Barcelona recupera la mitad de los turistas y la Costa Brava vuelve a los niveles de 2019

La capital catalana ha recibido 1,9 millones de visitantes este verano

Turistas en los alrededores de la Sagrada Familia en julio.
Turistas en los alrededores de la Sagrada Familia en julio.Albert Garcia (EL PAÍS)

Una simple vuelta por el centro de Barcelona, con varias paradas en lugares emblemáticos como la Sagrada Familia, la Pedrera o La Rambla sirve para constatar que el turismo ha vivido este verano una pronunciada recuperación desde que en marzo de 2020 una pandemia mundial la vaciara, literalmente, de visitantes. En total, la capital catalana ha recibido este verano 1,9 millones de turistas, unas cifras que, aunque todavía se alejan a las del prepandémico 2019 (suponen casi la mitad de entonces), consolidan la recuperación del sector en el primer verano con vacunas. En paralelo, la Costa Brava y el Pirineo de Girona han vivido una mejora todavía mayor y casi han igualado las cifras de 2019 (entonces 3,3 millones) con 3,18 millones de visitas este verano.

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Los datos de visitantes en la ciudad de Barcelona fueron presentados este martes por el primer teniente de alcalde de Economía del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, y el presidente de Turismo de Barcelona, Eduard Torres. Collboni destacó, en declaraciones recogidas por la agencia Efe, que el año 2019 fue el año récord de turistas en Barcelona y que si bien esta temporada se ha quedado “un poco por debajo del 50%” respecto a este año, en comparación con 2020 el incremento ha sido de un 184%.

La realidad es que la llegada de las vacunas a principios de este año pronosticaba una temporada mejor que la de 2020, cuando España empezó a salir en junio de las restricciones más duras del confinamiento y países como Reino Unido o Alemania incluyeron a la comunidad como zona de riesgo. “Efectivamente, se está produciendo una reactivación intensa y en positivo del sector, todos los datos del observatorio apuntan en este sentido”, dijo Collboni. Con todo, la ciudad tiene todavía asignaturas pendientes como el hecho de que la mitad de los hoteles sigan cerrados.

La Costa Brava, otro de los locomotores turísticos de Cataluña (nutrida sobre todo del mercado francés) ha vivido un verano más parecido al de 2019 que al de 2020, entonces muy marcado por las restricciones al ocio nocturno y golpeado por las declaraciones del primer ministro francés, Jean Castex, que recomendó a sus compatriotas no veranear en la comunidad ese verano, lo que provocó cancelaciones.

El Patronato de Turismo gerundense hizo público también este martes el balance del cierre de campaña y su vicepresidente primero, Jaume Dulsat, la calificó de “buena” con un agosto “excelente”, en el que, con 5,7 millones de pernoctaciones, se han incluso superado de antes de la irrupción del covid, en 2019 (5,6 millones). El aumento de los visitantes nacionales ha sido clave para la recuperación.

Dulsat, también alcalde de Lloret de Mar, admitió que el éxito le ha sorprendido y que de hecho su pronóstico eran que esta temporada se asemejara más a la de 2020 que no a la de 2019. En la montaña, el turista, mayoritariamente de proximidad, ha apostado fuertemente por el Pirineo hasta el punto de que esta zona ha pasado de 302.102 visitantes antes de la pandemia a 312.384, lo que supone un incremento del 3,4%.

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