano del año pasado por las estrictas limitaciones de la pandemia. Con datos del Observatorio de Turisme de Barcelona, las reservas internacionales la semana pasada fueron del 62,4%. La proporción cambia sustancialmente en la ocupación de la región de Barcelona con un 54% de turismo nacional. Pese a que muchas reservas se siguen haciendo con un estrecho margen de días, está incrementando la anticipación, tanto en Barcelona como en la región a un margen de 19 días en la capital y de 15 en la región. Una circunstancia que es valorada de forma muy positiva por el sector porque apunta a más previsión y planificación en los viajes. En definitiva, más confianza.

La presencia de más turismo se nota en los principales puntos turísticos de la ciudad, como la Sagrada Familia, Ciutat Vella y en la Pedrera y en los alrededores de la Casa Batlló. Otro indicador que apuntala el crecimiento del turismo es el progresivo aumento de cruceros que llegan o parte de la ciudad que esta semana serán cinco.

El MWC, prueba superada

Este mes ha sido el elegido de reapertura para algunos establecimientos que han permanecido cerrados desde el estallido de la pandemia, en marzo del año pasado. Uno de ellos ha sido el Casa Fuster, en els Jardinets de Gràcia, que reabrió el uno de julio. “La apertura se decidió al ver cierta recuperación general y por la imagen del hotel. De momento, las reservas y los clientes llegan con poco tiempo de antelación, algo que no ocurría antes de la pandemia. Somos optimistas, sobre todo, de cara a septiembre y octubre”, explica su director, Borja Izquierdo.

Un optimismo que comparten desde el gremio hotelero que confían en que al turismo de ocio y vacaciones le sustituya en otoño el de negocios y empresa. “Porque para entonces la proporción de la población vacunada tanto en España como en el entorno europeo será muy alta y porque con el MWC se demostró que se puede volver a la presencialidad. Que ha sido una prueba superada”, comenta Casals.


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