Hallada en una cueva de Lleida una placa con grabados artísticos de hace 14.000 años

El descubrimiento se ha hecho en el mismo sector donde se encontró el esqueleto parcial de la ‘Homo sapiens’ de La Noguera

La placa con grabados de hace 14.000 años (Paleolítico Superior).
La placa con grabados de hace 14.000 años (Paleolítico Superior).Ramón Gabriel (EFE)

Un equipo del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universidad Autónoma de Barcelona (CEPArq-UAB) ha identificado la primera plaqueta con grabados artísticos del Paleolítico Superior hallada en un yacimiento del prepirineo de Lleida, que tendría una antigüedad de unos 14.000 años. Según han afirmado los responsables de la excavación este jueves en el Museo de Lleida, se trata de una plaqueta con grabados por ambos lados, encontrada en el abrigo de la Cova Gran de Santa Linya (Avellanes-Santa Linya, Lleida). “Esta representación artística identifica un nuevo elemento singular que viene a sumarse al rico y amplio registro arqueológico que en los últimos veinte años está proporcionando la investigación en este yacimiento, clave en el actual desarrollo de la arqueología de Cataluña”, ha dicho Rafael Mora, director del CEPArq y catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB.

El descubrimiento de la plaqueta se ha realizado en el mismo sector de la excavación donde se halló el esqueleto parcial de la Homo sapiens Linya, la mujer de la Noguera, pero en un nivel de ocupación que se originó unos siglos antes. El hecho de haber recuperado la plaqueta dentro de un contexto arqueológico en el que se extrajeron carbones fechados mediante la técnica del carbono 14 ha permitido su datación.

Los grabados reproducen figuras de un alto contenido simbólico para los primeros pobladores del nordeste peninsular: “Hay elementos y recursos visuales con los que narrar historias o concretar espacios que denotan que la persona o personas que los ejecutaron eran inteligentes y técnicamente diestras, y que combinando escasas líneas eran capaces de generar visualizaciones con un alto contenido empático que hemos podido descodificar miles de años después”, destaca el investigador Jorge Martínez-Moreno.

La cara A muestra numerosos trazos distribuidos por la superficie del soporte, lo que ha dificultado la lectura de la composición que contiene, pero, tras un escaneado 3D junto con otras técnicas visuales, se reconoce una primera figura, a partir de lo que parece una pequeña cara de perfil sobre la que se asienta una imponente cornamenta. A partir de la cabeza, un grueso trazo diseña las líneas del lomo y vientre, al que se adosan varios apéndices que corresponden con las extremidades. Esta disposición sugiere un animal en reposo y los grandes cuernos que exhibe identifican a un macho de bucardo, la cabra propia del Pirineo extinta desde el año 2000.

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