Los socialistas catalanes avisan a Puigdemont de que nadie está por encima de la ley

Iceta señala en la Fiesta de la Rosa a Salvador Illa, líder de la oposición en Cataluña, como su heredero al frente del PSC

El líder de los socialistas catalanes en el Parlament, Salvador Illa (a la izquierda), junto al ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta , durante la celebración en la tradicional Fiesta de la Rosa, este domingo en Gavá (Barcelona).
El líder de los socialistas catalanes en el Parlament, Salvador Illa (a la izquierda), junto al ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta , durante la celebración en la tradicional Fiesta de la Rosa, este domingo en Gavá (Barcelona).Marta Pérez (EFE)

Los socialistas catalanes celebraron ayer su tradicional Fiesta de la Rosa en Gavà (Barcelona), enarbolando la bandera del diálogo y la negociación dentro de la Constitución y el Estatuto. En un mitin casi íntimo, lejos (por culpa de la covid) de las multitudinarias concentraciones de otras ediciones, Salvador Illa, líder de facto del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), afirmó que el diálogo en Cataluña no se va a romper —”Es lo que quieren los catalanes”— y avisó a Carles Puigdemont, sin citarlo, de que “nadie” ni en Cataluña, ni en España ni en Europa “está por encima de la ley”. El expresident insistió en Cerdeña, donde fue detenido el jueves y puesto en libertad horas después, en reivindicar la vía unilateral si el Gobierno no deja, afirmó, “alternativa”.

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La vía unilateral es la frontera que distancia a ERC, que la ha desestimado por boca de su líder, Oriol Junqueras, de Junts per Catalunya (JxC) que no renuncia a ella. De hecho, Junqueras ha insistido durante la crisis sarda en preservar la negociación entre los dos gobiernos reanudada hace dos semanas. El debate de Política General, que comienza mañana en el Parlament, volverá seguramente a reflejar esa distancia entre los dos socios y su posición distinta sobre la mesa de diálogo.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, afirmó el día de la detención de Puigdemont que debería comparecer ante la justicia y los socialistas catalanes, que congregaron en el escenario de Gavà a Illa y a los ministros Miquel Iceta y Raquel Sánchez, se aferraron a su opción por abanderar el diálogo y exigir el cumplimiento de la ley evitando polemizar con el expresident, que dijo que España no pierde la ocasión de “hacer el ridículo”. Raquel Sánchez, ministra de Transportes y exalcaldesa de Gavà, recordó que buena parte del independentismo ha renunciado a la unilateralidad y puntualizó que los socialistas no ponen “líneas rojas” al diálogo, pero sí los límites de la Constitución y el Estatut. Illa apuntó que la secuencia es “fácil”: diálogo, negociación y acuerdo. E Iceta que la confrontación no conduce a ninguna parte. “Que confronten entre ellos”, dijo.

Junts decidió cancelar, a través del Consejo de la República, la manifestación prevista para ayer en defensa de Puigdemont y aplazarla para hacerla coincidir con el aniversario del referéndum del 1 de octubre de 2017. Superado el primer impacto del arresto con su puesta en libertad, Puigdemont insinuó que el Gobierno estaba detrás de su detención en Cerdeña. La diputada Miriam Nogueras, de Junts, ha registrado una pregunta en el Congreso para saber si el Ejecutivo ha incurrido en “espionaje político”. La diputada sospecha que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) pudo intervenir en la detención.

Con la mirada puesta en el debate de Política General del Parlament, Illa cargó en el mitin contra el president Pere Aragonès por no impulsar el diálogo entre los partidos catalanes en la denominada “agenda del reencuentro”. Illa suele recordar, y ayer lo volvió a hacer, que hasta el expresident Quim Torra congregó ese foro pero ni ERC ni Junts lo quieren al sostener que la única salida pasa por pactar con el Gobierno central el referéndum y la amnistía. No fue el único reproche que dirigió el socialista a Aragonès: acusó al Ejecutivo catalán de no estar nunca “al pie del cañón” ante los problemas de orden público y, en concreto, en los graves disturbios en Barcelona a causa de los botellones multitudinarios (los socialistas han pedido la comparecencia del consejero del Interior) y también de falta de credibilidad, después de que el president desautorizara a Jordi Puigneró, de Junts, tras alcanzar un pacto sobre la ampliación del aeropuerto de El Prat.

La Fiesta de la Rosa tuvo para el PSC un punto de emotividad porque Iceta asumió que ayer vivió su último acto de este tipo como primer secretario del PSC. Illa será su sucesor si así lo quiere la militancia en un congreso extraordinario. Iceta le ungió ayer en público afirmando que Illa tirará más y mejor que él del partido y que no habrá bicefalia. Además, expresó su perplejidad ante la decisión del Govern de rechazar la inversión de 1.700 millones en la ampliación del aeropuerto de El Prat cuando el Gobierno dibujó, dijo, un hub y una dupla entre Madrid y Barcelona. “Es para llorar de emoción y por primera vez, cuando se plantea un diseño no radial, no lo quieren”, lamentó.

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