Barcelona ya no cierra en agosto

Los negocios de los diferentes ejes comerciales de la ciudad, incluidos los no turísticos, tienen sus puertas abiertas al constatar la presencia de clientes

Emma Frigola, propietaria de la tienda de ropa y complementos Santa Antònia, abre también todo agosto.
Emma Frigola, propietaria de la tienda de ropa y complementos Santa Antònia, abre también todo agosto.Joan Sanchez (EL PAÍS)

”Cerrado por vacaciones”, este es uno de los carteles que está en peligro de extinción en la ciudad de Barcelona. Hace solo unas décadas la ciudad quedaba vacía de vecinos en agosto y los comercios, ante la falta de clientes, optaban por cerrar unas semanas. Todos hacíamos vacaciones casi a la vez. Aquel panorama del desierto urbano justo cuando más apretaba la canícula es ya parte del pasado. EL PAÍS ha consultado a los ejes comerciales de la ciudad y todos han constatado que en agosto los negocios ya no hacen vacaciones. La explicación es clara: hay clientes.

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Alberto Martí abrió una peluquería que lleva su nombre en 1998. Hoy su negocio se encuentra en la Vía Julia y desde hace cinco años abre también en agosto. Su esposa, Rosa Rodríguez, también trabaja en el centro de belleza: “Nos dimos cuenta de que en agosto cerraban otras peluquerías y hay muchas vecinas que necesitan venir. Así que decidimos que en lugar de cerrar lo mejor era rotar las vacaciones entre nosotros”. En la peluquería trabajan el matrimonio y dos dependientas. Hacen turnos y no cierra nunca el negocio. Según Rodríguez, “compensa”.

Jose Antonio Donaire, profesor de la facultad de turismo de la Universidad de Girona (UdG), ha estudiado los motivos por los que Barcelona ya no cierra en agosto. “Hasta 1992, y un poco más, Barcelona era una ciudad de ferias y negocios. Las puntas turísticas eran en otoño y primavera y en verano bajaban los visitantes y nos encontrábamos con una ciudad desértica con muy pocos vecinos”, argumenta Donaire. La exposición a nivel mundial que supusieron los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 hizo que poco a poco fuese llegando visitantes internacionales. “A partir del año 2000 Barcelona tiene, por primera vez, más visitantes en agosto que en otras épocas del año. Es una situación global que se da en casi todas las grandes ciudades. Ante la presencia de visitantes, el comercio cambia y deja de cerrar”, destaca.

Pese a ello, Donaire destaca que en Barcelona en agosto siguen “saliendo” más personas de la que “entran”. “Aun así como los que entran son turistas, tienen un sobre consumo, es algo que hacemos todos cuando vamos a hacer turismo, y Barcelona se ha convertido en algo muy parecido a Las Vegas que permanece abierto 24 horas los 365 días del año”, destaca. El profesor de la UdG cree que la pandemia ha cambiado un poco los hábitos turísticos y ahora prefieren acudir a lugares con menos concentraciones de personas. “Aun así yo creo que la pandemia es solo un accidente y habrá efectos correctores en el futuro”, destaca.

"El coronavirus ha hecho replantearnos la vida"

En toda regla siempre hay una excepción y la cervecería el Conde Drácula, en el distrito de Nou Barris, abierta desde 1972, ha decidido cerrar por primera vez aunque solo los miércoles. “Jamás habíamos cerrado la cervecería. En Nou Barris la gente trabaja pero no son todos los que pueden pagarse unas vacaciones por lo que siempre hemos abierto en agosto y es un mes donde trabajábamos mucho. Eso ha sido así hasta ahora. La crisis del coronavirus nos ha afectado a todos. Nos ha hecho replantearnos la vida. He decidido que cerraremos los miércoles y así los empleados tendrán fiesta. Antes de la pandemia pensábamos que no íbamos a morir nunca pero está claro que no es así”, advierte el propietario del Conde Drácula, José Manuel Ávila. Con todo, en Sants, la mercería Fent Punt permanecerá abierta. “Siempre cerraba dos o tres semanas en agosto pero este año no lo voy a hacer. Tengo mucha clienta que no se ha ido de vacaciones y eso me beneficia y mucho”, admite la dueña del negocio Montserrat Corbella.

Con turistas llegando a la ciudad y los comercios abiertos el ordenamiento social varió y los vecinos de la ciudad se han acostumbrado a trabajar en agosto.Emma Frigola, propietaria de la tienda de ropa y complementos Santa Antònia, abre también todo agosto. “En enero con el repunte de la pandemia a las tiendas de ropa nos consideraron negocios no esenciales y nos obligaron a cerrar los sábados en plenas rebajas. Era el momento justo en que podíamos hacer caja y decidimos que abriríamos al medio día y así atender a clientes que no tienen otro horario. Fue un éxito. Nosotros estamos al lado del CAP de Manso y del mercado de Sant Antoni. Antes, cerrábamos dos semanas, pero ahora no y nos ha ido bien. Además contratamos a gente joven que está estudiando y pueden así ganar un dinero”, admite Frigola.

Solidança-Roba Amiga tiene ocho tiendas de ropa de segunda mano esparcidas por la ciudad. La tienda de Sants lleva abierta desde 2017 y este año es el primero en que no va a cerrar durante dos semanas en agosto. “Creemos que debemos adaptarnos a la nueva normalidad justo ahora cuando está reactivado el comercio”, destaca Andrea Membrado, miembro de la entidad. Los trabajadores de Roba Amiga son personas que están dentro de un “itinerario de inserción social” y necesitan una oportunidad laboral para seguir adelante. “Hay menos trabajo este agosto pero hemos puesto en marcha un sistema de rotación y conciliación laboral que nos permite seguir abiertos”, afirma.

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