La Diada arranca a medio gas condicionada por la mesa de diálogo

Pese a algunos abucheos, la ofrenda de los partidos y entidades al monumento de Rafael Casanova se aleja de la tensión de otros años

Ofrenda floral del Govern de la Generalitat, durante el acto de homenaje a Rafael Casanovas, este sábado.
Ofrenda floral del Govern de la Generalitat, durante el acto de homenaje a Rafael Casanovas, este sábado.MASSIMILIANO MINOCRI

La conmemoración del 11 de septiembre, la Diada o Día Nacional de Cataluña, ha comenzado este sábado a medio gas en Barcelona. A diferencia de otros años, en los que las formaciones secesionistas aparcaban sus diferencias para intentar enviar un mensaje de unidad a sus bases, en los discursos han aflorado las distintas sensibilidades hacia la vía de diálogo abierta con el Gobierno central, con la polémica por la paralización de la ampliación del aeropuerto de El Prat de telón de fondo. Lejos del ambiente eléctrico de otros años, la tradicional ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova ―el conseller en cap de la capital catalana que hizo resistencia al sitio de la ciudad durante la Guerra de Sucesión en 1714― no ha tenido mucho público, y los abucheos contra los políticos (de todos los colores) han sido casi anecdóticos. Eso sí, plataformas en defensa de las cuidadoras de las residencias o de los Servicios de Atención Domiciliaria de Barcelona aprovecharon para protestar por sus condiciones laborales.

Esquerra, el PSC, los comunes y los sindicatos UGT y CC OO han coincidido en su mensaje en apoyo al diálogo entre gobiernos, que debe concretarse en la celebración de la mesa de negociación que teóricamente se ha de reunir la próxima semana en la capital catalana y que sigue sin fecha. La consejera de Presidencia, la republicana Laura Vilagrà, ha invitado a participar en la manifestación de esta tarde, que organizan la Assemblea Nacional Catalana y Òmnium, para “ir a la mesa de negociación con toda la fortaleza del pueblo de Cataluña”. La portavoz de ERC, Marta Vilalta, ha recordado que su objetivo es la independencia, pero ha insistido en que su apuesta para lograrla es la vía del referéndum y este, ha asegurado, solo se logrará si en la calle se siente “la fuerza de los grandes consensos”.

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Los secretarios de los sindicatos mayoritarios, Camil Ros y Javier Pacheco, también han hecho un llamamiento para que el diálogo sea sincero, “sin ninguna línea roja”, y permita superar la dinámica de bloques que ha marcado la política catalana de la última década. “Solo podremos salir de la situación de bloqueo si ponemos toda la carne en el asador”, aseguró Pacheco (Comisiones Obreras).

Tras años de aguantar largas tandas de silbidos y gritos de “traidores” por parte de los asistentes (usualmente de la esfera del independentismo más granítico y radical), el PSC hizo su ofrenda floral sin ningún tipo de alboroto. Su secretario de Organización y jefe de la oposición en el Parlament, Salvador Illa, reivindicó una Diada para todos los catalanes, lejos de apropiaciones simbólicas, y abogó por un “diálogo sincero, honesto y para todos los catalanes”. El líder socialista también ha pedido “estar a la altura para aprovechar las oportunidades”, un mensaje que aplica tanto para la mesa de negociación como para la polémica que ha marcado los últimos días la vida política catalana: la parálisis de la ampliación del aeropuerto de El Prat por el desacuerdo político entre administraciones.

Los comunes, tanto por boca de la líder parlamentaria, Jéssica Albiach, como de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también han querido poner énfasis en la oportunidad de poder sentar a los dos gobiernos e intentar encontrar una salida política al encaje territorial en Cataluña. Colau ha puesto en valor que en esta Diada los líderes del procés ya están libres gracias a los indultos concedidos por el Ejecutivo central, en lo que ha calificado como “un punto de inflexión” a favor de “la desjudicialización”.

Los consejeros que habían sido condenados por el Tribunal Supremo por el procés, como el líder de ERC, Oriol Junqueras, o el exlíder de la ANC y ahora secretario general de Junts, Jordi Sànchez, han encabezado las delegaciones de sus partidos en la ofrenda y han centrado gran parte de las miradas. Entre otros, también estaban la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y los exconsejeros Joaquim Forn, Josep Rull y Raül Romeva.

Carme Forcadell (izquierda), Oriol Junqueras y Raül Romeva encabezan la delegación de ERC en la ofrenda.
Carme Forcadell (izquierda), Oriol Junqueras y Raül Romeva encabezan la delegación de ERC en la ofrenda.MASSIMILIANO MINOCRI

Jordi Sànchez ha aprovechado para criticar la manera como se han abordado las conversaciones con el Gobierno y ha reivindicado que se hagan con más exigencia. Para el líder de Junts, lo sucedido con el aeropuerto justifica su escepticismo ante la voluntad de diálogo del Ejecutivo central. “El Gobierno ha mostrado que no puede ni mantener un acuerdo de una investidura”, ha lamentado. La presidenta del Parlament, Laura Borràs, ha hecho un llamamiento a participar en “la primera Diada sin presos políticos pero con exiliados y represaliados” y para avanzar “hacia un país libre y sin represión”.

En un escenario donde los gritos de “independencia” eran muy frecuentes, esta mañana solo lo ha utilizado la delegación del Consell per la República, que además de las flores ante la estatua de Casanova ha llevado una urna del referéndum del 1-O, declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, para dejar claro su mensaje sobre el supuesto mandato a favor de la secesión que dejó dicha votación. Algún grito puntual de “traidor” se ha escuchado contra Sànchez y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, cuando han aparecido en escena.

Un escenario muy distinto ha vivido Junqueras durante otro acto conmemorativo, la pasada madrugada, en el Fossar de les Moreres. El líder de los republicanos fue abucheado en un escenario que suele también acoger a los independentistas más convencidos. “De la misma manera que no nos han conseguido callar las cárceles, tampoco conseguirán callarnos ni los insultos ni las amenazas de nadie”, contestó Junqueras ante los silbidos.

No ha sido la única muestra de desunión entre las filas independentistas. En la tarde del viernes se entregaron las medallas de oro del Parlament, que este año han reconocido a los “represaliados” por el procés. Las fuerzas constitucionalistas no asistieron al acto, por considerar que era de parte. Pero incluso parte de los mismos homenajeados afearon a Borràs su iniciativa al considerarla meramente “simbólica”.

Sobre la firma

Camilo S. Baquero

Reportero de la sección de Nacional, con la política catalana en el punto de mira. Antes de aterrizar en Barcelona había trabajado en diario El Tiempo (Bogotá). Estudió Comunicación Social - Periodismo en la Universidad de Antioquia y es exalumno de la Escuela UAM-EL PAÍS.

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