Iñaki Rubio novela la última ejecución en Andorra

Pere Areny fue fusilado delante de sus vecinos de Canillo en 1943 acusado de asesinar a su hermano

El pueblo de Canillo, lugar en el que se condenó a la pena de muerte por última vez en Andorra. / ÀLEX TENA
El pueblo de Canillo, lugar en el que se condenó a la pena de muerte por última vez en Andorra. / ÀLEX TENAÀLEX TENA
Canillo (Andorra) -

En las afueras de Canillo, el pueblo que corona el valle del Principado de Andorra, se encuentra el complejo arquitectónico de Cal Gastó. Las paredes de piedra con apenas un par de ventanas y encabezadas por un techo de madera ennegrecida por el humo de las chimeneas fueron testigos del crimen que condenó a muerte a uno de los hermanos de la familia Areny. Un disparo procedente de una escopeta provocó el estruendo en la casa y cambió la historia de la familia y del municipio entero.

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Tras dos meses encerrado en el calabozo en el que apenas penetraba la luz del sol, Pere Areny fue llevado al centro de la plaza del pueblo. Ahí, se le revelaría su destino después de haber sido humillado delante de todos los vecinos que acudieron a escuchar la sentencia. La pena capital fue el veredicto que dictaminó el poder judicial y que ejecutó minutos después de habérselo comunicado al condenado.

Morts, qui us ha mort? (Editorial Comanegra) es el título de la crónica literaria de Iñaki Rubio sobre la muerte de Pere Areny, el último condenado a muerte del principado de Andorra. La novela de true crime se centra en el proceso que determinó la decisión final del poder judicial desde un punto de vista humano y cuestionando las prácticas llevadas a cabo en un caso que se resolvió en solo dos días, sin opción del acusado a presentar una apelación y el sumario del cual continúa bajo secreto.

“Pude tener acceso a algunos documentos del proceso judicial, pese a que hasta que se cumplan cien años de la sentencia no se harán públicos”, comenta Iñaki Rubio. De momento, solo se puede consultar la sentencia que se leyó en la plaza del pueblo y tras la cual se llevó al condenado a pie hasta el cementerio. “Él mismo se dirigió hacia su lecho de muerte, es un capítulo de la historia de Andorra cruel y que nos tiene que hacer reflexionar”, apunta el autor.

El escritor Iñaki Rubio delante de la casa donde ocurrieron los hechos en 1943.
El escritor Iñaki Rubio delante de la casa donde ocurrieron los hechos en 1943.Andrea Figueras

El autor se remonta a 1943 para enmarcar el relato, año en el que el Principado vivía entre la posguerra española y la Segunda Guerra Mundial. En medio de este contexto, una esvástica ondeaba en las montañas del Pirineo, fruto de la visita de oficiales nazis para controlar el lugar estratégico. El componente histórico se intercala con el factor humano, a partir del cual Rubio quiere desmontar las bases de la condena que se llevó a cabo hace 75 años y que “continúa siendo un capítulo de la historia que avergüenza a los vecinos de Canillo”, asegura el novelista.

El relato, que en un primer momento debía ser un artículo periodístico, se convirtió en una novela después de que el autor llevara a cabo un proceso de documentación exhausto que duró tres años. La información está enmascarada por una prosa minuciosa y detallista, combinada con fragmentos de algunas entrevistas que Rubio llevó a cabo durante la fase previa a la redacción del libro.

No aparece la figura del narrador, sino que Iñaki Rubio reivindica su presencia como parte de la investigación e incluso hace uso de la primera persona del plural en algunos fragmentos para involucrar al lector y hacerlo partícipe del proceso de investigación. “En la primera versión del libro, me imaginé a mí mismo como un personaje y, de hecho, lo creé porque no me atrevía a aceptar el compromiso que implicaba escribir todo lo que pretendía decir”, afirma el autor, que finalmente optó por la primera persona, variando entre singular y plural.

Además de la involucración a nivel gramatical, el lector también forma parte del relato gracias a la inclusión de interrogaciones, la primera de las cuales conforma el título, que conducen a la reflexión. El relato pasa de convertirse de un texto unilateral a una investigación conjunta en la que el autor lleva la batuta, pero el lector es igualmente imprescindible.

Pese a contar ya con un precedente literario (Set lletanies de mort, de Antoni Morrell) que también se basa en el caso de Pere Areny, Rubio da un giro a la perspectiva del relato anterior añadiendo el factor humano y el componente psicológico, que cambian por completo la historia del caso.

Morts, qui us ha mort? forma parte de la colección Espores que impulsa la editorial Comanegra. Se trata de una denominación para todas aquellas obras de ensayo, no-ficción o crónica literaria que tienen la capacidad de “pervivir en el tiempo por el valor perenne de sus relatos”. Otro de los títulos de esta colección es la obra Pensar diferente, de Josep-Maria Terricabras.

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