La manifestación de la comunidad educativa contra el consejero Cambray pincha

Unos 1.000 docentes, familias y alumnos salen a la calle a favor de la escuela pública y piden la dimisión del titular de Educación

Manifestación de profesores, estudiantes y familias a favor de la educación pública, este sábado en Barcelona.
Manifestación de profesores, estudiantes y familias a favor de la educación pública, este sábado en Barcelona.Massimiliano Minocri (EL PAÍS)

La manifestación en favor de la educación pública y contra el consejero de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray, no ha logrado la concurrencia esperada. Unas 1.000 personas, según la Guardia Urbana, han marchado este sábado por el centro de Barcelona por “una escuela pública de calidad y en catalán” y para exigir respeto y diálogo al consejero. Sea por el buen tiempo o por el cansancio del sector, la poca capacidad de convocatoria no supone un buen augurio de cara a las nuevas jornadas de huelga anunciadas por los sindicatos: dos días de paro completo -el 25 de mayo y el 9 de junio- y dos parciales, el 17 de mayo y el 2 de junio.

La organización de la manifestación ya partía con cierta polémica. La unidad que los siete sindicatos habían mostrado en los últimos meses se rompió. CCC OO, UGT y la USOC, los sindicatos presentes en la privada, decidieron descolgarse después de que las asociaciones de familias (aFFaC) se sumaran a la manifestación, pero a condición de incluir en las reivindicaciones la supresión de los conciertos educativos. Finalmente, Comisiones sí ha decidido añadirse en el último momento.

La aFFaC ha criticado el “menosprecio y la falta de respeto del Departamento de Educación hacia la comunidad educativa y las familias” y ha denunciado que, en una reunión reciente, sus responsables acusaron a las AFA de “funcionamiento irregular”, y por eso han decidido que las actividades de ocio que se programen en septiembre, para compensar la jornada intensiva, la contraten los directores. Belén Tascón, presidenta aFFaC, ha insistido en la importancia de que sean las AFA las responsables de esta hora porque “contratan los proyectos educativos que están más de acuerdo con el funcionamiento del centro”.

Iolanda Segura, portavoz de USTEC-STEs, sindicato mayoritario, ha pedido que los 40 millones de euros destinados a subvencionar estas empresas privadas “se destinen a cosas más prioritarias como el retorno del horario lectivo, no solo en la primaria sino también en la secundaria” porque supone, dice, “una atención más individualizada”. Considera que la reducción de la hora lectiva en primaria ha sido “un paso adelante”, pero exige que también se de en secundaria para que “no se divida ni se discrimine el alumnado”.

El sentimiento de cansancio entre los docentes es compartido. Susana Reigada, profesora en el Institut Escola Arts, confiesa: “Tenemos muchas problemáticas en el aula y muchas de cosas las hacemos gracias a nuestra vocación y creemos que esto está yendo en detrimento del alumnado”. Emili Agüado, profesor durante 38 años, ve la situación como “complicada por las intenciones de buscar beneficio en la externalización y privatización de lo que hasta ahora han sido los servicios públicos”. Otro sector que ha tomado protagonismo en la jornada de este sábado ha sido el de los estudiantes. Oriol González, portavoz del Sindicato de Estudiantes, ha declarado que “defender la unidad de todo el sector educativo es una necesidad”

La comunidad educativa pretende que la jornada de este sábado signifique “un pistoletazo de salida para un nuevo ciclo de huelgas en mayo y junio para forzar una negociación real”, pero la verdad es que los próximos paros demostrarán hasta qué punto los sindicatos mantienen la fuerza suficiente para exigir más mejoras al Departamento.

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