La huelga de cazadores agrava la amenaza por el exceso de jabalíes

El colectivo rechaza comunicar las zonas de las batidas con antelación

Un grupo de jabalíes pasean junto a las casas del barrio de Las Planes, en el parque de Collserola, en Barcelona, este mes de agosto.
Un grupo de jabalíes pasean junto a las casas del barrio de Las Planes, en el parque de Collserola, en Barcelona, este mes de agosto.ALBERT GEA (REUTERS)

Los cazadores de Cataluña han colgado la escopeta. Ayer, primer día del periodo hábil de caza mayor —que acaba el 26 de marzo— iniciaron una huelga indefinida. Por primera vez en la historia, el colectivo ha adoptado un paro indefinido para protestar por la obligación de comunicar las zonas de las batidas con antelación, una exigencia incluida en la actual Orden de Vedas. Ven “inviable” cumplirla y se sienten víctimas pese a que son la “primera línea de defensa ante un problema de país”, como la superpoblación de jabalíes, que no tienen otro depredador. “Se nos exigen más deberes que a nadie y se nos pisan derechos en el uso del medio natural, frente a la impunidad de colectivos que van al bosque pensando que es de todos, cuando un 75% es privado”, indica el vicepresidente de la Federación de Caza de Girona, Joan Espona.

La población de jabalí no deja de crecer. El sector calcula que, al no salir a cazar ayer, se habrá dejado de abatir a unos 5.000 ejemplares. La temporada pasada cazaron 66.975 animales. El problema, exponen, es que cada vez hay menos cuadrillas: en 2008 contabilizaron unos 100.000 cazadores activos, por los 60.000 del año pasado. De estos, el 55% está en edad de jubilación.

Las 180 cuadrillas de Girona, las más afectadas porque es donde se concentra el 67% de los cerca de 250.000 jabalíes que calculan hay en Cataluña, mantienen el compromiso “unánime” de dejar las armas en casa y hacer limpieza de caminos y bosques hasta llegar a un acuerdo.

Unió de Pagesos apoya el parón de los cazadores y denuncia una “plaga” de jabalíes. El sindicato reclama que se declare la emergencia cinegética y que se usen todas las medidas posibles para reducir la densidad de población de este animal. Entre mayo y julio se han realizado censos de jabalíes en parajes agrícolas de Áreas Privadas de Caza (APC) de les Gavarres y Rocacorba, donde la conflictividad por daños es mayor, y se ha analizado la afectación en cultivos antes y después de la siega. Han visto más animales tras la siega, ya que buscan el grano caído al suelo. En julio se detectaron 614 en dos APC en las Gavarres y 306 en una de Rocacorba. También han servido para activar actuaciones cinegéticas excepcionales. De junio a agosto, los cazadores han hecho unas 500 comunicaciones para cazar en cultivos donde denunciaron daños.

Las demandas de los cazadores se centran en eliminar el punto 8.3. de la Orden de Vedas de este año (comunicación anticipada de batida) además del compromiso de que serán resueltos los agravios acumulados durante años. Tras diversas reuniones, ven la “buena voluntad” del Departamento de Acción Climática de la Generalitat, pero consideran que necesitan “más que promesas de actuaciones futuras y que la buena voluntad se concrete en hechos”, afirma Espona. La semana pasada se reunió junto con el presidente de la Federación de Girona, Josep Blanquera, con la Directora General de Ecosistemas Forestales, Anna Sanitjas, entre otros. No se avanzó en el “punto crucial” de la negociación. Propusieron comunicar la batida solo cuando fuera en terrenos públicos y no en APC donde tengan acuerdos con los propietarios. El Departament lo consideró “insuficiente”.

Para Sanitjas, el trabajo que hacen los cazadores “es clave e importante como servicio público”, pero insiste en que el Departamento necesita saber con antelación el lugar de las batidas “para hacer compatible la caza con que la gente vaya al medio natural con seguridad”. El objetivo es que, consultando una web, la ciudadanía pueda saber dónde se realizan. Para reconocer el esfuerzo al colectivo, destinarán por primera vez en toda Cataluña 1,05 millones en ayudas, equivalentes a entre 20 y 25 euros por jabalí capturado que se introduzca en la cadena alimentaria, y avanza que trabajan con Interior para “sancionar actuaciones organizadas que pretendan boicotear las batidas”.

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Población descontrolada

Las poblaciones de jabalí han crecido este año en Cataluña una media de un 15%, un 37% en el Alt Empordà con una densidad de 17,5 individuos por kilómetro cuadrado. La principal causa es el aumento de fertilidad de las hembras por la excepcional añada de bellota de otoño de 2020 que les facilitó mucho alimento. Las máximas densidades siguen en el noreste, en la Garrotxa —donde una sola cuadrilla cazó 1.000 ejemplares—, las Guilleries, el Montseny, y sectores de cordilleras prelitorales, como Montnegre, les Gavarres o Collserola. Son zonas con alta pluviometría y grandes superficies de bosques productores de frutos (encinas, robles) y cultivos de regadío, que les sirven de alimento. En Lleida y Tarragona, con menos bosques y más sequía, la densidad es menor.

Es necesario bajar la densidad de población de los jabalíes para reducir los problemas que generan: daños en cultivos, accidentes, riesgos sanitarios, presencia en zonas urbanas y daños a la biodiversidad. Según la consultora medioambiental Minuartia, las poblaciones “no parecen estar cerca de tocar techo y tienen potencial para crecer más”. “Su gran expansión geográfica y demográfica se debe a su capacidad adaptativa, y a su alta tasa reproductora, excepcional entre los grandes mamíferos”, valora. El programa de seguimiento del jabalí exhorta a seguir aplicando medidas para reducir la densidad con la presión de la caza, aumentando la efectividad de las batidas y aplicando otras medidas donde sea necesario, como por ejemplo la actuación de los agentes rurales.

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