Así se alimenta Barcelona

Los mercados y las tiendas de barrio son el gran aliado de la ciudad en la distribución de comida fresca

El campesino Ferran Berenguer recoge verdura de producción ecológica en uno de sus campos del parque Agrario del Llobregat.
El campesino Ferran Berenguer recoge verdura de producción ecológica en uno de sus campos del parque Agrario del Llobregat.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)

Barcelona arranca esta semana los actos centrales de la Capitalidad Mundial de la Alimentación Sostenible: la Semana de la Alimentación Sostenible (14 al 24 de octubre), el VII Foro Global del Pacto de Políticas Alimentarias Urbanas de Milán (19 al 21) y el Gastronomic Forum (18 al 20). Todo con el objetivo de impulsar un cambio en el modelo alimentario en la ciudad, “por salud y por una cuestión ambiental”, argumenta el comisionado de Economía Social y Política Alimentaria, Álvaro Porro.

“El cambio de hábitos responde a las evidencias científicas de que nuestras dietas tienen un exceso de azúcares, grasas y proteína animal y procesada, y a que un tercio de las emisiones están vinculadas al sistema alimentario, también responsable en parte de la desforestación, la pérdida de fertilidad del suelo o la contaminación de acuíferos”, señala Porro, que celebra el protagonismo que “los mercados y las tiendas de proximidad” tienen en Barcelona, donde distribuyen dos tercios de los alimentos frescos, una singularidad de la ciudad: “Deben ser los grandes aliados del modelo alimentario”. En España, de media, mercados y tiendas solo distribuyen un tercio de la comida fresca.

Pero ¿cuál es el punto de partida? Es lo que busca explicar el estudio ¿Cómo se alimenta Barcelona?, sobre el sistema alimentario de la ciudad, encargado por el Ayuntamiento a las profesoras universitarias Rosa Binimelis (doctora en Ciencias Ambientales, autora de libros y artículos sobre sistemas alimentarios e integrante de la Cátedra de Agroecología de la Universidad de Vic) y Anna Roca Torrent, geógrafa, consultora agroterritorial y profesora asociada de las universidades de Girona (UdG) y Oberta de Catalunya (UOC). Estos son sus principales puntos.

Poco suelo agrario. Barcelona apenas tiene superficie agrícola por la presión urbana, que entre 1956 y 2018 comportó una pérdida de suelo agrario en el área metropolitana del 80,5% (casi 22.000 hectáreas). La huerta es el cultivo mayoritario en el Baix Llobregat y el Maresme. En la ciudad hay 119 huertos urbanos, cuya producción es limitada pero tienen valor comunitario.

La producción ecológica se multiplica. En el área de la capital, el cultivo ecológico ha crecido en las dos últimas dos décadas, hasta multiplicarse por 16 (de 2.764 hectáreas en 2000 a 45.055 en 2020). Pero la producción ecológica es solo el 7% de los cultivos en Cataluña. La Unión Europea tiene como objetivo que en 2030 el 25% de la producción sea ecológica.

300 pescadores. La Cofradía de Pescadores tiene 38 barcos y ocupa a 300 personas. Las técnicas de pesca más sostenibles, con artes menores, son las más minoritarias en la cofradía. La pesca sufre por la dificultad de relevo generacional.

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Empresas agroalimentarias. La ciudad tiene 300 y es la sede del 3% de las del sector en Cataluña. Destacan las vinculadas a la elaboración y conservación de pescado y marisco vinculadas a la actividad del Puerto y Mercabarna (34 empresas, un 12% del total). Hay 20 empresas de pan y pastas (7%) y 59 de preparación y conservación de fruta y hortalizas (el 6%). También hay cárnicas: 113 firmas, el 4,5%.

Mercabarna y el Puerto, hubs alimentarios globales. Los productos agroalimentarios representan el 21% del tráfico portuario. Mercabarna es uno de los grandes mercados mayoristas de Europa y comercializa cada año más de dos millones de toneladas de alimentos frescos, flores y plantas. El 31% de sus ventas van a mercados municipales y comercio de barrio; un 30% a exportación; un 23% a supermercados, un 11% a hostelería, restauración y catering; y un 5% a otros mayoristas.

Mercado mayorista de ecológico. De la fruta y verdura que comercializa Mercabarna, el 70% procede de España (el 12% de Cataluña) y el 30% se importa. Mercabarna abrió en 2020 el Biomarket, el primer mercado Mayorista de agricultura ecológica de España y el segundo de Europa.

Distribución de alimentos concentrada. El estudio indica que la distribución y logística de los alimentos del entorno metropolitano cada vez está más concentrada en centros privados que bien pertenecen o bien trabajan para las principales cadenas de supermercados.

Hábitos de consumo. El 63,7% de las compras alimentarias se hacen en los supermercados, el 16,2% en las tiendas de barrio y el 14% en los mercados. Las compras de fresco están muy repartidas entre los tres canales: 32,3% en mercados, 31,9% en tiendas de barrio y 31,6% en supermercados. El comercio que vende alimentos ecológicos representa solo el 5,9% de las tiendas.

43 mercados municipales. Son un patrimonio singular de la ciudad: tienen 2.148 paradas que emplean a 8.000 personas y generan un impacto de 1.100 millones de euros. También hay siete mercados de payés de fin de semana. En 2018 la ciudad tenía 57 grupos de consumo.

Compran las mujeres. El estudio apunta que, en todos los tramos de edad, son las mujeres quienes mayoritariamente hacen la compra.

Restaurantes: prescriptores y consumidores. En Barcelona había en 2019 11.155 bares y restaurantes censados. La pandemia impactó fuerte en el sector y en junio de 2020 la cifra había caído a 9.300. El 90% son negocios independientes y el 10% pertenece a cadenas. El 68% se focalizan a propuestas de cocina mediterránea o local y el 30% son cocinas temáticas especializadas (sobre todo italiana, china, japonesa, árabe y americana).

Inseguridad alimentaria y obesidad infantil. Una parte de la población no puede acceder a alimentos suficientes y de calidad para mantener una dieta adecuada. En 2016 afectaba al el 8,4% de los hogares y hasta a un 24,8% en las familias más desfavorecidas. En la ciudad, la obesidad infantil afecta al 7% de los niños de 3-4 años; a un 12,7% de los de 8-9 años y a un 6,5% de los adolescentes. La obesidad es más frecuente en los barrios de menor renta.

El desperdicio alimentario. Calculado en 2012 en Cataluña (no hay datos de la ciudad) es de unos 35 kilos por persona y año, el 7% de la comida adquirida. Con un coste de 112 euros por persona y año. El 58% del desperdicio alimentario se produce en el ámbito domestico, el 16% en supermercados y la restauración es responsable del 12%.

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Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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