Un Cruïlla de 71 premios Grammy

El festival de música de Barcelona, que se celebrará con normalidad entre el 6 y el 9 de julio, reitera su vocación local y marca acento latino en su programación

Concierto de Fuel Fandango en la tercera y última noche del festival Cruïlla de Barcelona del año pasado, coincidiendo con la quinta ola de la pandemia en el que el número de contagios.
Concierto de Fuel Fandango en la tercera y última noche del festival Cruïlla de Barcelona del año pasado, coincidiendo con la quinta ola de la pandemia en el que el número de contagios.Albert Garcia (EL PAÍS)

Juan Luis Guerra (27 premios Grammy), Rubén Blades (22 premios Grammy) y Residente (22 premios Grammy) son la terna que el festival Cruïlla, que se celebrará entre el 7 y el 9 de julio en el Parc del Fórum, pondrá en liza la noche grande del sábado. Un trío multigalardonado que subraya el acento latino con el que el festival quiere marcar distancias con otros certámenes de personalidad más anglosajona y que ofrecerá el único concierto de Rubén Blades en Europa.

El Cruïlla sacó pecho mediante una edición que volverá a ser normal, sin mascarillas, ni distancia social ni pasaporte covid y que ha presentado este miércoles en la primera rueda de prensa no pandémica que convoca en tres años. Pero a tenor de los tiempos que corren, su director, Jordi Herreruela, ha comenzado no por el cartel, sino apuntalando el compromiso de su certamen con la sostenibilidad.

Unas medidas que se traducen en apostar por el público local, anulando así los desplazamientos en avión y su enorme huella de carbono, conectándose a la red eléctrica para eludir lo máximo posible los generadores de gasoil, estudiando cómo eliminar el plástico de los envases, moderando su capacidad a 25.000 personas en un espacio de más de 100.000 metros cuadrados (lo que por media otorga a cada espectador cuatro metros) y limitando su capacidad del miércoles a 15.000 personas “para minimizar nuestro impacto en el barrio que nos acoge”, apuntó Herreruela. En sus palabras, resumiendo un sinfín de medidas para minimizar su impacto ambiental y social, “aquellos grandes acontecimientos que no reduzcan su impacto no sobrevivirán”, presagió.

Cartel de la actuación de Rubén Blades en el Festival Cruïlla el próximo 9 de julio
Cartel de la actuación de Rubén Blades en el Festival Cruïlla el próximo 9 de julio@CRUILLABCN (@CRUILLABCN)

Estas medidas afectan incluso a unos horarios que buscan evitar molestias a los vecinos, ya que mientras que sus días fuertes, viernes y sábado, el festival tendrá un horario normal entre las 18 horas y las 5 de la mañana, el miércoles concluirá a las 23 horas y el jueves a las 24,30 horas, estando ambos días consagrados a los más jóvenes con un cartel ad hoc y limitación de precios a 25 euros (viernes y sábado la entrada sencilla cuesta 65 euros). Nuevos tiempos, nuevas políticas.

En el apartado artístico, con un acento latino reforzado por artistas como Trueno (popular hip-hopero argentino) o Molotov, nombres como Jack White, Duran Duran, Rigoberta Bandini, Tanxugeiras, Hot Chip, Tote King, Rels B, Zahara, Rozalén y un largo etcétera que alcanzará los 50 artistas.

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Además, como es habitual, programación de comedia aún por cerrar y una creciente programación de arte en un certamen que busca su lugar bajo el sol huyendo del modelo tradicional de macrofestival. Todo ello cuesta seis millones, de los que un 75% se recupera con recursos propios (entradas y barras), un 22,5 % mediante patrocinios y menos de un 3% por subvenciones. Y como banderín de enganche un verbo: bailar, “que es lo que nos prohibió la pandemia”, recordó Herreruela.

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