La víctima de una agresión homófoba en el metro de Barcelona: “Prefiero no dar muestras de afecto en público para evitar problemas”

La Fiscalía pide cinco años de cárcel para dos de los presuntos agresores en el primer juicio por un ataque homófobo en el transporte público en Cataluña

Un joven sufrió un ataque homófobo en el metro de Barcelona en enero de 2019. Tres años y medio después se ha celebrado el juicio este viernes, el primero por una agresión con esta motivación en el transporte público en Cataluña. La Fiscalía ha pedido cinco años de cárcel para dos de los presuntos agresores. Un tercer atacante, que en el momento de los hechos era menor de edad, llegó a un acuerdo con el ministerio público hace unos meses tras reconocer la agresión, por lo que fue condenado a 22 meses de libertad vigilada. La víctima ha señalado que después de estos hechos ha sufrido ansiedad: “Ahora prefiero no dar muestras de afecto en público para evitar problemas”, ha agregado. El proceso ha quedado visto para sentencia.

El afectado subió al metro en la estación de Rocafort, cerca del centro de Barcelona, a las seis de la mañana del 12 de enero de 2019, de camino al trabajo. Ese día llevaba una camiseta con “una figura del mundo gay”, según ha relatado durante el juicio, además de una leyenda que decía en inglés “aliméntame y dime que soy guapo”. La víctima entiende que la camiseta fue como una “señal” para los acusados. El grupo de cuatro individuos, que a esa hora volvían de una fiesta y se encontraban en estado de ebriedad, según han reconocido, realizaron “gestos asociados a la feminidad”, “como burlándose” del joven, según ha recordado este. Pronto se acercaron al asiento donde estaba sentado, lo que motivó que se cambiase de lugar, al sentirse “inquieto” por su seguridad. Ellos lo siguieron. “Eres hombre o eres maricón”, le gritaron, mientras la víctima intentó dar parte a la seguridad a través del interfono del vagón.

Cuando llegó a la estación de Urquinaona, unos minutos después, los cuatro individuos bajaron del vagón detrás del denunciante. Él pensaba que ya había acabado todo, según ha descrito al dar su testimonio, pero de repente se notó en el suelo. Lo habían empujado junto a las escaleras, hacia el final del andén. Entonces empezaron a golpearlo. “Tenía sensación de estar rodeado, de estar acorralado”, ha agregado la víctima. Las imágenes recogidas en la estación de metro, retransmitidas durante el juicio, muestran sangre en su rostro. Hubo una lesión en el ojo y una herida que requirió sutura, además de moratones que aparecieron en los días posteriores. Ante la pregunta de los letrados, la víctima ha reconocido que después de estos hechos ha sufrido “ansiedad” al ir en el transporte público. Esto también lo llevó a irse de Barcelona por un tiempo. Además, ha añadido, si va con un chico le “cuesta mucho dar la mano”, y prefiere “no dar muestra de afecto en público para evitar problemas”.

“Es un crimen de odio para generar inseguridad a las personas LGTBI, para que no puedan acceder al espacio público con libertad”, ha destacado en una intervención previa al juicio la representante de la víctima, Laia Serra. La letrada también ha señalado la importancia de que tanto el Observatorio contra la Homofobia, el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y la Fiscalía en representación del Estado hayan “trabajado de manera coordinada” en este caso. “Los hechos habrían quedado impunes y hoy no serían juzgados”, ha considerado el regidor del Consistorio Marc Serra (Barcelona en comú) sobre el respaldo de estas entidades en el juicio: “Por lo tanto, creo que merece una reflexión sobre los recursos que destina el sistema judicial a atender estos casos tan graves”.

El Observatorio contra la Homofobia ha notificado 22 incidencias relacionadas con la discriminación LGTBI en el transporte público entre el 2020 y el 2021, además de otras ocho durante el presente año. Por su parte, el Consistorio notifica entorno a 80 agresiones homófobas al año, según ha apuntado Marc Serra, que también ha subrayado que la mayoría de denuncias consisten en “delitos contra la integridad moral, es decir, insultos y vejaciones”, lo que ha distinguido del juicio que se ha celebrado este viernes, un caso de agresión física que no representa “la mayoría” de los casos. Desde 2021, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) ha desarrollado un protocolo de actuación contra estos casos de discriminación, que consiste en reforzar la formación de los agentes que prestan atención al público, así como la coordinación con los Mossos d´Esquadra y la Guardia Urbana. También se ha incrementado la iluminación en las estaciones: “El caso que hoy llega a juicio”, ha señalado Serra, “ha servido también para transformar los espacios de transporte público de la ciudad”.

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