GABRIEL RUFIÁN
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Rufián en el Parlament

El portavoz de Esquerra en el Congreso ha sido desautorizado por el presidente de la Generalitat por llamar “tarado” a Puigdemont

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, en una intervención este miércoles en el pleno.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, en una intervención este miércoles en el pleno.Eduardo Parra - Europa Press (Europa Press)

El portavoz de Esquerra en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha logrado este miércoles algo realmente difícil: ser protagonista del pleno del Parlament de Cataluña sin estar presente. No solo eso. Rufián también ha conseguido algo insólito en nuestra tradición política: que el presidente de la Generalitat, compañero de partido, le haya desautorizado durante una intervención parlamentaria.

Pero Rufián no es un político convencional, ya lo sabemos. No hay muchos casos de dirigentes capaces de decir en televisión algo así: “El tarado es el que declaró la independencia”. ¿Cómo ha podido llegar a decir eso un político independentista? Pues defendiéndose de un célebre tuit de octubre de 2017 (escribió “155 monedas de plata” para acusar de traidor a un Carles Puigdemont que en ese momento dudaba de proclamar la DUI; qué tiempos). Ya saben que Rufián siempre trata de ser ocurrente, y en esta ocasión la acrobacia verbal se ha salido de madre. Como Marc Márquez patinando por haber tomado una curva con inclinación excesiva.

En Junts per Catalunya se han indignado, y Pere Aragonès ha tratado de taponar la nueva vía de agua con una desautorización sin matices: “Discrepo absolutamente de estas palabras.” El presidente aún disfrutaba del amplio consenso sobre el catalán en las aulas y no estaba dispuesto a que el locuaz portavoz en el Congreso le aguara la fiesta. Josep María Jové, líder de Esquerra en el Parlament y fiel escudero de Oriol Junqueras, ha rematado la faena: “Todo el apoyo al presidente Puigdemont.”

Sin otra salida posible, Rufián se ha dado prisa en dar una marcha atrás que ni Michael Jackson en sus mejores coreografías: “Las afirmaciones han sido muy desafortunadas, se podía explicar de muchas maneras distintas, y lo he explicado de la peor.” Pero Twitter ya hervía, y al dirigente republicano solo lo defendía su amigo Joan Tardà.

A priori, Esquerra espera que el follón acabe aquí. De momento. Porque lo cierto es que Rufián lleva tiempo representando el papel de martillo de Junts per Catalunya. Recuerden que fue el dirigente de ERC que más criticó los contactos del entorno de Puigdemont con presuntos emisarios del Kremlin. Tener a un Mister Hyde es algo que los partidos suelen abonar, para que el líder de turno quede como un Doctor Jekyll amable. Pero en este caso queda la duda de hasta qué punto Hyde se ha emancipado de Jekyll y está actuando por iniciativa propia.

Hace unos meses, causó sorpresa la decisión de ERC de designar a Gabriel Rufián como alcaldable de Santa Coloma de Gramenet, un destino muy poco relevante para alguien acostumbrado a estar en primera línea. El propio afectado se apresuró a decir que la candidatura no era incompatible con seguir en el Congreso, evidenciando que la designación no le ilusionaba.

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Hace tiempo, un viejo dirigente de ERC me comentó que las expectativas políticas de Rufián podrían llegar a chocar con el papel que el partido le tenía designado, y que eso sería fuente de conflicto. Quién sabe si estamos asistiendo al arranque de algo así.

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