Barcelona tiene una concentración de radares seis veces superior a la de Madrid: consulte los nuevos controles

La capital española, con una extensión seis veces superior a la catalana, tiene casi el mismo número de controles de velocidad

Nuevos radares de control de velocidad en la calle Numancia en Barcelona, este lunes.
Nuevos radares de control de velocidad en la calle Numancia en Barcelona, este lunes.MASSIMILIANO MINOCRI

La declaración de guerra que el gobierno de Ada Colau firmó en 2015 contra el vehículo privado se amplía día a día. A principios de 2023, cuando solo faltarán cinco meses para las elecciones municipales, los conductores más veloces deberán saber que habrá 17 nuevos radares que les comenzarán a sancionar por circular a más de 30 kilómetros hora en algunos tramos cercanos a escuelas. A estos radares se suman los cuatro de tramo – que leen las matriculas en un punto y otro controlando la velocidad media a la que circula un vehículo- que comenzaron a sancionar a conductores imprudentes el pasado septiembre. En total este 2022 Barcelona se han instalado 21 radares que sumados a los 14 que ya había dentro del tramo urbano suman 35 radares para controlar la velocidad de los vehículos dentro de la capital catalana, incluyendo las rondas. El Real Automóvil Club de Cataluña (Racc) asegura que Barcelona es la ciudad española donde se ha aumentado más la presencia de radares y lamentan la política de la sanción, ya que consideran que las calles de la capital catalana no están preparadas para las reducciones de velocidad que fuerzan estos aparatos si no se quiere ser sancionado.

Barcelona tiene una superficie de 101,35 kilómetros cuadrados y 35 radares. De hecho, el Ayuntamiento anunció en marzo de 2021 que la pretensión era aumentar el número de estos dispositivos hasta 44. Madrid supera por uno el número de radares que actualmente operan en la capital catalana. En la capital española hay 29 radares fijos y 7 de tramo, en total 36 radares. Eso sí, la superficie de Madrid es de 604,45 kilómetros cuadrados, por lo que la concentración de controles es muy superior en Barcelona.

La política de radares del gobierno Colau comenzó en 2021 cuando la concejal de Movilidad, Rosa Alarcón, anunció 44 nuevos radares dentro del núcleo urbano que sumados a los 14 que ya había sumaban 58 radaes. Entonces ya se dijo que cada uno de los radares fijos costarían al Consistorio cerca de 30.000 euros mientras que los de tramo el precio es de 250.000. En febrero del este año la teniente de alcalde Laia Bonet, que acababa de ser nombrada responsable de movilidad, anuncio que solo se iban a instalar 21 radares este 2022 y no concretó cuando se colocarían los 23 restantes pese a que ya se han licitado.

Radar instalado en la calle Numancia en Barcelona, este lunes.
Radar instalado en la calle Numancia en Barcelona, este lunes. MASSIMILIANO MINOCRI

Cristian Bardají, director del área de movilidad del Racc -uno de los lobbies más activos de la movilidad privada- advierte que con los datos de siniestralidad de Barcelona es “incomprensible” la instalación de tanto radar. “La accidentalidad ha disminuido en un 20% respecto a 2019. No hay un problema en las calles y colocar radares es un mal síntoma que no convierte la circulación en más segura”, advierte. Para el Racc los radares de tramo instalados mayoritariamente en túneles y las rondas son positivos. “El problema es que han colocado cinco radares en puntos muy injustificables donde no hay gran concentración de accidentes”, lamenta Bardají. Además, doce de los radares instalados este año se enmarcan dentro del programa Protegemos las Escuelas. Se han instalado estos aparatos fotográficos en doce puntos cercanos a las puertas de centros escolares donde no se puede superar los 30 kilómetros por hora. “Estos radares están colocados en espacios sin discontinuidad donde se pasa de 50 kilómetros a 30 sin que se haya adecuado el espacio para que se pueda reducir y limitar la velocidad. Es una verdadera trampa. Además, si el motivo es proteger los entornos escolares ¿por qué esos radares siguen operativos de noche, los fines de semana o en verano cuando no hay actividad escolar?”, lamenta el director del movilidad.

Una portavoz del Ayuntamiento mantiene que la instalación de radares no responde a ningún tipo de afán recaudatorio sino a la prioridad de alcanzar pronto el objetivo de “cero muertos y cero heridos graves” en accidentes de tráfico. “Antes los radares estaban situados en las rondas y en los accesos pero no había dentro de la ciudad que es donde tienen lugar la mayoría de siniestros. Por eso se ha iniciado esta estrategia que refuerza uno de los ámbitos más sensibles como son los ámbitos escolares”, mantiene la misma fuente.

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El Consistorio fundamenta la colocación de radares en los informes de la Guardia Urbana. “Existe una gran diferencia cuando hay un impacto entre vehículos o entre vehículos y peatones y se circula a 30 kilómetros hora o a 50 kilómetros hora. Además hay informes como el del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte que también manifiestan que al incrementarse la velocidad, aumentan también el riego de accidente y sus consecuencias”, advierte la portavoz del Ayuntamiento de Barcelona.


Radares instalados en 2022

 Doce radares de punto instalados en entornos escolares donde la velocidad máxima son 30 kilómetros hora

Numància (entre Anglesola  y Déu i Mata)

Pau Claris (esquina Aragó)

Mallorca (entre Nàpols y Roger de Flor)

Mallorca (entre Muntanya y Fontova)

Paseo de Gràcia (entre Aribau y Alfons XII)

Indústria (entre Sant Quintí y Conca)

Sant Antoni Maria Claret (entre Trinxant y Guinardó)

Balmes (entre Marià Cubí y trav. de Gràcia)

Balmes (entre Francolí y Santjoanistes)

Entença (entre Provença y Rosselló)

Sardenya (entre Taxdirt  y trav. de Gràcia)

Muntaner, (entre Còrsega y Rosselló)

Cinco  radares de punto situados en vías de 50 kilómetros hora

Aragó (entre Urgell y Casanovas).

Gran Via de les Corts Catalanes (a la altura de la calle Sant Roc-Sant Germà).

Diagonal (entre plaza Pius XII y Palau de Pedralbes).

Diagonal (altura Numància).

Paseo de la Bonanova (a la altura del número 70).

Cuatro radares de tramo

 En el túnel de la Rovira  entre la plaza de Alfons el Savi hasta la rambla del Carmel.

Túnel de Badal entre la plaça Cerdà y la Diagonal.

Ronda Litoral: Entre Colón y Pla de Palau.

Túnel de les Glòries

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