El Mercat de Música Viva de Vic vuelve a la presencialidad

El dúo electrónico Jansky da comienzo a cinco días en los que podrán verse más de 50 conciertos

El duo Jansky durante el concieto inaugural del Mercat de Musica Viva de Vic este miércoles.
El duo Jansky durante el concieto inaugural del Mercat de Musica Viva de Vic este miércoles.JUAN BARBOSA (EL PAÍS)

Tiempos raros también para Vic. El día en el que se inauguraba la trigésimo tercera edición de su Mercat de Música Viva nada en las calles lo evocaba como en años precedentes. Ni los escaparates de las tiendas mostraban engalanamientos alusivos, ni en las aceras sonaba música ni en las plazas se erguían escenarios en los que hacer palpitar pruebas de sonido. Aun con todo, el Mercat se volvía a citar presencialmente con los profesionales y el público interesado luego de la edición digital y aún más insólita del pasado año. En este contexto ambivalente, por un lado algo apagado, por otro alegre por haber recuperado cierto pulso, el concierto inaugural se ajustó como un guante a los tiempos que corren, tanto por la temática, como por su intención como por el hecho de estar protagonizado por un dúo, Jansky, que ya hace años fue programado por este mismo festival en uno de sus rincones más diminutos, la Jazz Cava, donde fue visto por un puñado de programadores internacionales que en el fondo les han llevado años más tarde a ser galardonados en el Sound Of The Year Awards de la BBC el pasado año.

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Jansky, amén de ser una unidad de flujo espectral, es un dúo de Mallorca formado por Jaume Reus, músico, y Laia Malo, música, poetisa y reputada traductora de ruso que ha ganado premios por sus traducciones de Marina Ivànova Tsvetàieva. Nada que ver con un grupo convencional. Y tampoco fue convencional su espectáculo Insecta Dance Music, encargado de abrir oficialmente el Mercat. Y sí, iba de insectos, de la vida de los insectos mallorquines, esos seres que suelen aplastarse al caminar por el campo y cuyo revoloteo podemos llegar a considerar molesto pero que descendiendo en cantidad gracias a la acción humana pueden acabar con la propia humanidad sólo con desaparecer y, por ejemplo, dejar de polinizar.

El espectáculo, uno de esos espectáculos ante los que el público no sabe reaccionar y por temor al ridículo adopta una actitud circunspecta que aborta cualquier aplauso, sólo se liberaron mediado el concierto, era una mezcla de poesía, electrónica y visuales que podía ser definido como entomología poética, zoología rítmica o electrónica recitada. Inició el pasmo la megafonía que recordó antes del concierto todo el tema de la pandemia y sus medidas de prevención, y prohibió mover las sillas de su emplazamiento, una gran idea considerando que extraer los pernos que fijaban las butacas al firme del auditorio hubiese causado más inquietud que la marabunta.

La cantante del duo Jansky, durante su actuación.
La cantante del duo Jansky, durante su actuación.JUAN BARBOSA (EL PAÍS)

En escena, con frontal delimitado por vegetación, y tras sus aparatos, Jaume vestía de negro en plan grillo XXL y Laia de insecto verdeazulado gracias a un vestuario al que no hubiese hecho ascos Björk. Y a partir de aquí un derrame de sonidos naturales de langostas, grillos, cigarras y abejas entrelazados primero con paisajes sutiles sin ritmo previsible, como mantos de verdor campestre, que luego evolucionó a pasajes más rítmicos, aquí si se aplaudió, el ritmo nunca falla, pautando la pausada forma de declamar de Laia. En realidad un espectáculo que encaja con la concepción que tiene Marc Lloret, director artístico del festival, sobre la evolución de la música. Preguntado al respecto, y con la experiencia de llevar 11 años en el cargo, Lloret destacó que “lo más interesante que está pasando es que las fronteras de los estilos musicales se están difuminando y ni los profesionales, que cada vez son más jóvenes, ni buena parte del público se cierran en un estilo”.

Y esta es la idea de programación del Mercat, que hasta el domingo ofrece una programación útil para estimular un mercado del directo en el que Lloret hecha en falta a las salas “sin duda una parte muy importante de la música en directo”. Habiendo menos representantes de salas que otros años, Lloret indicó que el resto de sectores levantan poco a poco cabeza, y él mismo, que el pasado fin de semana estuvo en el festival Arabesques en Montpellier, ya recibió solicitudes de tres festivales internacionales interesados en productos que han pasado por Vic.

Con ese ánimo el Mercat ofrece una programación con más de 50 conciertos en los que artistas como Roger Mas, El Petit De Cal Eril, que presentó ayer noche su último trabajo, Joana Serrat, Enric Montefusco, Flashy Ice Cream u Oques Grasses se mostrarán ante industria y público. No es lo de otros años, pero, como dijo Marc Lloret, “es mejor vivir así la música que no vivirla”

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