El Gobierno catalán rebaja su plan legislativo ante la falta de apoyos en el Parlament

Aragonès se enfrenta a su primer pleno en la Cámara en medio de la polémica por la crisis de los Mossos y con el apoyo a varias iniciativas en el aire

El consejero de Interior, Joan Ignasi Elena (izq.) y el titular de Investigación y Universidades, Joaquim Nadal (der.), a su llegada a la reunión semanal del Ejecutivo catalán.
El consejero de Interior, Joan Ignasi Elena (izq.) y el titular de Investigación y Universidades, Joaquim Nadal (der.), a su llegada a la reunión semanal del Ejecutivo catalán.Andreu Dalmau (EFE)

El nuevo Govern de Pere Aragonès tendrá hoy en el Parlament un estreno más que accidentado tras las férreas críticas que ya le han formulado los siete grupos de la oposición. El president dará cuenta por primera vez de los cambios en su Ejecutivo monocolor que ayer ya admitió que deberá revisar a la baja de previsión de leyes, decretos y reglamentos pactados con sus exsocios de Junts hace más de un año. El calendario no ha acompañado porque la comparecencia del jefe del Govern coincide precisamente con la explosión de la grave crisis en la cúpula de los Mossos d’Esquadra. Con solo 33 escaños sobre 135, Esquerra se arriesga a exhibir su extrema vulnerabilidad en el hemiciclo y a perder varias votaciones.

Pese a que el Ejecutivo no quiere mostrar dependencia de alguna suma fija en el Parlament, la realidad se impone y el propio Govern comienza a replantar su incierto curso. No se trata solo de un tema ideológico —tanto ERC como Junts asumen que habían hecho renuncias para poder mantener a flote pactos como el de Presupuestos—, sino también de una cuestión material. De ahí que la portavoz, Patrícia Plaja, aceptara ayer que se replanteará a la baja el plan normativo aprobado hace un año. El documento incluye las normas (leyes, decretos o reglamentos) que se espera aprobar y llevar a tramitación al Parlament. La “revisión inmediata” que se pondrá en marcha implica renunciar a objetivo de 209 normas de nuevo cuño, a parte del impulso final de unas 170 ahora en trámite. Plaja recordó que ya se establecía para este trimestre una posibilidad de replanteamiento si había “causas justificadas”.

Plaja explicó que la orden dada por Aragonès pasa por priorizar en el nuevo plan las leyes o proyectos “que puedan conseguir más apoyo” en la Cámara; que cuenten con “más consenso social” para salir adelante y, finalmente, que a fecha de hoy estén más avanzadas en su trámite. La actual lista había sido pactada con Junts y muchos de los trámites habían sido iniciados por sus consejeros, con lo cual en las filas republicanas esperan que sus exsocios no las dejen en la cuneta. Precisamente una norma que se encaja en ese supuesto es la ley que permitiría al Idescat poder contar con nuevas fuentes de información para sus estadísticas, que el extitular de Economía, Jaume Giró, defendió en mayo y se enfrenta hoy al cedazo de la nueva realidad parlamentaria. Junts no ha aclarado qué votará.

Esquerra se arriesga a perder votaciones en esta sesión plenaria

Con un tono contundente, preludio del que posiblemente utilice en el pleno, el socialista Salvador Illa calificó ayer de “muy malas noticias” que el nuevo Govern se estrene reconociendo que el 1 de enero no estarán aprobados los presupuestos y con la grave crisis de Interior, que ha sufrido el sexto cambio en su cúpula en cinco años. “Es inaudito que el consejero Elena no haya comparecido”, afirmó el también jefe de la oposición, que no descartó la reprobación del exsocialista. En declaraciones a TV-3, Illa dio muestras de indignación ante la decisión de Aragonès de no aceptar de entrada su oferta de negociar las cuentas cuanto el PSC tiene los mismos escaños y más votos que ERC. “Lo hice ya antes de que su Govern colapsara. ¿Quiere que le vote gratis? Esto no va a sí. Que saque entonces 68 escaños; mientras tengas 33, sit and talk (siéntate y habla)”, dijo Illa con sarcasmo en alusión a la frase que el independentismo acuñó para exigir que el Gobierno negociara y poniendo en duda quién manda en realidad en Esquerra, en alusión a Oriol Junqueras. Aragonès e Illa hablaron la semana pasada para tener una reunión. La cita no tiene fecha.

Decepcionados con la decisión de Aragonès de no apostar por una mayoría estable de izquierdas, los comunes sostienen que el caso de Elena es un ejemplo más de cómo gobierna ERC. “Es su marca de la casa: sin diálogo, ni capacidad de negociación ni de acordar”, dijo David Cid, de En Comú Podem. Las dos fuerzas reclamaron al exconsejero Samper (Junts) que aclare las injerencias políticas que atribuye al comisario Sallent. “Le pediremos a Elena que cierre la herida y esta batalla campal en los Mossos por el poder”, insistió Cid. El PP pidió el cese de Elena y Junts reclamó explicaciones. Su portavoz, Mónica Salas, dijo que no harán “el juego” que aumente el desprestigio a los mossos. Pero avisó: “Queremos fiscalizar al Govern de los 33″.

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ERC se arriesga hoy a perder votaciones como la del plan estadístico, la moción del PSC sobre los mossos —que votará Junts con una enmienda— y se ha resignado a que se empiece a tramitar la modificación de la Ley del Audiovisual que Junts ha desempolvado de un cajón y que había aparcado para no avivar las tensiones con ERC. El Govern está confeccionando otra. La proposición de Junts superará el trámite porque todos los grupos votarán en contra de la enmienda a la totalidad de Vox. La sesión presenta ciertos nubarrones para ERC y Raquel Sans, su portavoz, pidió a la oposición “una mirada amplia” para afrontar la crisis económica y energética. Pese a la delicada aritmética parlamentaria que le aguarda a ERC, Sans abogó por trabajar como hasta ahora —también, recordó, estaban en minoría— para consensuar mociones y leyes en trámite.




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