El testimonio de los vencidos asalta el premio Anagrama de ensayo

El mexicano Enrique Díaz Álvarez confronta el discurso de los vencedores con el de los supervivientes, desde Troya hasta la guerra contra el narcotráfico, en ‘La palabra que aparece’

El autor Enrique Díaz Álvarez, ganador del Premio Anagrama de Ensayo 2021 con 'La palabra que aparece', este lunes en Barcelona. [ALBERT GARCIA]
El autor Enrique Díaz Álvarez, ganador del Premio Anagrama de Ensayo 2021 con 'La palabra que aparece', este lunes en Barcelona. [ALBERT GARCIA]Albert Garcia Gallego

La guerra es la guerra… y su lenguaje. Cómo narran la violencia de la batalla los vencedores y sus amanuenses; pero, sobre todo, también cómo se contrapone a eso el testimonio de los vencidos. Sobre ese pulso, desde Troya hasta los últimos conflictos con drones, porfía el politólogo mexicano Enrique Díaz Álvarez en La palabra que aparece. El testimonio como acto de supervivencia, con el que ha asaltado la 49ª edición del premio Anagrama de ensayo, dotado con 8.000 euros.

El alcance ético y político de las prácticas narrativas contemporáneas es el motor de la labor intelectual de Díaz Álvarez (Ciudad de México, 1976), profesor de ciencias políticas y sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde imparte las relaciones entre lenguaje, cultura y poder. Quizá por ello, a la hora de profundizar en la narración de los desastres de la guerra busca también la perspectiva omitida, la historia de los vencidos. Para ello, deteniéndose en conflictos que van desde la guerra de Troya hasta la Segunda Guerra Mundial, con sus episodios macabros del Holocausto y la bomba atómica de Hiroshima, pasando por la conquista de México o la Guerra Civil española, disecciona el alcance público de la narrativa y del arte y su capacidad para conocer también el abuso, el dolor y la injusticia que, normalmente, no suelen contar los vencedores.

“Para comprender la violencia y confrontarla hay que ponerle la palabra, y si quería comprender la violencia de mi país desde 2006 con la guerra del narcotráfico necesitaba contrastarlo con otras experiencias”, fija Díaz Álvarez como génesis de su trabajo. También hay un componente biográfico: estudió en el Colegio Madrid de México, con un profesorado mayormente formado por exiliados republicanos españoles. “Crecí y me eduqué con ellos, con los vencidos: por eso me sé el himno de Riego o hasta muy tarde pintaba tricolor la bandera española, con el morado; tengo, pues, debilidad por la palabra del vencido”.

En esa línea, sostiene que “el primer motín tras una guerra siempre es contarla, narrarla; es muy difícil romper el relato hegemónico”. Entiende así el autor “el testimonio como un acto de resistencia; si el vencido toma la palabra se puede confrontar la historia oficial; encarar la violencia significa poner rostro y llegar a la víctima y para eso necesito el testimonio”. Bajo esa premisa, Díaz Álvarez hace desfilar en su ensayo a pensadores, poetas y escritores que vivieron guerras y violencias clásicas, pero extiende su análisis hasta la tipología de los conflictos más contemporáneos, que abren otras perspectivas y relatos menos convencionales, como comportan los que utilizan ya drones o van más allá de un campo de batalla sin un escenario físico delimitado, como esa guerra contra el narcotráfico en su propio país. Así, Elías Canetti, y su noción de supervivencia, Primo Levi y Homero son algunos de sus bastiones teóricos. Especialmente el clásico griego. “Una guerra siempre debe ser contada desde las dos versiones: que no muriera la versión troyana es la gran lección homérica”, sostiene.

Esa tesis es la que explica que Díaz Álvarez haya incorporado en su estudio, indirectamente, la voz de los sicarios de los cárteles mexicanos de la droga, entendidos como víctimas también. “He hablado con gente que se entrevistó con narcos, con los perpetradores; no para empatizar, pero sí para entender”, acota; una labor de rastreo que explica en parte que haya invertido tres años en el ensayo. “Hay que explorar la zona gris, el camino que va de la víctima al victimario”, sostiene. Y en esa labor, admite que el ensayo “tiene mucho del periodismo narrativo”, de los testimonios de una Svetlana Aleksiévich o del John Hersey de Hiroshima, que, a contracorriente, entrevistó a seis hibakushas del ataque nuclear par dar la otra cara de la realidad.

La voz borrada del vencido

La palabra que aparece, cuya edición llega a librerías este mismo miércoles, sigue la estela reflexiva que iniciaron nombres como Hannah Arendt, cuya presencia tácita estaba ya en algún pasaje de El traslado. Narrativas contra la idiotez y la barbarie, que publicó en 2015 y donde ya ofrecía una tesis indirectamente próxima al libro ahora galardonado, proponiendo entonces la imaginación como un acto de resistencia política. El ensayo de Díaz Álvarez se ha impuesto entre 150 originales en una convocatoria que, con un jurado compuesto por Jordi Gracia, Pau Luque, Daniel Rico, Remedios Zafra y la editora Silvia Sesé, ha dejado como finalista a Una filosofía del miedo, del profesor de la Universidad de Barcelona Bernat Castany Prado, filósofo y también filólogo y conocedor de la obra de Jorge Luis Borges.

El ensayista mexicano, aunque con formas suaves, se muestra inequívoco sobre la reciente polémica de la necesidad de que España y la Iglesia católica pidan perdón por sus excesos en la conquista de América, en un cruce de declaraciones que ha afectado estos días al Papa, al presidente de México Andrés Manuel López Obrador y al expresidente español José Maria Aznar y los dirigentes del PP Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado. “Eso sólo demuestra que la Conquista está viva, que tiene poco de un pasado que siempre se politiza; es difícil obviar que ese episodio fue un hecho violento, con resultados de esclavismo, explotación, pueblos arrasados... Sólo hay que leer las crónicas de Bartolomé de las Casas... Se debería hacer un esfuerzo por salir de discursos nacionalistas, rancios y tribales”. Y recuerda que “la voz que nunca aparece es la de los indígenas, el vencedor siempre borra la voz, la memoria del vencido”. Pero también asegura: “La palabra siempre puede reaparecer, incomodar... y quedarse”. Como su libro.

Sobre la firma

Carles Geli

Es periodista de la sección de Cultura en Barcelona, especializado en el sector editorial. Coordina el suplemento ‘Quadern’ del diario. Es coautor de los libros ‘Las tres vidas de Destino’, ‘Mirador, la Catalunya impossible’ y ‘El mundo según Manuel Vázquez Montalbán’. Profesor de periodismo, trabajó en ‘Diari de Barcelona’ y ‘El Periódico’.

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