El CCCB echa a los colectivos independientes asociados al centro

Algunos, como OVNI o la Orquestra del Caos, estaban vinculados a la institución desde 1994

Aspecto del Festival OVNI del año 2000, en el CCCB.
Aspecto del Festival OVNI del año 2000, en el CCCB.Consuelo Bautista

Los colectivos independientes asociados al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) aparecieron en 1994, cuando se creó el equipamiento, que se planteaba como un centro innovador, abierto a los inputs de la ciudad, su principal centro de interés. Algunos, como la Orquestra del Caos, con el festival Zeppelin de arte sonoro, u OVNI, el Observatorio de Vídeo No Identificado, con el festival temático homónimo que luego derivó en un archivo de interés y repercusión internacional, estuvieron vinculados al CCCB desde su apertura. Todo esto acabó el viernes pasado, cuando los colectivos que aun mantenían su sede en el centro tuvieron que dejar libres los espacios. Ahora se abre para ellos un periodo de incertidumbre, aun más complicado por las restricciones y cancelaciones de sus proyectos debido a la pandemia.

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“No todos los colectivos usaban el centro de la misma forma”, explica José Manuel Berenguer, artista, docente y fundador de la Orquestra del Caos, que, como los demás colectivos, está esperando a ver cómo evolucionará su relación con el CCCB. “En nuestro caso, empezaron por reducir nuestro presupuesto hasta tan solo dejarnos el espacio. Parecía que el CCCB tuviese miedo de que los grupos asociados pasaran a formar parte de la propia estructura del centro y, como tales, participaran del presupuesto”. La situación de este grupo es especialmente complicada: “Por el momento, el próximo festival Zeppelin no tiene fecha. El año pasado se suspendió por la covid y luego nos robaron todos los altavoces del centro de producción Hangar. Sin embargo, nuestra mayor preocupación es que se deje de apoyar una cultura de investigación y experimentación para apostar por las industrias culturales y la cultura de la productividad”, continúa Berenguer.

“Parecía que el CCCB tuviese miedo de que los grupos asociados participaran del presupuesto”, se queja el fundador de la Orquestra del Caos

En el caso de OVNI, el traslado fue más traumático porque tuvieron que repartir ordenadores, vídeos y equipos varios por las casas de los miembros del grupo. En 2020, el festival se pospuso dos veces y finalmente en diciembre celebró una edición en homenaje a su fundador, el videoartista Toni Serra (Abu Alí), prematuramente fallecido en 2019. “Por sus propias características, los Archivos OVNI, que en 2004 recibieron el Premio Nacional de Patrimonio, necesitan un espacio físico para su consulta, porque no todos pueden visionarse a través de Internet”, explica una portavoz de OVNI. “Hubo una conversación informal sobre su continuación en el CCCB, pero en vez de la formalización, llegó la comunicación para dejar libre el espacio”, continua esta artista, destacando que en este año de pandemia se han centrado en renovar la web para mantener viva la comunidad atenta y fiel que han aglutinado en estos años de investigación sobre temas candentes, como los grandes éxodos, el desastre migratorio, las políticas postcoloniales y la emergencia climática, entre otros.

“Hay que renovarse para seguir siendo relevantes”, argumenta Judit Carrera, directora del CCCB
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Por su parte, la directora del CCCB, Judit Carrera, asegura que fue nombrada hace dos años con un mandato de renovación, cuyo punto fuerte se plasmó en el nuevo Departamento de Mediación, dirigido por Susana Arias. “Hay que renovarse para seguir siendo relevantes”, argumenta la directora del centro. “En estos 27 años la ciudad ha cambiado y debemos buscar nuevas interlocuciones y también nuevos festivales. Es un cambio que responde a la necesidad de repensar el modelo tanto de festival como de archivo”, indica Carrera, admitiendo que los cambios no siempre son agradables y que el pasado 30 de julio simplemente se cumplió una decisión largamente anunciada, pese a que no se hizo pública con un comunicado del centro explicando la nueva etapa. “No hay ruptura, por eso no se anunció. Vamos a buscar formas de apoyar a los colectivos que han sido importantes para el centro. A OVNI ya no le veíamos recorrido como festival, pero mantenemos la conversación abierta por lo que atañe al archivo”. La máxima responsable del CCCB asegura que está esperando una propuesta por parte de OVNI para reformular el archivo y empezar una nueva colaboración.

De los pioneros, el único que se mantiene es L’Alternativa, el festival de cine independiente de Barcelona, que celebrará en noviembre su 28ª edición, pero tampoco conserva una sede estable en el CCCB. También tenía un público fiel y muy numeroso The Influencers, festival de entretenimiento radical y de activismo artístico, que no continuará: “Después de 15 años, entendemos la necesidad de una evolución, necesaria para responder a la complejidad de los retos estéticos y tecnopolíticos actuales”, reconoce Bani Brusadin, director del festival. “La relación con el CCCB vivió unos momentos de ambigüedad, pero comprendemos su decisión y confiamos en que nos siga acompañando en esta fase de reformulación”, añade, dando voz a un deseo compartido por los demás grupos.


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