Aragonès reta a Sánchez con un referéndum: “Si tan convencido está de que el diálogo neutraliza el independentismo, que ponga las urnas”

El ‘president’ indica que los acuerdos de la reunión entre gobiernos son el preludio de una negociación por la “autodeterminación y la amnistía”

Pere Aragonès, presidente de la Generalitat, en un momento de la rueda de prensa.
Pere Aragonès, presidente de la Generalitat, en un momento de la rueda de prensa.Massimiliano Minocri

El presidente de Cataluña, Pere Aragonès, ha querido despedir este martes el curso político marcando músculo independentista y ha lanzado un desafío al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. “Si tan convencido está de que el diálogo neutraliza o minimiza el independentismo, que ponga las urnas”, ha espetado Aragonès, que luego ha añadido: “Si no las pone es porque sabe que no van a ganar”. En un balance ante la prensa para analizar el fin del curso, el jefe del Ejecutivo catalán ha valorado positivamente el resultado de la mesa de diálogo de la semana pasada, pero la ha definido como un mero punto de partida para que Cataluña pueda alcanzar objetivos más ambiciosos como el de la amnistía y la autodeterminación.

Tras la conclusión del Consell Executiu, Aragonès ha vaticinado que el “conflicto político” en Cataluña seguirá mientras “la ciudadanía no pueda votar”, señalando que sus objetivos siguen siendo la “amnistía y la autodeterminación”. “Seguimos convencidos de que los ciudadanos de Cataluña tienen derecho a decidir el futuro de este país”, ha dicho Aragonès, volviendo a incluir así el referéndum en la agenda tras quedar aparcado la semana pasada en la mesa de diálogo. El president ha recalcado que se han producido acercamientos entre los dos Gobiernos como el compromiso de “desjudicialización” del conflicto y ha señalado que antes de fin de año deben producirse cambios legislativos, aunque sin mencionar explícitamente la reforma del delito de sedición.

“Nadie nunca más debe entrar en prisión ni ir al exilio, ni que su casa y su patrimonio queden en peligro por su compromiso político”, ha subrayado Aragonès, que ha instado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a construir las mayorías parlamentarias suficientes para lograr la reforma del delito de sedición después de que este afirmara el lunes en Albania que no las veía actualmente. Una veintena de exaltos cargos del Govern, entre ellos el presidente del grupo de ERC en el Parlament, van a ir a juicio por su implicación en la celebración en el referéndum del 1-O. Aragonès ha rehuido hasta en cuatro ocasiones aclarar si ERC condicionará su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado a la consecución de ese acuerdo.

Con su discurso, el president ha querido reivindicar su apuesta por la estrategia del diálogo y replicar así las críticas de Junts, su socio de gobierno, y de la CUP, que han juzgado escasos los resultados de la mesa de diálogo hasta ahora. Tras admitir la dificultad que entrañan las exigencias del independentismo, Aragonès, que ha señalado que el apoyo del 41% a la independencia del último sondeo del CIS catalán es similar al de 2017, ha llamado a huir de discursos victimistas: “Si hace cuatro años alguien nos hubiera dicho que estaríamos sentados con un Gobierno que reconoce la existencia de un conflicto político, nadie lo hubiera creído posible”. En ese escenario, ha admitido que la negociación debe ir paso a paso y que el diálogo no cese: “Estamos lejos porque mantenemos la misma postura que el primer día: autodeterminación y amnistía”.

Aragonés, momentos antes de la rueda de prensa, este martes en Barcelona.
Aragonés, momentos antes de la rueda de prensa, este martes en Barcelona. MASSIMILIANO MINOCRI

La comparecencia de Aragonès, tras la reunión del Govern, marca un punto y aparte en la agenda política catalana. El caso de Laura Borràs, la apertura de su juicio oral por el fraccionamiento de contratos públicos para beneficiar a un amigo suyo y su posterior suspensión como presidenta del Parlament, ha llenado de agitación las últimas semanas y ha añadido tensión al pacto de conveniencia que mantienen Esquerra y Junts en el Govern. Junts es muy crítica con la voluntad pactista de Esquerra, y ha despreciado las iniciativas surgidas de la reunión entre gobiernos que se celebró el 27 de julio.

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En el marco de la mesa de diálogo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez se comprometió a solicitar formalmente que se permita el uso del catalán en el Parlamento europeo. Y, al mismo tiempo, impulsar una reforma del reglamento del Senado para ampliar el uso de las lenguas cooficiales de España. El Gobierno expresó además su apoyo a la nueva ley catalana sobre los idiomas en la enseñanza, aprobada en el Parlament con el respaldo de los socialistas, y con la que se frenó la aplicación de la la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que fijaba un 25% de clases en castellano en las aulas.

Durante su discurso, Aragonès ha apelado a la “cohesión” y “fortaleza” del Govern y ha afirmado que con iniciativas legislativas elaboradas con “consenso” y “rigor” han frenado la aplicación de esa sentencia que el TSJC ha elevado al Tribunal Constitucional. Junts secundó finalmente esa reforma tras desdecirse del primer acuerdo. Pese a las diferencias con su socio, Aragonès ha negado cualquier atisbo de crisis en el Palau de la Generalitat y ha reivindicado la “cohesión y fortaleza” de la alianza ERC-Junts. Su objetivo, ha señalado, es aprobar las cuentas de 2023 con En Comú Podem y la CUP. Las de 2022, las ha aprobado con los comunes.

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